Según ha informado este martes la policía catalana en un comunicado, por el momento se ha podido constatar que los detenidos participaron en un total de 9 agresiones, tres de las cuales no fueron denunciadas porque las víctimas temían represalias, y además se sospecha que podrían haber cometido al menos otros tres asaltos más.
Los Mozos aplican a los detenidos la agravante de odio y discriminación, debido a la selección de las víctimas, de las que no dan detalles para preservar su intimidad, así como por las circunstancias en las que se producían las agresiones.
La investigación policial se inició en marzo pasado, a raíz de dos denuncias por hechos parecidos cometidos en Santa Coloma de Gramenet (Barcelona), y ha finalizado con las detenciones de los sospechosos, a los que atribuyen los delitos de lesiones, robo con violencia e intimidación, amenazas, coacciones, extorsión y estafa, cometidos mediante el uso de redes sociales y aplicaciones de contactos.
A raíz de las dos primeras denuncias, los Mozos comprobaron que las víctimas habían concertado citas a través de una aplicación de contactos, lo que les permitió vincular estos hechos con otros cometidos anteriormente en Badalona (Barcelona).
Los Mossos, con la autorización de la Fiscalía de Menores, han llevado a cabo labores de seguimiento en su investigación, lo que ha permitido constatar que los detenidos actuaban como un grupo criminal, siguiendo un mismo método.
De esta forma, le robaban el móvil y las tarjetas de crédito a las víctimas, a las que extorsionaban para lograr las claves de acceso y números secretos, para posteriormente hacer un uso fraudulento del teléfono, que acababan vendiendo.
En el marco de esta investigación, en mayo pasado ya se detuvo a tres presuntos miembros del grupo, mientras que en la fase final del proceso han arrestado a once, entre ellos los presuntos autores materiales de las agresiones y menores que utilizaban las tarjetas bancarias robadas en establecimientos comerciales y que vendían el material sustraído.