AL AIRE LIBRE

FELIPE VI ELOGIA LA TRANSICIÓN

Luis María ANSON | Miércoles 24 de diciembre de 2025
Sencillo, sobrio, discreto, Felipe VI se asomó a los hogares españoles con...

Sencillo, sobrio, discreto, Felipe VI se asomó a los hogares españoles con un discurso pronunciado en el Palacio Real demostrando un completo dominio de la situación. Como si se tratara de un profesional de las cámaras. El Rey ha demostrado, ante un Gobierno de Frente Popular, permanente serenidad y el esfuerzo por mantener la Jefatura del Estado, como las demás Monarquías europeas, en la neutralidad. Veintitrés ministras y ministros republicanos, la mayor parte de ellos además antimonárquicos, no han podido cuartear el equilibrio de Felipe VI y su servicio al pueblo español al ejercer las funciones de arbitraje y moderación que le exige la Constitución, así como la neutralidad en su difícil puesto y la Jefatura de las Fuerzas Armadas.

En su certero discurso, el Rey elogió la Transición, cincuenta años después, recordándola como “un ejercicio colectivo de responsabilidad”. Se consiguió que el pueblo “asumiera plenamente su poder soberano”. A lo largo de treinta y seis años de exilio como Jefe de la Casa Real Española, su abuelo Don Juan reiteró en incontables ocasiones que la Monarquía tendría como primera obligación devolver al pueblo español la soberanía nacional secuestrada en 1939 por el Ejército vencedor de la guerra incivil. Me ha complacido mucho que Felipe VI haya recordado esta cuestión, defendida por su abuelo contra la dictadura de Franco.

Afirmó también el Rey, a pesar de tantas dificultades, que el pueblo español consolidó durante cinco décadas “las libertades democráticas, el pluralismo político, la descentralización, la apertura hacia el exterior y la prosperidad”. Las dificultades con las que ahora tropezamos, como el acceso a la vivienda por poner un ejemplo, no se resolverán “ni con retórica ni con voluntarismo”.

La esencia de la Transición, protagonizada ciertamente por Juan Carlos I, se concentró “en la convivencia”, que es una “construcción frágil”. De ahí que el Rey Felipe VI subrayara el espíritu de convivencia porque “las ideas propias nunca pueden ser dogma ni las ajenas amenazas”.

Habló, en fin, Don Felipe como debe hacerlo un Rey en ocasión tan relevante: el discurso de Navidad. Y no olvidó, al felicitar las Navidades al pueblo español, citar a Doña Letizia, que ha demostrado ser una Reina impecable, ni a sus hijas, la Princesa de Asturias Leonor y la Infanta Sofía.