Editorial

Sánchez se va dos semanas de vacaciones; pero, por desgracia, volverá

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Viernes 26 de diciembre de 2025
Hay que reconocer que Pedro Sánchez aprovecha las mieles del poder como nadie. En los 7 largos años que lleva de presidente, como buen ecologista que dice ser, ha quemado ingentes toneladas de queroseno con sus constantes viajes de placer en el Falcon, ha contaminado la atmósfera con más veneno que cien atascos de tráfico en Madrid en estos días de Navidad. Y, por lo que parece, aunque Moncloa “no informa de la agenda privada del presidente” acaba de subirse de nuevo a su jet para irse de vacaciones; no se sabe si a esquiar al Pirineo o a retozar bajo el sol canario en el palacio de La Mareta; el palacio que el Rey Juan Carlos regaló a Patrimonio y que el actual presidente parece haberse apropiado. En reformas “ad hoc”, dirigidas por Begoña Gómez que no repara en gastos, ha esquilmado cientos de miles de euros a las arcas del Estado. Como si fuera suyo, como si fuera a vivir allí de por vida.

La cuestión de fondo, sin embargo, no es por dónde se han perdido los inquilinos de La Moncloa. Ni siquiera el despilfarro en la decoración de lujo del palacio canario. Sino el desparpajo con que afronta Pedro Sánchez el derrumbe de su partido y la deriva de su Gobierno, después del fatídico 2025. Y es que sigue actuando como si todo fuera sobre ruedas, como si de verdad España fuera un cohete en materia económica. Como si de verdad su Gobierno fuera el más feminista del mundo y aplicara la “tolerancia cero” en los casos de corrupción y acosos sexuales. Como si el PSOE extremeño no hubiera sufrido el mayor descalabro de su historia.

Pero el verdadero problema no es que Sánchez se vaya dos semanas de vacaciones. El problema es que va a volver. Y volverá como si nada, dispuesto a culminar la legislatura pactando la independencia fiscal de Cataluña con Junqueras, intentando que el Tribunal Constitucional de Conde Pumpido aplique de una vez la amnistía a Puigdemont y permitiendo a los golpistas catalanes la celebración de un referéndum de autodeterminación. Ese es el drama para la democracia. Que para sobrevivir tiene que volver a suplicar el apoyo parlamentario y arrodillarse ante los que intentaron dar un golpe de Estado y ahora siguen empeñados en desguazar la Constitución. Sería mejor que Sánchez siguiera siempre de vacaciones. Que no volviera nunca jamás.

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