Varios sectores de la extrema izquierda española pretenden llegar a un acuerdo definitivo que permita presentar ante la opinión pública una izquierda renovada, seguramente sin Sumar y sin Yolanda Díaz. Aspiran a otra sigla que los saque del desprestigio de Sumar y coinciden con Pablo Iglesias en que Yolanda Díaz, a la que algunos llaman Yolanda Díaz Iscariote, no puede seguir al frente de la izquierda española, tras los recientes fracasos políticos que ha sufrido y también tras la traición a Podemos y a Pablo Iglesias. No se recuerda en la historia de la democracia española un caso de traición tan repugnante como el protagonizado por Yolanda Díaz. Le debía todo a Pablo Iglesias y se pasó por el forro al líder podemita y a lo que Pablo Iglesias representaba en el mundo de la izquierda española. La objetividad exige reconocer que Pablo Iglesias es el verdadero líder de la izquierda española y las elecciones extremeñas así lo han confirmado.
Izquierda Unida, el Partido Comunista, Más Madrid y los Comunes pretenden comunicar sus objetivos con la serie de partidos que adornan a Sumar y construir una izquierda seria que contaría con el apoyo, desde fuera o desde dentro, de Pablo Iglesias y su Podemos. La eliminación de Yolanda Díaz parece lógica porque en los últimos años ha incumplido los compromisos de la verdadera izquierda y su nombre, además, es sinónimo de traición.
En medio de la confusión reinante, resulta muy complicado aventurar qué va a ocurrir, si bien hay dos aspectos claros: Sumar debe desaparecer con Yolanda Díaz a la cabeza y habrá que contar de una forma u otra con Podemos y su líder, que es peso pesado de la política, un hombre honrado a carta cabal y un político que conoce a fondo el lugar que a la izquierda internacional le corresponde en el mundo.
Durante el año 2026 se consolidará lo que hoy no son más que impulsos, deseos y aspiraciones. No resultará fácil situar a Pablo Iglesias en el lugar relevante al que se ha hecho acreedor ni que Pedro Sánchez renuncie a disponer en el sector a la izquierda del PSOE de un peón obediente como es el caso de Yolanda Díaz Iscariote. Las espadas de la izquierda española están desenvainadas y en alto. Vamos a asistir a una vasta operación que dilucide el papel de la nueva izquierda, de la verdadera izquierda, en la vida nacional