Opinión

Todo sigue igual

EN LA FRONTERA

Rafael Ortega | Sábado 27 de diciembre de 2025
Se cierra un año complicado y duro para la Iglesia Universal. Un año que ha vivido la muerte de un Papa, FRANCISCO, y la elección de un nuevo Pontífice, León XIV y ahora, cuando estamos a punto de cerrar este periodo, con un año jubilar con la “Esperanza” como eje principal, podemos decir que muy pocas cosas han cambiado en la dirección de la Iglesia, pese a pese, sobre todo a aquellos que siguen insistiendo en echar por tierra todo lo construido por Bergoglio y tratan de enfrentar todas sus acciones pasadas con el futuro, que ya ha comenzado, de Robert Prevost.
Quisiera destacar dos hechos de esta pasada semana que ha protagonizado León XIV y que nos dan la razón. El primero, las palabras dirigidas a la Curia Romana a los que exhortó a ser auténticos constructores de la comunión en Cristo, advirtiéndoles sobre la tentación de los “fantasmas de la división”, que conducen a la rigidez y a la ideologización.
Unas palabras que podría haber pronunciado FRANCISCO, que siempre quiso colocar a la Curia en su sitio, sacándola de esa zona de confort e influencia que no siempre fue tan buena para la Iglesia. Por eso, Robert Prevost recordó a los miembros de la Curia que cada acción cotidiana, realizada con amor y dedicación, es una forma de veneración a Dios. “A veces se está tan concentrado en las ocupaciones- dijo León XIV- que no se piensa en el Señor o en la Iglesia, pero el hecho de trabajar con dedicación, buscando dar lo mejor de sí mismo, incluso con amor por vuestra familia, da gloria al Señor”.
El segundo hecho a destacar esta semana ha sido la bendición Urbi et Orbi, tras la Misa del día de Navidad. Una Eucaristía que volvía a celebrase después de la última que tuvo lugar en 1994, durante el Pontificado de san Juan Pablo II. Pues bien, León XIV, como seguramente hubiera hecho FRANCISCO, nos recordó que “mientras su antecesor bendecía Roma daba su bendición al mundo, al mundo entero, esa mañana del día de Pascua. Permítanme continuar esa misma bendición: Dios nos quiere, Dios los ama a todos, y el mal no prevalecerá. Estamos todos en las manos de Dios. Por lo tanto, sin miedo, unidos, tomados de la mano con Dios y entre nosotros sigamos adelante. Somos discípulos de Cristo. Cristo nos precede. El mundo necesita su luz. La humanidad lo necesita como puente para ser alcanzada por Dios y por su amor. Ayúdennos también ustedes, luego ayúdense unos a otros a construir puentes, con el diálogo, con el encuentro, uniéndonos todos para ser un solo pueblo siempre en paz. ¡Gracias al Papa Francisco!”.
Y por si fuera poco, el Papa volvió a pedir “justicia, paz y estabilidad para Palestina e Israel “y “un diálogo sincero y respetuoso en Ucrania”.
Por eso hemos titulado “TODO SIGUE IGUAL”, y yo añado, gracias a Dios. El Espíritu Santo no se equivocó al inspirar a los cardenales, quien debería ser el sucesor de FRANCISCO.