Editorial

Trump derroca al dictador Maduro en una brillante e histórica operación militar

EDITORAL

EL IMPARCIAL | Domingo 04 de enero de 2026

La operación militar de Trump que ha terminado atrapando a Nicolás Maduro ha sido un éxito. La coordinación perfecta de decenas de aviones y helicópteros, de cientos de militares de la unidad de élite, Delta Force, ha desactivado las defensas del país para permitir que los comandos de las fuerzas especiales llegaran al búnker donde se escondía el dictador y se lo llevaran detenido a Estados Unidos donde será juzgado por “narcoterrorismo”. Una operación brillante, silenciosa, rápida y eficaz. Y, lo esencial: ha sido derrocado uno de los dictadores más antidemocráticos y crueles del mundo.

Falta saber qué ocurrirá ahora en Venezuela. Después de celebrar con euforia su éxito, Trump aseguró que Estados Unidos se dispone a “gobernar el país hasta lograr una transición justa”; se supone que mediante unas elecciones democráticas y limpias. Pero de momento el Gobierno de Maduro sigue en el poder con Delcy Rodríguez al frente. El presidente norteamericano insinuó que estaba negociando esa transición con la mismísima vicepresidenta y que descartaba a María Corina Machado. Una decisión tan inexplicable como sorprendente.

Tras la operación del Ejército norteamericano, las democracias de todo el mundo celebran la captura de Nicolás Maduro. Pero el futuro de Venezuela es una incógnita. Se desconoce si Trump será capaz de lograr la caída del régimen chavista e impulsar esa “transición justa” mediante unas elecciones libres y limpias, evitando que se repita el gran fraude del tirano que se proclamó vencedor de unos comicios que había perdido. De todos modos, ha logrado derrocar a un dictador criminal que ha torturado y asesinado a miles de personas, que ha expulsado del país a cerca de 8 millones de venezolanos sólo por hacer oposición a su Gobierno, que se ha enriquecido con el tráfico de drogas y que ha ejercido la más cruel represión contra su pueblo. Los políticos y analistas de izquierdas como Pedro Sánchez denuncian que el presidente norteamericano ha violado el derecho internacional. Y, aunque de algún modo no deja de ser cierto, Trump ha hecho justicia al capturar a un narcotraficante, criminal y totalitario. El presidente norteamericano ha actuado como si fuera el emperador del mundo. Y en buena parte lo es, como líder de la primera potencia militar del planeta; más aún, después de la quirúrgica operación relámpago que ha derrocado al tirano y que pasará a la Historia por su perfección y destreza.

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