Jordi Sevilla, peso pesado del socialismo histórico y actual, ha anunciado que hará público su Manifiesto el próximo lunes día 12. No se trata de un libelo ni de un desaforado ataque contra nadie: “El objetivo principal del documento no consiste en proponer candidatos para suceder a Pedro Sánchez hoy, sino en influir y cambiar las políticas del partido, especialmente la política de alianzas, que es claramente perjudicial”.
Efectivamente, ahí está el talón de Aquiles de Pedro Sánchez y del entorno sanchista. Para conseguir la investidura y la mayoría parlamentaria, Pedro Sánchez coronó la hazaña de entenderse con veinte partidos de muy diverso pelaje. Constituye una hazaña política que haya conseguido mantener esa alianza durante dos años, si bien hace unas semanas Junts la quebró públicamente anunciando que no votaría en favor de las propuestas legislativas del PSOE de Pedro Sánchez.
A los socialistas serios, socialdemócratas o no, les resulta muy difícil de digerir que el Partido Socialista Obrero Español se alie con varios partidos de extrema izquierda aglutinados en Sumar. Y lo que es peor: la alianza con partidos ultraizquierdistas y de centro derecha separatistas: ERC y Bildu, por un lado; el PNV y Junts, por otro. Aliarse con los herederos de ETA, que segaron la vida de socialistas ilustres en actos del terror desmedido, no parece aceptable a personajes serios del PSOE histórico. Llegar a acuerdos con el centro derecha catalán y vasco, para recibir escaños a cuenta de ceder soberanía nacional, constituye una indecencia política difícil de digerir para los estómagos demócratas de los socialistas democráticos.
Jordi Sevilla no ha anunciado un manifiesto contra nadie, sino para dejar clara la repulsa que a una buena parte de la militancia socialista le producen determinadas alianzas, sin otra base que las necesidades personales de Pedro Sánchez para mantenerse en el poder.