El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha advertido este martes que España no va a admitir que "se amenace la integridad territorial" de Dinamarca tras el reiterado interés que ha manifestado Estados Unidos por hacerse con Groenlandia por motivos de seguridad nacional.
Tras participar en la reunión de la Coalición de Voluntarios por Ucrania, Sánchez ha criticado en rueda de prensa el "precedente terrible" que ha sentado el ataque de Estados Unidos en Venezuela y que España, ha subrayado, no puede aceptar porque su único objetivo "no parece ser otro que el de cambiar un ejecutivo de otro país para apropiarse de sus recursos naturales".
"La operación en Caracas supone un precedente terrible y muy peligroso, un precedente que, por cierto, nos recuerda las agresiones pasadas y que empuja al mundo a un futuro de incertidumbre y de inseguridad como el que ya padecimos tras otras invasiones guiadas por la sed del petróleo", ha alertado.
Del mismo modo, España tampoco puede aceptar que "se amenace explícitamente la integridad territorial de un Estado europeo, como es el caso de Dinamarca" ante las reiteradas insinuaciones del presidente estadounidense, Donald Trump, por anexionarse la isla ártica de Groenlandia.
"España no va a ser cómplice de tal atropello", ha zanjado Sánchez. "No podemos aceptarlo, no lo vamos a hacer como país, como gobierno. No nos vamos a callar ante violaciones que se están produciendo en el derecho internacional y que por desgracia, cada vez son más recurrentes", ha abundado.
Por el contrario, sí que apoyará a sus aliados y estará siempre "del lado de la legalidad", para lo cual pondrá "todos los recursos" a su alcance para reforzar el multilateralismo que, "por desgracia, hoy está siendo debilitado".
Pedro Sánchez aseguró este martes que tiene intención de hablar tanto con la actual presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, como con la oposición política de este país, en concreto con Edmundo González, para intentar facilitar la transición.
Sánchez, en su primera rueda de prensa tras la operación militar de Estados Unidos en Venezuela, subrayó que España puede jugar un papel de mediación y volvió a criticar duramente la acción llevada a cabo por Estados Unidos, que calificó de "ilegal" y que lamentó que, como otras anteriores, se haya debido a la "sed de petróleo".
El jefe del Ejecutivo, que compareció ante los periodistas en la embajada española en París tras la reunión en la capital francesa de la Coalición de Voluntarios por Ucrania, explicó que quiere tener interlocución tanto con Delcy Rodríguez como con Edmundo González, que recordó que vive en España.
"España puede jugar un papel de mediación, de contribución a que se sustancie la transición que acabe en unas elecciones limpias, libres, donde el pueblo venezolano pueda votar en libertad y decidir libremente sobre su futuro", añadió.
Sánchez insistió en que el Gobierno español nunca reconoció al de Nicolás Maduro porque infringió las reglas y su elección fue ilegítima, pero subrayó que tampoco puede reconocer la legitimidad "de una acción militar que es a todas luces ilegal, viola el derecho internacional y su único objetivo es cambiar un ejecutivo de otro país para apropiarse de sus recursos".
Tras referirse de esa forma a la operación de Estados Unidos en Venezuela, advirtió que supone "un precedente terrible y muy peligroso", que recuerda a agresiones pasadas y que empuja al mundo a un futuro de incertidumbre e inseguridad tras otras invasiones "guiadas por la sed de petróleo".
Sánchez aseguró que España no va a ser cómplice de ese "atropello", que no va a apoyar "la ley del más fuerte, la ley de la selva", y que estará siempre del lado de la legalidad.
Sánchez abrió este martes la puerta a que militares españoles participen en una hipotética misión de paz en territorio ucraniano.
El líder del PSOE anunció en rueda de prensa que el próximo lunes comenzará una ronda con los representantes de la mayoría de los grupos parlamentarios para plantearles su opinión sobre la contribución de España ante un horizonte de paz en ese país.
Explicó que la política exterior española con Ucrania siempre ha sido de apoyo férreo a su lucha por la libertad de muchas maneras, con ayuda económica y militar, y acogiendo a miles de ucranianos.
En coherencia con todo ello recalcó que España, "como gran país europeo", va a participar en las decisiones que se tomen si hay un alto el fuego y se abre esa oportunidad para consolidar la paz.
Una contribución que dijo que considera que debe ser tanto desde el punto de vista de la reconstrucción como con "capacidades militares".
Ante la pregunta de si prevé que, en consecuencia, pueda haber militares españoles en una posible misión de paz internacional, aseguró que está dispuesto, como ha hecho España "en otras latitudes", a colaborar con la paz con la presencia de las fuerzas armadas españolas.
"Si lo hemos hecho en otras latitudes, cómo no lo vamos a hacer en Europa", apostilló antes de asegurar que informará al Parlamento si todo ello se concreta.
Pero de momento, protagonizará la semana que viene esa ronda con los grupos en la que, al preguntarle si incluirá al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, lo dio por hecho al afirmar que hablará con los responsables de casi todas las formaciones, ya que hasta ahora en este tipo de rondas no ha incluido a Vox.
A juicio del presidente del Gobierno, hay una puerta abierta a la esperanza para que 2026 sea el año en el que acabe la guerra en Ucrania y España debe estar presente en esa solución.