No todo son malas noticias en este convulso comienzo del año 2026. Reporteros Sin Fronteras, tras el análisis anual en 180 países sobre la “libertad de Prensa”, ha clasificado a España en el puesto 23. A pesar de las acometidas del sanchismo, el periodismo español impreso, hablado, audiovisual y digital ocupa un lugar preferente en el mundo. Y ello se debe sustancialmente a los profesionales del periodismo que, frente a ciertas empresas absorbentes y junto a los acosos de una política tantas veces turbia y sectaria, se esfuerzan por mantener altos niveles de libertad.
En los cimientos de la democracia pluralista plena figura de forma primordial la libertad de información. Sin esa libertad, el sistema democrático quedaría fracturado o incompleto. Manuel Aznar, tantas veces olvidado, condenado a muerte por ambos bandos en la guerra civil española, solía decir que la observación de los niveles de libertad informativa definía la calidad democrática de una nación. Y no solo se combaten las circunstancias políticas y económicas que zarandean los esfuerzos profesionales de la libertad de información, sino también el intervencionismo judicial en algunas de las naciones con mayor tradición democrática.
En todo caso, España, el periodismo español, se encuentra entre los primeros 25 países del mundo en calidad de libre información. Reconforta dejar constancia de algo especialmente significativo en una nación como la nuestra que durante varias décadas padeció máxima dureza en las restricciones de las libertades de información. La censura previa que el dictador Franco impuso durante largos años tiene escasos precedentes en la historia contemporánea.
Dos monarquías parlamentarias europeas -Noruega y Países Bajos- y una república democrática -Letonia- encabezan el ranking de las naciones informativamente más libres del mundo. Dos países comunistas -China y Corea del Norte- así como la totalitaria Eritrea, se consagran como los que padecen censura superior y más alta restricción de las libertades informativas entre las 180 naciones estudiadas por Reporteros Sin Fronteras.