Opinión

Venezuela: un Cuba 1898-1902

DESDE ULTRAMAR

Marcos Marín Amezcua | Jueves 08 de enero de 2026
Y sucedió. Estados Unidos extrajo, repitamos el infeliz eufemismo, al presidente de Venezuela, Maduro. Disque para juzgarlo sin derecho a ello y careciendo de jurisdicción alguna sobre tal para haberlo llevado encadenado ante un juez yanqui.
Se cuidan de no llamarlo presidente. Lo es. Los chasquidos para que se largara los sustituyeron por una invasión que, dicen, no fue; una injerencia que no denominan así, una acusación de liderar un cartel que luego resulta que ni existe, mas no en cambio, el efecto de cortar suministros petroleros a China y Cuba, imponerle a Venezuela que solo le compre productos a EE.UU, y alardear que Trump está al cargo administrando Venezuela, acto insultante en grado superlativo no solo para la soberanía venezolana, sino para las libertades del mundo y a toda América. Otra vez, como cuando EE.UU. se robó Cuba y para “soltarla” le impuso la Enmienda Platt tan similar a todo cuanto ahora pretende que trague Venezuela.
El abuso yanqui es innegable. Allá sus admiradores encandilados. ¿Qué a los venezolanos de la diáspora les alegra estos actos? Allá ellos. Esta columna no los secunda. Los yanquis se ufanan de una operación sin bajas para ellos. Fatuos. Sí, luego vino esa grosera expresión de que Estados Unidos administrará Venezuela, habiendo ya un gobierno allí. A lo Teodoro Roosevelt, cuya imbecilidad infinita le permitió decir “Yo tomé Panamá” o enviar un gobernador yanqui a Cuba en 1906.
¡Ahhh! y Venezuela puede aprender tanto del episodio Cuba. Pongamos 1899. Los yanquis sacaron a España de la Gran Antilla y aquel 1 de enero de 1899 izaron su bandera y no la independentista cubana en la fortaleza de El Morro. Qué humillación, exactamente igual sin más como la afrenta propinada a la impresentable María Corina Machado, tan abyecta con Trump, apartándola, ninguneándola Trump, rechazando elecciones y fafarachero diciendo que él está al cargo, mientras amenaza a Delcy Rodríguez con irle peor que a Maduro si no accede a las imposiciones yanquis. Es un 1901. Y que se queda con el petróleo como con Guantánamo. ¡Vaya abuso, y sarta de mentiras similares a las que impulsaron la invasión a Iraq y a robarse su crudo, la primera reserva petrolera del mundo! Sí, es el mismo modus operandi también y ahora van por esta otra reserva y, de paso, echan de América los intereses rusos, chinos e iraquíes amenazando a Venezuela conque no se oponga y que con la factura petrolera controlada por EE.UU., solo a tales comprarán productos. Un robo doble. Y ha renacido la vergonzante palabra protectorado.
Delcy Rodríguez no la tiene fácil. Si accede o no, con alguien quedará mal, ya sea con el chavismo o Trump. Para escoger, ya se ve. Y esta columna lo ha expresado a lo largo de los años: Maduro es un impresentable, más el tema venezolano debe ser atendido por los venezolanos y quienes no lo sean, sacar sus manos. Asquerosas en el caso de Trump, desde luego.
Y sí, estamos presenciando un renovado expansionismo yanqui, depredador como siempre, con un poderío militar absoluto sin precedentes y con desbordada mentecatez similar a la de toda la vida. Y no hay frenos ni opciones alternativas suficientes que paren sus apetencias y excesos. Es como leer las crónicas de un siglo atrás. Palmarias hasta en el burdo discurso trumpiano de intervenir si los pueblos no se comportan como quiere EE.UU.. Es la política de las cañoneras de Roosevelt y la postura misional de Wilson dando lecciones a pueblos inferiores que nadie pide ni requiere, forzados a seguir las consignas yanquis si no quieren problemas y que sean países agachones. Esos sí les gustan y les placen. Solo cabe una respuesta: son unos infelices y miserables.
Maduro era el pretexto, el impedimento al robo y el petróleo la finalidad. Esa arbitrariedad de admitir sin poca ni más vergüenza que el petróleo venezolano les pertenece a los yanquis es propio de escorias. Su postura es nauseabunda.
Y ya lo ve, puntualicemos. Qué pifia resultó ahora negar la existencia del cartel de los soles. Que lo juzgarán por corrupto. Acabáramos. Cuando el proceder yanqui es corrupción pura. Arrogarse derechos de los que carecen y al mejor estilo rateril de Teodoro Roosevelt y con Trump afirmando que administrará Venezuela como si no continuara allí un gobierno propio al que el coloca la espada de Damocles.
Como paréntesis, ya le expresé que viviré para ver una invasión yanqui a México y no la dudo ni tantito. Ni la descarto ni la niego Ahí está latente. Y no porque la permitamos, sino porque la fuerce el infeliz aquel. Reclama combatir el narco como no lo hace en su propio país, que lo robustece en consumo, armas y apoyo de su sistema financiero intocado y opaco. No hay más. Donde persisten las balaceras por la venta indiscriminada de armas, los drogadictos pululan y el tipo ladra que la culpable es Venezuela o México. El que sea, menos ellos, pobres víctimas. Por favor, por favor, por favor. Repitámoslo: hay oferta por haber demanda y los cárteles se robustecen por su sistema financiero y la irrefrenable venta de armas. Lo demás es que los yanquis le hacen al tarugo, dicho así porque pude haber niños leyendo esto. Dicen que las bravatas de Trump son solo presiones para firmar un ventajoso y leonino tratado comercial, T-Mec, a renegociar en 2026. Lo impuso Trump y ni por abusivo le agrada. Querrá miel.
Pues sí, ya se lo expresé antes: quieren frenar el suministro petrolero a China, su competidor. A quienes dicen que ya era petróleo de China, no comparen: China no impuso condiciones como sí lo hace Trump. Y estamos en presencia de algo más que una invasión carente a todas luces del respeto al Derecho Internacional. Reitérese: si es cosa de venezolanos y claman algunos que nadie sin serlo, opine, ergo no es de yanquis y regrésense a su país a pelear allá y no andar de ofrecidos con Trump, como la Machado. O sean congruentes. Y opinamos porque su país pone en jaque a toda la región. Derecho de sobra a opinar. Faltaba más, faltaba menos.
El jenízaro Rubio afirma que va por Cuba. Será para apropiársela otra vez como en 1898, no para darle libertades, como no sean las que los yanquis quieran. Un plato de lentejas. A propósito, le cuento que me topé con un video yanqui sobre Cuba, de 1948. Bongos y bailarines. Eso era y eso es lo que querían y les gustaba. No la Cuba que, nos guste o no, le plantó a cara a los abusivos yanquis y con Fidel los mandó muy lejos. Recuérdese el estribillo: “con las barbas de Fidel vamos a hacer una escoba, para barrer a los yanquis de la América española”.
Así que, en efecto, sí, es un tema energético de geopolítica, pero con muchas aristas. Y sí, todo esto es tan patético…
Termino. Dinamarca ya perdió al admitir que el futuro de Groenlandia se define incluyendo la voz de los groenlandeses. Mal. Los hay que sí quieren romper con Dinamarca, lo sabe Trump y lo aprovechará, azuzándolos. Podrán no anexársela, pero libre de los daneses, querrán mangonearla como les gustan las cosas. Al tiempo.