Cultura

"El woke es una ideología inhumana que desencarna la sexualidad humana"

(Foto: @ladeveze3).

ENTREVISTA AL PROFESOR NÚÑEZ LADEVÉZE

Juan Pablo Tejedor | Domingo 11 de enero de 2026

El abatimiento occidental es un tema habitual en tertulias y prensa. El libro La involución progresista, de Núñez Ladevéze, aborda las raíces intelectuales de lo que llama “abdicación de Occidente”. Según el profesor emérito del CEU, anteriormente catedrático de la Complutense, Ortega y Gasset ofreció, en La rebelión de las masas, el diagnóstico más lúcido sobre los motivos del declive occidental. Sus consecuencias se hacen patentes con la globalización a la que el filósofo madrileño supo anticiparse.

El profesor y periodista responde en esta entrevista a varias cuestiones abordadas durante el debate mantenido en un Seminario Bibliográfico celebrado en la Universidad Villanueva con especialistas de la Asociación AEDOS.

1. ¿Por qué denomina en el subtítulo del libro, “abdicación de Occidente” a este momento histórico?

El primero en anunciar la crisis de Occidente fue el filósofo Augusto Comte. Detectó que las ideas propagadas por el idealismo filosófico llevaron a un estado caótico de que desembocó en la Revolución Francesa. Los ilustrados creían que traerían la fraternidad universal, pero trajeron el terror guillotino, que un siglo después, condujo al exterminio zarista tras la revolución rusa. Comte aseguró que sin orden no puede haber organización social. Ahora el pensador progresista esloveno, Slavoj Zizek, insiste en Ateísmo cristiano en que el pensamiento progresista altera el orden, desestabiliza la paz social en Occidente que, debilitado por el progresismo, abdica de su responsabilidad de encabezar la supremacía global.

2. ¿Diría que su intención es describir un proceso histórico o despertar una reflexión cívica?

Creo que van unidas. No es posible un presente sin referencia al pasado. Lo decisivo actualmente es la interdependencia simultánea de las formas de comunidad. Esta globalización del mundo la realizó Occidente. Los movimientos antiglobalización la atacaron porque mostraba el triunfo del capitalismo global. Tenían razón, triunfaba el capitalismo en lo que tiene de invento técnico que favorece el progreso económico, no el ideológico. Fue un triunfo para todos los que ahora se disputan la supremacía aceptando las invenciones occidentales: ciencia teórica empírica, técnica aplicada, y producción en serie. Instrumentos objetivos cuya eficacia no depende de ideas preconcebidas, compatibles con cualquier concepción de la vida. Mi libro describe un proceso de ideas para alertar del riesgo de un irreversible desfallecimiento de la Democracia en un escenario de competición global.

3. ¿Dónde se rompe el equilibrio entre reflexión crítica y la erosión de los valores que sostienen una sociedad?

El suelo es instrumento de la vida. Las piedras del camino, los puentes, los edificios se erosionan desde fuera. Los valores se erosionan por dentro, no los estropean los instrumentos, sino su uso. Los instrumentos se usan para bien o para mal. Su uso solo erosiona valores en el entorno occidental. La eficacia de la tecnología armamentística no depende de valores, de ideologías o de religiones, como tampoco el suelo pisado depende si se piense o no cuando se pisa.

4. A lo largo del libro, menciona valores intangibles que sostienen una civilización…

Todos los valores son intangibles. Cada sociedad tiene los suyos. Los instrumentos no erosionan, adaptan lo tangible a valoraciones intangibles adecuadas o pretenciosas. Lo discutible es si los valores que concurren en la globalización son culturalmente equiparables. Si sojuzgar a la mujer equivale al feminismo, si el abuso dictatorial es equiparable a la democracia, si la igualdad vale como la esclavitud, si la defensa de la vida es parangonable con el derecho al aborto, si el pacifismo es compatible con la legítima defensa, si el libre mercado puede ser dirigido por un dictador. No todo lo que se desea, imagina o se idealiza se puede realizar. El problema procede de que, como el poder de uno sobre otro es constitutivo de la vulnerabilidad humana, no se puede erradicar. El hombre es un animal cuya supervivencia depende de la ajena. Solo a un iluso progresista como Rousseau se le podría ocurrir que Emilio aprendería a hablar por sí solo. La emancipación progresista es utópica.

5. Valores como responsabilidad, libertad, confianza, sentido crítico…

Lo responsable es que todos accedamos a los medios de supervivencia. Esto implica admitir la propiedad de los medios. ¿Cómo conseguir que la propiedad se reparta de modo que todos puedan valerse por sí mismos? Ortega diría “es faena utópica”, inalcanzable, ni niños, ni enfermos, ni ancianos, ni desvalidos, pueden valerse por sí ni aportar utilidad social como los que les protegen y enseñan. Entonces, ¿cómo repartir? para una cohabitación estable. Hay que disponer de un fondo común suficiente para organizar la unidad de convivencia que los griegos llamaron polis, y hoy Estado. ¿Cuánto? Es una pregunta práctica. La autocrítica occidental pensó que se podría planificar la distribución de bienes de modo que los instrumentos de producción fueran del Estado. Ocurrió que los que mandaban en el Estado se los apropiaron. Los mismos que imputaban a los empresarios que negociaban con los trabajadores en situación ventajosa, aprovecharon su ventaja sin tener siquiera que negociar. Los trabajadores perdieron todo estímulo. La Unión Soviética se descompuso. Ahora ocurre en Cuba, Nicaragua, Corea, Venezuela a ojos vistas. En México, un siglo de progresismo ha propiciado la mayor desigualdad imaginable.

6. ¿Cuál cree que es el valor más frágil en la actualidad?

El multiculturalismo es ficción, los valores no son equiparables. El socialismo es tentación, no hay planificación de la propiedad común que evite el abuso de quien maneja el Estado. El valor más vulnerable hoy es la Democracia, un invento que limita el poder político al separar la justicia del legislativo y del ejecutivo, haciéndola independiente para evitar abusos sin tener que recurrir al tiranicidio para destituir al sátrapa. La limitación del ejercicio a dos mandatos es prudente. Pero colectivizar la propiedad, una ilusión utópica según Ortega, debilita las reglas pues asegura la inmunidad del déspota. Las leyes pueden corregirse para mejorarse cumpliendo lo democráticamente regulado para cambiarlas y evitar la inseguridad fruto de la arbitrariedad jurídica.

7. En el libro habla de una autocrítica occidental que acaba volviéndose contra sí misma.

Empieza y acaba. Tecnología, teoría, ciencia empírica y economía productiva son un legado que Occidente dejó al mundo compatible con cualquier ideología, religión o mundo cultural. El terrorismo islámico, Rusia, Ucrania, utilizan armamento inventado por occidentales. China, India y Rusia crean universidades para estudiar biología, física y ciencias que antes solo fueron occidentales. Todd muestra en La derrota de Occidente que, mientras las universidades norteamericanas se centran en el multiculturalismo, la cancelación y el woke, en las asiáticas y rusas se estudia física, bioquímica, matemática, filología, historia. Es obvio que asumen que la ciencia, la técnica y el armamento son instrumentos objetivos. Zizek, un progresista de izquierdas, ha advertido que el progresismo es geoestratégicamente contradictorio.

8. ¿Por qué dice que es contradictorio?

¿Cómo respetar a los progresistas cuando sus propios aliados contradicen y combaten sus ideas? Pretenden representar la libertad y la igualdad al aliarse con quienes impugnan esos principios por ser patente cristiana ¿Cómo acusar a Occidente de patriarcal, donde hay igualdad jurídica para defender regímenes donde la mujer es sierva? Se alían al chiita iraní, al sunita pakistaní donde van bajo el burka, se apedrea a las niñas violadas y se libera a los violadores. Exigiendo compromisos ecológicos a Occidente mientras sus aliados usen las energías inventadas por occidentales, como la atómica o el petróleo. Contradicciones que solo explica la frustración que dejó el fracaso marxista de la lucha de clases. Aborrecen sus orígenes cristianos y el sentimiento de derrota muta en resentimiento. La única forma de interrumpir este proceso es describirlo sin pudor. El problema que acucia ahora es que Occidente está en manos de un comerciante que desconoce no alcanza a entender la democracia como valor histórico aportado por europeos. Dará igual que la supremacía quede en manos de Putin, un autócrata respaldado, como los zares, por la iglesia ortodoxa, en las de Pekín, o en las de Trump, depositario de la democracia europea. Si no defiende a Europa acelera la abdicación de Occidente.

9. Utiliza el término “progresismo” en sentido muy concreto. ¿Cómo lo definiría?

Las palabras seducen como la ropa. Progresista es seductora, un disfraz bonito. “Progresismo” es llamar “progreso” a lo que los “progresistas” llaman “progreso” porque creen que sus ideas progresan en el mundo. Ocurre lo contrario, en la interdependencia global, las ideas progresistas sobre el “progreso” son rechazadas por cuatro quintas partes de la población mundial. Sería “progreso” creer en que el animalismo, el ecologismo radical, el feminismo androfóbico, la imposición del LGTB+ progresan. Pero el mundo islámico, chino y ruso lo rechaza. Los progresistas son la facción que hace decaer a Occidente porque favorece a sus rivales, lo cual es tan contradictorio que muestra que no creen en lo que dicen creer. Someten a la ciencia, técnica y la producción occidental a exigencias que no exigen a sus competidores. Son ideologías regresivas porque contradicen el principio fundamental de la ciencia: la comprobación empírica de las hipótesis teóricas.

10. ¿Qué le gustaría que el lector retuviera después de leer el libro?

Que la ideología progresista es irracional en el sentido más pleno de la palabra. El racionalismo comenzó en Grecia con Platón y Aristóteles. Ocupados en distinguir el conocimiento verdadero del mitológico, conectaron la inteligencia a la experiencia. La verdad se comprueba, lo que no se comprueba es lo mítico. Ahora las exaltaciones del LGTB+ proponen imponer el reconocimiento de los sentimientos aleatorios, inaccesibles al observador, a quienes no pueden comprobarlo porque son variables y ocultos. Impedir la comprobación para distinguir al niño de la niña es imponer como criterio lo que uno desea ser antes de que lo sea, arguyendo que el sexo es mera construcción social. Esto quiebra el principio científico básico, la comprobación o refutación de lo accesible a los sentidos. Occidente abdica del plan científico que descubrió el espacio para navegarlo. Lo anticipó Ortega y Gasset en La rebelión de las masas. Las ideologías progresistas rompen el compromiso establecido desde la ciencia copernicana que se estudia ahora más en todas las universidades del mundo y menos en las norteamericanas, como ha mostrado Todd.

11. ¿Qué es lo que distingue a la ideología woke?

El resentimiento contra historia y la naturaleza. El cuerpo es sustituido por el deseo eventual de ser lo que se desea ser, pero corporalmente no se es. La intimidad queda desprendida de la corporalidad, deshumaniza la carne, res robótica, materia inerte. Si esta intimidad sentimental ha de imponerse a los demás, obliga a admitir lo acientífico: no se puede comprobar, ver ni palpar. La sexualidad se desencarna en la vida cotidiana, en la consulta médica, pues obliga al médico a diagnosticar sin comprobación somática y genética. Niega la praxis científica que, desde los griegos, establece la conexión de lo inteligible con la comprobación. Es una regresión aberrante a una mitología incapaz de distinguir a los dioses, de los animales y los hombres. El problema moral del futuro es dónde contener la robotización humana para mantener la naturaleza carnal del sexo.

12. ¿Entonces hay que reprimir los sentimientos ajenos?

En absoluto. Forma parte de la moral la elección de instrumentos inventados para usarlos para un fin. La capacidad de adaptar el cuerpo a nuevas circunstancias, humaniza si se protege el cuerpo, y deshumaniza si se hace, del cuerpo, un robot. Es el problema moral al que se enfrenta la humanidad. Cosa distinta es la libertad social para imponer un mínimo de moralidad compatible con los disidentes no coactivos. Toda persona, heterosexual o no, es libre de comportarse como quiera. La condición general es que ni en la familia la autoridad se aproveche de la vulnerabilidad del menor, del adolescente, del impedido, del enfermo. Así hay libertad democrática y humana. Es inaceptable que quienes se dicen progresistas se alíen a quienes apliquen normas desiguales a conductas iguales que llevan a unos familiares a la lapidación y, a otros, a lapidarlas.

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