Editorial

La enésima y ridícula promesa de Sánchez sobre la vivienda que nunca cumplirá

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Martes 13 de enero de 2026

La última, pero enésima, ocurrencia de Pedro Sánchez para aliviar la crisis de la vivienda no ha durado ni media hora. Después de anunciar que el Gobierno tiene previsto aprobar un decreto ley para bonificar el cien por cien del IRPF a los caseros que congelen la renta, Sumar ha puesto el grito en el cielo y ha rechazado apoyar la iniciativa, mientras ERC y Bildu han tachado la propuesta de inviable.

Aún peor, las medidas sobre la vivienda aprobadas por el Gobierno han sido el principal motivo de la crisis: el bono para el alquiler de jóvenes, los topes de la subida de los precios para alquiler y las constantes prohibiciones han llevado al mercado a un riesgo jurídico, que Sánchez achaca sectariamente a “la especulación”.

Pero el presidente, erre que erre, siempre recurre a anunciar la construcción de cientos de miles de viviendas públicas cuando se acercan las elecciones. Hasta ahora, sin embargo, no ha cumplido ni con la milésima parte. Isabel Díaz Ayuso ha creado más vivienda pública en la Comunidad de Madrid, que el Gobierno en toda España. Porque, aparte de la patraña de la construcción de esos hogares, el Ejecutivo se ha dedicado a atenazar el mercado con incontables medidas de control, con la ley de desahucios que reduce drásticamente la oferta del alquiler por el miedo de los propietarios a que sus casas sean okupadas de por vida, los citados topes de los precios…La infinita burocracia emanada desde el Consejo de ministros no es más que un obstáculo para el libre mercado.

Las medidas sobre la política de vivienda del Gobierno sólo han logrado encarecer los precios a niveles históricos. Ni la burbuja inmobiliaria que se produjo durante los gobiernos del PP, tan criticada por la izquierda, llegó a cotas parecidas. Los precios son más altos que nunca por la escasez de vivienda pública y por el aluvión de medidas burocráticas y sectarias dictadas por el Ejecutivo “progresista”.

Pero, aparte del ridículo de la última medida del presidente, lo grave es que promete algo que nunca cumplirá. Primero, porque ya nadie cree que vaya a construir vivienda pública después de 8 años de promesas incumplidas. Y, sobre todo, por su absoluta minoría parlamentaria, agravada en este caso por el rechazo de sus socios, lo que le impedirá aprobar la medida en el Congreso. Cada minuto de cada día, Sánchez anuncia medidas para arreglar los problemas que sufre España. Para resolverlo todo. Aunque nunca entran en vigor. Pero él continúa con su incesable propaganda. Habla mucho y gobierna poco. Pura cháchara.

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