Para el reportaje sobre la Casa Museo de Cervantes, publicado el pasado 3 de enero, EL IMPARCIAL se desplazó a Esquivias (Toledo). Tras la inolvidable visita guiada que nos dedicó, entrevistamos a Susana García Moya, responsable y directora de la Casa Museo.
Las informaciones dadas (y lo que se va viendo durante el recorrido) sobre la vida de Cervantes y su esposa –Catalina Salazar de Palacios–, así como sobre la mejor novela en la historia de la literatura mundial, despiertan gran interés en los visitantes.
¿Cómo ha ido incorporando esta Casa Museo tanto y variopinto material sobre la época de Miguel de Cervantes?
La Casa Museo de Cervantes ha incorporado su variado material a lo largo de los años de manera muy cuidadosa y rigurosa, buscando ofrecer una visión integral de la época de Miguel de Cervantes. Se han recopilado objetos domésticos, documentos históricos, reproducciones de mobiliario y libros antiguos, así como elementos que reflejan las costumbres y la vida cotidiana del Siglo de Oro. Todo este conjunto se organiza con criterios museográficos que permiten al visitante comprender no solo la figura de Cervantes, sino también el contexto social, cultural y económico en el que vivió. De esta forma, la Casa Museo se convierte en un espacio vivo, donde la historia y la literatura dialogan y permiten acercarse de manera directa y didáctica a su tiempo.
Desde que esta Casa Museo se inaugura en 1994 para ser disfrutada por el público hasta la actualidad han pasado treinta y un años… Dentro de lo sucedido en ella, ¿qué es lo que más destacaría durante sus tres primeras décadas?
Durante estos treinta y un años de existencia de la Casa Museo de Cervantes, destacaría, por encima de todo, su capacidad para acercar al público la vida cotidiana del escritor y el contexto histórico en el que vivió. Ha sido un espacio que ha combinado la conservación del patrimonio con la divulgación cultural, convirtiéndose en un punto de encuentro para investigadores, lectores y visitantes de todas las edades. Entre los hitos más relevantes, sobresale la consolidación de su colección museográfica, la organización de actividades educativas y culturales que permiten vivir la experiencia cervantina de manera directa, fortaleciendo el vínculo entre la historia de Cervantes y Esquivias. En conjunto, estos logros han hecho de la Casa Museo un referente imprescindible para quienes quieren entender no solo al escritor, sino también el mundo que lo rodeó.
Para Susana García Moya, ¿qué habría de mejorable para esta casona manchega del siglo XVI sobre la que se ha sustentado el museo?
Desde mi perspectiva, una mejora interesante para la Casa Museo podría estar relacionada con la incorporación progresiva de tecnologías basadas en inteligencia artificial. No se trataría de transformar el museo de golpe, sino de implementar de manera gradual herramientas que enriquezcan la experiencia del visitante.
Las Jornadas Cervantinas son unas fiestas declaradas de Interés Turístico Regional que cada año refuerzan el vínculo entre Esquivias y la figura universal de Miguel de Cervantes. Son unas ediciones (este año se ha acaba de celebrar la XLVI) cargadas de historia, cultura y emoción, donde en cada acto se recuerda cómo Esquivias es, y seguirá siendo, el lugar cervantino por excelencia.
¿Cómo se potencia desde la Casa Museo estas Jornadas, orgullo no solo de Esquivias sino de toda Castilla La Mancha?
Desde la Casa Museo de Cervantes entendemos las Jornadas Cervantinas como una oportunidad fundamental para reforzar y proyectar la identidad cervantina de Esquivias, no solo a nivel local, sino regional y nacional. Por ello, nuestra labor durante estas fechas se centra en convertir la Casa Museo en un eje cultural vivo, dinámico y participativo, en estrecha colaboración con el Ayuntamiento.
De manera conjunta, potenciamos las Jornadas con una programación específica y de calidad, entre la que destacan las visitas teatralizadas al Museo, que permiten al visitante acercarse de forma didáctica y emocional a la figura de Miguel de Cervantes y a su estancia en Esquivias. Estas visitas se han consolidado como una herramienta clave para divulgar la historia y hacerla accesible a todos los públicos.
Dentro de los actos programados, el día más importante es, sin duda, la recreación histórica de la boda de Miguel de Cervantes y Catalina de Palacios, que recorre las calles y plazas de Esquivias. Este evento central no solo es uno de los momentos más emotivos y participativos de las Jornadas, sino que cumple una función esencial: dar a conocer y reforzar el vínculo histórico y vital entre Cervantes y Esquivias, situando al municipio como referente cervantino.
Además, desde la Casa Museo se impulsa y apoya el desarrollo de otras actividades culturales integradas en la Semana Cultural, siempre con rigor histórico y vocación divulgativa. Todo ello contribuye a que las Jornadas Cervantinas no solo recuerden el pasado, sino que fortalezcan el orgullo colectivo y consoliden a Esquivias como lugar cervantino por excelencia en Castilla-La Mancha.
En una entrevista que hicimos a J. Francisco Peña Martín (Profesor Honorífico Investigador de la Universidad de Alcalá y miembro del Instituto Universitario «Miguel de Cervantes» de la UAH) él se lamentaba de cómo «en Alcalá nos falta mucho para conseguir que Cervantes sea el reclamo cultural que es William Shakespeare para Stratford».
Estoy imaginando lo que harían los franceses si Esquivias estuviera en su país…
Además de estas admirables visitas guiadas por la Casa Museo de Cervantes y de las Jornadas Cervantinas, díganos: ¿qué otras ideas se le ocurren para tratar de que este tesoro que alberga la provincia de Toledo sea más conocido si cabe?
Además de las visitas guiadas y de las Jornadas Cervantinas, el museo organiza otras actividades que ayudan a dar a conocer este tesoro de la provincia de Toledo. Por ejemplo, la Lectura Universal del Quijote, en la que los lectores son embajadores y diplomáticos acreditados en España e interpretan fragmentos de la novela en su lengua de origen, mostrando la proyección global de Cervantes. Asimismo, estamos inmersos en la celebración del Centenario de la muerte de Catalina de Palacios (1626-2026), esposa de Cervantes, donde realizaremos actos que destaquen su papel en la vida del escritor, en los momentos más importantes y también en los más difíciles; para mí, su musa. Estas iniciativas permiten acercar la historia y la literatura a un público amplio y diverso, consolidando la relevancia cultural de Esquivias y del museo.
Al esquiviano Sabino de Diego Romero, ilustre cervantista que sigue la senda trazada por Francisco Rodríguez Marín y Luis Astrana Marín, se debe principalmente tener a disposición hoy tanta documentación sobre un período fundamental en la biografía de Miguel de Cervantes como es el transcurrido en Esquivias. También, gracias a esa minuciosa y exigente tarea de investigación y cotejos, descubrimos los orígenes de tantos personajes que aparecen en El Quijote.
¿Cómo valora usted esta labor, tan exigente y prolongada en el tiempo, hecha por Sabino de Diego?
La labor realizada por Sabino de Diego es, sencillamente, excepcional. Hablamos de un investigador riguroso, constante y profundamente comprometido con el estudio cervantino, que ha desarrollado un trabajo exigente y prolongado en el tiempo con un nivel de detalle y seriedad poco frecuentes. Sus investigaciones han contribuido de manera decisiva a ampliar y matizar nuestro conocimiento sobre la vida de Cervantes, especialmente en lo relativo a Esquivias y a su entorno familiar y social. Se trata de un trabajo silencioso pero fundamental, que sienta bases sólidas para futuras líneas de estudio y que demuestra cómo la investigación paciente y bien documentada sigue siendo imprescindible para comprender en profundidad a una figura tan compleja como Miguel de Cervantes.
Queremos plantearle unas cuestiones literarias sobre El Quijote.
¿Qué pasajes destacaría, y qué personaje (o personajes) de su amplia galería son sus favoritos?
Uno de los pasajes más destacados de Don Quijote de la Mancha es, sin duda, el episodio de la quema de los libros de la biblioteca de Don Quijote. Se trata de un fragmento de enorme valor simbólico, en el que Cervantes realiza una crítica irónica a los libros de caballerías y, al mismo tiempo, reflexiona sobre la lectura y la censura. Existe además la tradición de que este episodio pudo inspirarse en una casa real de Esquivias —hoy Casa-Museo—, concretamente en la ventana de la biblioteca desde la que se arrojaban los libros para su expurgo, lo que refuerza el vínculo entre la novela y el entorno vital del autor.
En cuanto a los personajes, Alonso Quijada es especialmente significativo. No solo representa el verdadero corazón humano de la novela, sino que además mantiene una estrecha conexión con Esquivias. Diversas investigaciones apuntan a que Alonso Quijada fue un pariente lejano de Catalina de Palacios, esposa de Cervantes, y propietario de la casa en la que vivió el escritor. Este vecino de Esquivias habría servido de modelo principal para la creación del personaje, junto con otros habitantes del municipio cuyos nombres, rasgos y realidades Cervantes incorporó a su obra. Todo ello confirma que Don Quijote nace de la observación directa de su entorno más cercano, transformado por el talento literario de Cervantes en un personaje universal.
Cómo experta lectora de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, ¿encuentra usted superior su segunda parte respecto a la más difundida que es la primera?
Personalmente, me gusta mucho más la Segunda Parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. En ella se percibe a un Cervantes plenamente consciente de su obra y de su impacto, que juega con una libertad narrativa y una profundidad intelectual extraordinarias. Los personajes están más complejos, más humanos y conscientes de sí mismos; el propio don Quijote y Sancho han evolucionado y dialogan con el mundo de una forma mucho más rica. Además, la Segunda Parte incorpora una reflexión magistral sobre la literatura, la fama, la identidad y la verdad, especialmente a partir de la aparición del Quijote apócrifo. Frente al carácter más episódico y burlesco de la Primera Parte, la Segunda alcanza una unidad, una madurez y una modernidad que, a mi juicio, la hacen literariamente superior.
Si, por desgracia, hoy poca gente lee el de Cervantes mucho nos tememos que el Quijote apócrifo de Alonso Hernández de Avellaneda a nadie interese… ¿Merece la pena el esfuerzo de afrontar un libro tan antipático como este?
Aunque hoy en día no todo el mundo lea a Cervantes y el Quijote apócrifo de Avellaneda no resulte especialmente atractivo, su lectura sí merece la pena. No tanto por su calidad literaria, que es inferior a la de Cervantes, sino porque ayuda a entender mejor la grandeza del Quijote original. Al comparar ambos textos, se aprecia con más claridad la originalidad, la profundidad de los personajes y la modernidad de Cervantes. Además, el libro de Avellaneda influyó directamente en la Segunda Parte del Quijote, lo que lo convierte en un texto importante desde el punto de vista histórico y literario.
Existe una Red de Ciudades Cervantinas formada por, aparte de Esquivias, lógicamente, Alcalá de Henares –donde está su sede permanente–, Arganda del Rey, Argel, Córdoba, El Toboso, Lisboa, Toledo, Madrid, Valladolid, Sevilla y Barcelona. Esta Red abre los ojos a nuevas rutas cervantinas. Nos llama la atención, por ejemplo, el Museo Casa de Cervantes en Valladolid porque a esa vivienda llegan Miguel de Cervantes y Catalina Salazar en 1605.
Tras disfrutar de su Casa Museo, ¿adónde nos recomendaría usted ir para continuar cebando nuestra pasión por Cervantes y El Quijote?
Siguiendo esa misma línea museística, recomendamos continuar el itinerario cervantino visitando otros espacios vinculados directamente a las viviendas de Cervantes. En primer lugar, la Casa Natal de Cervantes en Alcalá de Henares, fundamental para conocer sus orígenes, su infancia .Y, posteriormente, la Casa de Cervantes en Valladolid, donde residió durante una etapa clave de su vida. Estos tres espacios —Esquivias, Alcalá y Valladolid— permiten al visitante seguir un recorrido coherente y complementario por la vida cotidiana, personal y creativa de Miguel de Cervantes.
Por último, y quizá lo más importante: ¿Cómo animaría a nuestros lectores de EL IMPARCIAL a que se desplacen a Esquivias para conocer la Casa Museo de Cervantes?
Animaría a los lectores a visitar Esquivias porque la Casa Museo de Cervantes no es solo un espacio expositivo, sino una experiencia que permite comprender al escritor desde una dimensión profundamente humana. Es el lugar donde Cervantes vivió, donde se casó y donde se impregnó de la vida cotidiana que después transformaría en literatura universal. Recorrer esta casa es adentrarse en el Siglo de Oro desde la cercanía, descubrir cómo era la vida doméstica de la época y entender mejor el contexto que dio forma a El Quijote. Además, Esquivias ofrece un entorno patrimonial y cultural auténtico, tranquilo y acogedor, ideal para una escapada cultural que conecta historia, literatura y territorio. Es una visita que enriquece, emociona y deja huella.
Susana García Moya, directora de la Casa Museo, con el autor de este trabajo