El líder supremo de Irán, Ali Jameneí, afirmó este sábado que "varios miles" de personas han muerto en las protestas, de las que responsabilizó al presidente estadounidense, Donald Trump. El religioso afirmó que "elementos ignorantes y desinformados, bajo el liderazgo de agentes malintencionados y entrenados" llevaron a cabo crímenes que "provocaron la muerte de varios miles de personas", en un encuentro a propósito del aniversario de la elección de Mahoma como profeta del islam en Teherán, informó la web del político y la agencia Tasnim.
Hasta ahora las autoridades iraníes no habían proporcionado cifras de muertos en las protestas, pero ONGs opositoras con sede en el exilio cifran en 3.428 los fallecidos y en 19.000 los detenidos. Aseveró que se cometieron "hechos extremadamente inhumanos, como encerrar y quemar vivos a jóvenes en mezquitas, y asesinar a niñas y hombres y mujeres indefensos, con armas provistas desde el extranjero". El político además dijo que en las protestas se han destruido 250 mezquitas, más de 250 centros educativos y científicos, y provocado daños a instalaciones del sector eléctrico, bancos, complejos sanitarios y tiendas de productos básicos.
En su discurso, Jameneí responsabilizó Trump de las víctimas y los daños sufridos en las protestas que han sacudido la República Islámica en las últimas semanas. "Consideramos al presidente de Estados Unidos culpable de las víctimas, los daños y las acusaciones que ha dirigido a la nación iraní", dijo en un encuentro a propósito del aniversario de la elección de Mahoma como profeta del islam en Teherán. La máxima autoridad política y religiosa de Irán aseguró que las protestas que han sacudido el país "fueron un complot estadounidense y el objetivo estadounidense es devorar a Irán". "La particularidad del reciente complot es que el propio presidente de Estados Unidos intervino personalmente: habló, amenazó y, alentando a los conspiradores, les envió el mensaje de que avanzaran, que no tuvieran miedo y que contaban con nuestro apoyo militar", aseguró.
El político afirmó que había agentes seleccionados por los servicios de inteligencia de Estados Unidos e Israel para provocar el país en el país e influenciar a otras personas. Jameneí aseveró que “no llevaremos al país hacia la guerra, pero tampoco dejaremos impunes a los criminales internos e internacionales del complot estadounidense” y subrayó que “Estados Unidos debe rendir cuentas”.
Las movilizaciones comenzaron el 28 de diciembre cuando comerciantes de Teherán cerraron sus negocios por la caída del rial, pero pronto se expandieron por todo el país con gritos de “Muerte a la República Islámica” y “Muerte a Jameneí”. Las protestas se fueron expandiendo hasta que el jueves 8 de enero y el viernes 9 enero llegaron a su momento álgido con una explosión de manifestaciones en prácticamente todo Irán, que derivaron en actos de vandalismo contra organismos públicos, bancos que fueron arrasados, y el incendio de 53 mezquitas en todo el país, según la versión oficial del Gobierno iraní. Teherán sostiene que las protestas económicas se tornaron violentas por la infiltración de agentes externos apoyados por Israel y Estados Unidos para justificar una intervención militar de Washington, que no se ha producido hasta ahora. Trump amenazó con atacar el país persa si morían más personas cuando el recuento de muertos era de siete y más tarde afirmó que “va ayuda en camino, lo que muchos interpretaron que suponía un aviso de intervención en la República Islámica.
Hace días que las protestas amainaron, ya no se producen manifestaciones y ni siquiera se grita por las ventanas contra la República Islámica, pero aún se desconocen las dimensiones de la que todo apunta es la mayor tragedia ocurrida en el país persa en décadas. ONGs opositoras con sede en el exilio, como Iran Human Rights, cifran en 3.428 los fallecidos y en 19.000 los detenidos, según la organización HRANA. Durante la Revolución Islámica de 1979 murieron exactamente 2.781 personas, según datos de la Fundación de Mártires de la República Islámica. Amnistía Internacional (AI) ha calificado lo ocurrido de “masacre” con efectivos de las fuerzas de seguridad disparando desde los tejados de edificios residenciales, mezquitas y comisarías contra manifestantes desarmados, y centros médicos desbordados por el alto número de cadáveres. "Las evidencias reunidas por Amnistía Internacional apuntan a una escalada coordinada nacional en el uso ilegal de fuerza letal por parte de las fuerzas de seguridad contra manifestantes y transeúntes en su mayoría pacíficos desde la noche del 8 de enero", asegura la organización de derechos humanos que ha hablado con docenas de testigos y estudiado vídeos de las protestas.
Varias fuentes describieron "zonas de guerra" y "batallas campales" en varios puntos de Teherán con fuertes choques entre manifestantes y efectivos de seguridad a lo largo del jueves y viernes, y en menor medida el sábado. Las protestas han amainado en el país, al menos por ahora, pero aún queda por saber qué ocurrió y cuáles son las dimensiones de lo que algunos analistas ya califican como el Tiananmén (protestas en China en 1989) de la República Islámica.