El Real Madrid se clasificó este martes para la final de la Supercopa de España femenina. Las merengues derrotaron al Atlético gracias a su buen hacer en la presión y el contragolpe, con Linda Caicedo sobresaliendo como la mejor jugadora del partido acogido por el estadio de Castalia. La colombiana jugó por dentro, con libertad, y se mostró indetectable para un sistema colchonero incapaz de equilibrarse y que se fue al descanso con todo perdido. No supieron las futbolistas rojiblancas jugar con aplomo ante la intensidad rival y lo pagaron muy caro. Así, las pupilas de Pau Quesada (que esta tarde no estuvo en el banquillo al tener que marcharse de urgencia por "motivos personales") esperan rival del enfrentamiento que este miércoles medirá al Barcelona y el Athletic.
Las madridistas todavía tienen clavada la final de Copa de la Reina perdida en 2023, cuando cayeron contra el Atlético por una remontada impensable. La sección femenina del club de Chamartín está desarrollando un proyecto ilusionante, que ha roto algunas barreras (volver a los cuartos de final de la Liga de Campeones, ganar al Barça en la Ciudad Condal...), pero todavía están en la persecución del primer título de su historia. Por eso cada ocasión es trascendental y eso se nota. En esta fecha saltaron al césped plenas de concentración y de motivación. Saben que sus virtudes se concentran en el robo y las transiciones, y por esa vía hicieron explotar el encuentro desde temprano. En el sexto minuto María Méndez forzó el error en el pase de Synne Jensen en campo contrario y Athenea del Castillo embocó un derechazo raso cruzado para establecer el 1-0.
A partir de ahí quisieron reaccionar las colchoneras con buena actitud, pero los nervios provocados por la intensidad táctica madridista les hicieron descarrilar. En el 15 la lateral diestra Alexia Fernández cometió una cesión terrible que Caroline Weir amortizó al adelantarse a la salida desesperada de la meta Lola Gallardo; y en el 19 Luany cayó en una emboscada, Weir conectó un pase quirúrgico hacia Linda Caicedo y la cafetera añadió otra obra de arte a su espectacular temporada. Recibió en el centro del campo, aceleró con potencia en conducción y ajustó un latigazo desde 20 metros que se coló pegado a la madera. El 3-0 constató la superioridad técnica y táctica del Madrid, y certificó la crisis de un Atlético que no gana desde hace dos meses y que se ha desprendido en este mercado invernal de piezas destacadas como Gaby García y Ana Vitória.
El centro del campo colchonero ha quedado tocado con esas salidas, pero la categoría en las que permanecen en la plantilla esta ahí. Lo evidenciaron Fiamma Benítez y Júlia Bartel. Ambas comandaron la orgullosa respuesta de su delegación, organizando con fluidez el asedio que montó el conjunto preparado por Víctor Martín. Dañaron sobre todo por el desborde de Luany, que jugó pegada a la cal derecha para amenazar a Sara Holmgaard. Sin embargo, les faltó finura en el último pase y en la finalización. Al descanso habían hecho acopió del 60% de la posesión y rematado siete veces... mas sólo un intento fue a portería (el de Boe Risa, centrado, minuto 12). Destacaron el cañonazo desviado de Fiamma desde la frontal, el remate desatinado de Amaiur Sarriegui tras centro de Luany y, sobre todo, el chut de Fiamma que se marchó cerca del palo en el minuto 45. Sin duda, la baja de Gio Queiroz no les ayudó. Acumularon en el primer tiempo hasta 15 centros, pero se toparon con la gran actuación aérea de las zagueras merengues, Méndez y de Maëlle Lakrar (imperial, la francesa).
También valiosa en el esfuerzo defensivo fue Filippa Angeldahl. La sueca supo elevar la presión de su equipo y provocar recuperaciones tras pérdida que a punto estuvieron de aumentar la dureza de la goleada. Porque las merengues gestionaron la ventaja desde el orden y las contras venenosas. En el 10 Linda hipnotizó a la retaguardia rival y asistió para el chut mordido de Weir; en el 29 Athenea trazó una diagonal coronado con un intento desde el pico del área que detuvo Lola; en el 34 Linda cedió para el zurdazo de Alba Redondo que se marchó al lateral de la red; y en el 41 Caicedo volvió a brillar para asistir a Athenea, pero Gallardo repelió el peligro.
En el intermedio el técnico colchonero dio entrada a Carmen Menayo para aumentar el esfuerzo en el intento de remontada y sus jugadoras mantuvieron el espíritu valeroso. Alzaron la altura de la línea defensiva, presionaron y ampliaron el empuje. En cambio no afinaron el desempeño en tres cuartos de cancha. Los centros laterales y las llegadas volvieron a repiquetear en el área de Misa, con la guerrera Amaiur disponiendo de buenas opciones, pero la mala puntería no les condujo a recortar distancias hasta el minuto 72, cuando Luany sorprendió a la arquera madridista con una pisada rebosante de clase y un zurdazo angulado. Recogió premio la brasileña, que lo había intentado todo hasta entonces.
El Madrid refrescó piernas para aguantar el repliegue intensivo dando entrada a Naomi Feller (por una Weir que venía tocada), Irune Dorado, Shei García y a Yasmim. Se limitaron a defender y respondieron a la diana oponente con un regate de Linda y el remate de primeras de Shei que escupió el palo -minuto 75-. Angeldahl, Däbritz y Caicedo también darían trabajo a Lola Gallardo pero el electrónico no registraría más cambios. Las rojiblancas, que pidieron una expulsión y un penalti, volvieron a pagar su desequilibrio (han encajado 14 goles en sus últimos cuatro partidos) y las merengues se dieron el gusto tumbar a su enemigo íntimo y vengar el derbi perdido a comienzos de curso en la Liga F.