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Liga de Campeones. El Atlético se congela en el infierno de Estambul

(Foto: EFE).

FASE LIGA | JORNADA 7

Diego García | Miércoles 21 de enero de 2026
Pinchazo grueso de los rojiblancos, que empataron ante el Galatasaray y se alejan del Top-8. Giuliano, por raza, el mejor. Oblak, salvador y Simeone, descontrolado.

El Atlético se dejó este miércoles dos puntos cruciales en Estambul. No pudieron derrotar a un Galatasaray inferior y cosecharon un empate que les complica el objetivo primordial: acabar la Fase Liga de la Liga de Campeones entre los ocho primeros clasificados para pasar a los octavos de final de forma directa. Disponían los madrileños de una gran oportunidad, ya que se medían a un equipo irregular que, además, viaja en serios problemas (con varias lesiones en la defensa, venían de perder la Supercopa turca ante el Fenerbahçe y su liderato en la liga nacional ha quedado en entredicho después de mucho tiempo). Aún así, la falta de puntería condenó a un conjunto español que se la jugará en la última jornada sin depender de sí mismo.

Diego Pablo Simeone declaró en la previa que el único camino para cumplir la meta era ganar los dos partidos restantes. Por ello casi no tocó el once inicial que ganó al Alavés entre pitos y de los titulares sólo se dejó en el banquillo a Álex Baena. Optó el técnico argentino por el juego combinativo, por la calidad en el pase para tratar de apagar el incendio pronosticado en el comienzo del choque. Sabía que el escuadrón preparado por Okan Buruk saltaría al verde con ardor, por lo que juntó a Koke Resurrección y a Pablo Barrios en el eje. Y la apuesta funcionó, pues capearon el temporal precoz y, además, se adelantaron en el marcador temprano.

Gran arranque del Atlético

El 'Galata' cumplió con las expectativas y arrancó con una intensidad y ritmo volcánicos. El estratega local construyó un doble pivote musculoso, con Lucas Torreira y Mario Lemina, para equilibrar un esquema que ataca con verticalidad, apoyado en la fulgurante velocidad de sus delanteros. Las armas rivales estaban claras, presión, fervor y rapidez tras robo, por eso el 'Cholo' eligió cuidar de la pelota con el fin de limitar los contragolpes otomanos. Con ese guion sorprendieron los madrileños a la ardiente tribuna que llenó el RAMS Park de Estambul. No en vano, en el tercer minuto Barrios ya había asistido para el chut que Julián Álvarez topó en el lateral de la red; y en de inmediato 'La Araña' pintó una transición que derivó en la visión de Thiago Almada, el centro precioso de Matteo Ruggeri y el remate a palcer de Giuliano para festejar el 0-1.

Una excelente combinación, por abajo, abrió la senda y bajó las revoluciones de la grada. Y fue el pequeño Simeone el encargado de sellar el golpe. Su personalidad y brío resultarían fundamentales en un partido de esos que demandan ir a la batalla en cada balón dividido, con la determinación del guerrero. Ya en ventaja, los rojiblancos adelantaron líneas para complicar la salida de juego oponente (faceta resentida con Ilkay Gündogan en la banca) y cruzaron el cuarto de hora sin padecer inquietud atrás. Asimismo, constataron que la presión contrincante lucía descoordinada, hecho que aprovecharían Koke, Barrios y un Almada necesario. El joven creativo argentino es diferente por su calidad asociativa, aunque todavía se esté adaptando al tempo del Viejo Continente. Pero el corazón del club campeón de Turquía desde 2023 no se arrodilla así como así. Ni mucho menos en casa, donde doblegaron al Liverpool este curso. En torno al minuto 20 ya habían dado un paso al frente desde lo energético y reclamaron la iniciativa. Emergió entonces la esencia de la fecha: los colchoneros no podrían domar un choque tendente al ida y vuelta. Y en el minuto 21 encajaron el empate casi de la nada, ya que hasta entonces no habían concedido llegadas claras al arco protegido por Jan Oblak. La primera diagonal trazada por Leroy Sané desembocó en la irrupción de Roland Sallai (extremo reconvertido en lateral diestro), que emitió un centro potentísimo que se se coló tras golpear en Marcos Llorente.

Un chispazo de talento del regateador alemán bastó para igualar la contienda, mas como el Atlético era superior volvería a imponerse por medio de la redonda. Respondieron los madrileños con calidad y orgullo. Generaron un respingo que no fructificó en el 1-2 porque su delantera sigue desafinada. Los focos siguen pesando sobre Julián, que regaló un chut desviado a Giuliano y perdonó un mal despeje de Sané -minuto 24-. Su acierto es básico para las aspiraciones de sus compañeros, pero sigue negado. Disparó sin dirección un intento con todo a favor. Sin su veneno, todo se complica y la falta de gol está alejando a su delegación de los objetivos planteados con el desembolso estival. Este encuentro sería buena muestra de ello.

Sorloth jugó un rol valioso bajando balones, desahogando a sus colegas cuando los turcos ajustaron la presión. En cambio, el noruego tampoco está afinado. Un control deficiente le privó de encarar al meta Ugurkan Çakir y finalizó trompicado otro acercamiento inmejorable. Era el momento de los colchoneros, que siguieron apretando y en la media hora bordearon de nuevo la diana. Con Almada iluminado por dentro, el capitán otomano, Abdülkerim Bardakci se cruzó al límite en el área y Álvarez volvía a desperdiciar otra opción franca de tiro. No ayudó tampoco a la causa los centros grises de Giuliano. Por ahí se diluyeron contras propicias, a pesar de los pases filtrados por el extraordinario Marc Pubill (que además le ganó el duelo al molesto Victor Osimhen).

Mal día del banquillo

La inercia parecía soplar a favor del favorito, pero regresaron las complicaciones. Antes del intermedio brotaron las pegajosas imprecisiones en el cuidado de la pelota y el Galatasaray se vino arriba. Un centro sensacional de Sallai al que Osimhen no llegó de milagro precedería al susto del minuto 45, cuando Yunus Akgun sentó a Ruggeri y cedió para que Baris Yilmaz enviase a las nubes un chut sin marca, en el punto de penalti. Con todo, los españoles se marcharon a vestuarios habiendo rematado ochos veces... aunque sólo dos de los intentos habían ido entre palos. Las sensaciones no eran brillantes pero tampoco malas, por eso sorprendió el volantazo del 'Cholo', que quemó cuatro cambios antes del minuto 60.

Almada ya no saltó a la reanudación (suplido por Baena); en el 56 sentó a Koke y a Barrios para dar entrada a Robin Le Normand y a Johhny Cardoso; y en el 59 relevó a Sorloth para incluir a Antoine Griezmann. Quitó de un plumazo a varios de los pilares, abortó la solución en largo que aportaba el noruego para respirar y restó creatividad para defenderse y dañar con el cuero. Y eso que en la primera circulación calmada del segundo tiempo Barrios había encontrado a Giuliano y éste pintó un centro espinoso al que no llegó el noruego, que también voleó arriba un centro lateral posterior de Pubill. La consecuencia de esos movimientos fue contraproducente, más descontrol y menos filo. Las imprecisiones se multiplicaron y los turcos empezaron a agobiar, sobre todo con la entrada en juego de Gabriel Sara (que no habia sido titular por llegar tocado al evento). El brasileño rellenó de jerarquía el centro del campo del 'Galata' y Pubill salvó a los suyos en el 69, al arrebatarle un testarazo definitivo a Osimhen. Partidazo el de este zaguero, que empezó de central y terminó del lateral diestro.

La montaña rusa se mantuvo hasta el desenlace, que contó con Nico González en cancha (suplió a un Julián muy nublado). En el vaivén general se encontró el sistema rojiblanco con otro fogonazo que amenazó en tres cuartos de cancha, con centros laterales, pero no concretó porque, entre otras cosas, los primeros espadas ya no estaban sobre el césped. David Hancko perdonó en el área pequeña uno de esos centros bombeados; Griezmann hizo volar a Çakir en el 85, en una falta frontal ganada por el arrojo de Giuliano; y Baena remató centrado el último intento visitante. Hasta ahí llegó la producción colchonera... y en el envés de la trama pudieron perder. En la última curva del camino, con Gündogan dirigiendo, Sara y Osimhen lo intentaron antes de que Oblak se uniformase de salvador. En el minuto 95, el arquero esloveno (centenario en la Champions) le detuvo un disparo a quemarropa a Evren Eren Elmali en el área. Así las cosas, en una semana recibirán al Bodo/Glimt (que tumbó este martes al Manchester City) obligados a golear y a rezar para no caer en la incertidumbre del playoff.

Ficha técnica

1- Galatasaray: Çakir; Evren Eren Elmali, Abdülkerim, Davinson Sánchez, Roland Sallai; Torreira (Gündogan, min. 88), Lemina; Yunus Akgun (Gabriel Sara, min. 65), Sané, Baris Yilmaz (Jakobs, min. 80); y Osimhen.
1- Atlético: Oblak; Ruggeri, Hancko, Marc Pubill, Marcos Llorente; Koke (Johnny Cardoso, min. 56), Pablo Barrios (Le Normand, min. 56), Thiago Almada (Baena, min. 46), Giuliano Simeone; Julián Álvarez (Nico González, min. 73) y Sorloth (Griezmann, min. 60).
Goles: 0-1, min. 4: Giuliano Simeone; 1-1, min. 21: Marcos Llorente (en propia meta).
Árbitro: Istvan Kovacs (Rumania). Amonestó a Pubill, Osimhen, Thiago Almada, Pablo Barrios, Roland Sallai, Giuliano Simeone y a Lemina.
Incidencias: partido correspondiente a la 7ª jornada de la Fase Liga de la Liga de Campeones, disputado en el estadio RAMS Park (Estambul, Turquía). Antes del pitido inicial se guardó un minuto de silencio en tributo a las víctimas del accidente ferroviario acontecido en Adamuz (Córdoba).

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