AL AIRE LIBRE

EL IMPARCIAL, 18 AÑOS DESPUÉS

Luis María ANSON | Jueves 22 de enero de 2026
Ayer se cumplieron 18 años de la reaparición de El Imparcial como diario digital. Propiedad...

Ayer se cumplieron 18 años de la reaparición de El Imparcial como diario digital. Propiedad de la familia de José Ortega y Gasset desde el siglo XIX, el gran filósofo español volcó siempre sus esfuerzos en este diario liberal que vertebró la vida española durante muchas décadas, pero que tras la guerra incivil no pudo reaparecer porque el Ejército vencedor en 1939 asumió la soberanía nacional, y con ella la dictadura.

Al acto de presentación de El Imparcial digital, celebrado en el madrileño edificio que la Fundación Ortega-Marañón dispone en la calle de Fortuny, acudió el todo Madrid cultural. No faltó nadie. Lo más granado de la vida universitaria, literaria, artística, musical, científica, filosófica estuvo presente en la reaparición del periódico. Muchos compañeros profesionales acogieron su salida con expectación y respeto. Algunos pronosticaron: “En dos meses ya no estará en la red”. Pero 18 años después aquí está El Imparcial, editado por José Varela Ortega, dirigido por Joaquín Vila, con una Redacción espléndida y eficaz, y en el que yo he publicado 5.227 artículos.

Y sí, aquí estamos 18 años después, con más de seis millones de visitantes únicos, reconocido el diario como ejemplar “quality paper”. Y sin deber un céntimo a nadie. Con visitas que no dejan de aumentar semana tras semana. Crecen, sobre todo, entre los lectores de calidad que hemos elegido, es decir, el sector dirigente de la sociedad: universitarios, profesionales liberales, directivos de empresa, mundo intelectual y político. Y con predominio, en todos esos sectores, de los jóvenes. Hemos puesto en marcha para todo el mundo que habla el idioma de Cervantes, un periódico electrónico en español, no un diario español. Hemos diferenciado nítidamente entre la información y la opinión. Hemos contrastado todas las noticias. Hemos huido de los rumores y los bulos, del insulto y la provocación. Nos hemos esforzado en servir el derecho a la información que tienen los ciudadanos. Hemos cumplido, también, la segunda función esencial que, tras la información, distingue al periodismo: elogiar al poder cuando el poder acierta; criticar al poder cuando el poder se equivoca; denunciar al poder cuando el poder abusa. Y no sólo al poder político, también al económico, al financiero, al religioso, al universitario, al deportivo, al cultural…

Y solo añadir una idea clara: al servicio de los lectores y de la libertad, El Imparcial se propone continuar como siempre su andadura sin perder ni la calidad periodística ni la independencia intelectual.