la difícil adaptación a una nueva vida
Martes 16 de diciembre de 2008
La nueva novela de Santiago López Castillo, “Las aliagas”, tiene mucho de inteligente, metafórico y rebosa gusto por la naturaleza. Lo dice su colega de profesión Luis María Anson: “Está cargada de una adjetivación asombrosa, cuenta con personajes muy bien definidos y respira naturaleza, algo que siempre ha deslumbrado a Santiago”.
MANUEL ENGO
El periodista ha presentado este martes en Madrid su cuarta novela junto al académico y presidente de "EL IMPARCIAL", Luis María Anson. La aliaga, una atractiva planta muy olorosa pero que pincha, ha servido al autor como metáfora para retratar la inmigración interior en España durante los años sesenta. Un asunto, según Anson, que no ha sido tan manido en literatura. “Lo inteligente de esta novela es haber situado el drama de la inmigración dentro de España en una época en la que comenzaba a surgir la ‘dictadura del miedo’”, ha afirmado el académico.
La novela de López Castillo, que ha dedicado a su perro Niebla y a su madre, relata la incesante peregrinación en los años sesenta por España en un intento por huir de la miseria y encontrar un presente más próspero. A través del viaje de una familia extremeña al País Vasco, el autor desvelará una cruda realidad: cómo convivir en una sociedad en la que comienza a emerger el terrorismo. Una perspectiva que, a juicio de Luis María Anson, resulta determinante calificar esta novela como “extraordinaria”.
El autor, que ha añorado a su perro Niebla durante la presentación, ha tenido palabras para su también querido amigo Camilo José Cela. Y lo ha hecho con una cita que le repetía el Nobel en vida: “El hombre trata de ser bueno una vez en Navidad y mi perro lo es siempre y sin proponérselo”.
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