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Abierto de Australia. ¿Por qué la organización obligó a Alcaraz a quitarse una pulsera?

(Foto: EFE).

TENIS

M. Jones | Lunes 26 de enero de 2026
Jannik Sinner o Aryna Sabalenka son otros de los jugadores que fueron forzados a quitarse ese complemento durante sus partidos.

Carlos Alcaraz ya está en los cuartos de final del Abierto de Australia. El astro español está compitiendo mejor que nunca, en busca del único título de Gran Slam que le falta a su colección. El pasado domingo derrotó al difícil Tommy Paul con suficiencia, demostrando que el cambio de entrenador le ha sentado bien. Su juego ha vuelto a seducir al público de Melbourne y en cada partido disputado, en los que no ha cedido ni un set, ha ofrecido un racimo de puntos espectacular que han hecho las delicias de la tribuna australiana.

De momento, todo marcha según el plan del murciano. El único imprevisto en estas semanas de éxito aconteció en el mencionado duelo ante el estadounidense. La jueza de silla del enfrentamiento, Marija Cicak, le llamó la atención y le obligó a quitarse una pulsera que había llevado en las rondas previas. 'Carlitos' se mostró sorprendido en un primer momento pero tardó poco en aceptar la exigencia de la organización del Grand Slam 'aussie' y siguió jugando con autoridad, determinación y concentración.

La pulsera de la discordia

Este incidente dejó descolocado a un buen número de aficionados, que no sabían de qué se trataba el entuerto. Pues bien, la pulsera que llevaba Alcaraz es un dispositivo inteligente que sirve para rastrear el esfuerzo, la carga de trabajo, la eficacia del descanso y la capacidad de recuperación, entre otras muchas funcionalidades. La pulsera Whoop, que así se llama, monitorea desde la calidad del sueño hasta el oxígeno en sangre. Está enfocado para los deportistas de élite y éstos lo usan porque aporta información valiosa para exprimir al máximo su potencial y rendimiento.

El Abierto de Australia entiende que a través de la vibración de este dispositivo, el jugador puede recibir información externa por parte de su entrenador, algo que está prohibido por la Federación Internacional de Tenis (FIT). Está vetado, por tanto, el uso de aplicaciones que pueden transmitir datos fuera de la cancha. Ahí queda enmarcado el episodio. La organización cree que hay un riesgo de que los entrenadores puedan influir en las decisiones de su jugador, en directo, por medio del envío de órdenes a través de esta pulsera inteligente.

"Actualmente, los dispositivos llevables en el cuerpo no están permitidos en los torneos de Grand Slam (...) Algunos dispositivos corporales entregan a los deportistas una información de la carga de trabajo interna, lo que puede darles una visión de 360º del trabajo que están desarrollando y de cómo responde su cuerpo", reza una nota que la organización del torneo ha enviado a la prensa local.

La polémica ha tomado altura y el jefe de la empresa creadora de la pulsera ha estallado en sus redes sociales. "Ridículo", proclamó Will Ahmed, antes de declarar que "Whoop está aprobado por la FIT para su uso durante los partidos y no supone ningún riesgo". "Dejad que los deportistas midan su propio cuerpo. ¡Los datos no son esteroides!", sentenció. Y Alcaraz, preguntado por el brete, declaró que "son cosas que te ayudan a cuidarte más, a controlar mejor los entrenamientos o el descanso, pero bueno, no he podido jugar con ella, no pasa nada".

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