Deportes

Louzán anuncia que la final del Mundial 2030 se disputará en España

(Foto: EFE).

FÚTBOL

M. Jones | Lunes 26 de enero de 2026
El presidente de la RFEF asegura que la FIFA le ha confirmado que un estadio español acogerá el partido de fútbol más importante.

El presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Rafael Louzán, ha anunciado este lunes que la final del Mundial 2030, que organizan conjuntamente España, Portugal y Marruecos, se disputará en el territorio español. "España tiene una capacidad organizativa demostrada durante muchísimos años, va a ser la que lidere ese Mundial de 2030 y aquí se celebrará la final de esa Copa del Mundo", ha proclamado durante la gala de los premios de la Asociación de la Prensa Deportiva de Madrid. Tras dar dicha noticia ha precisado que la RFEF aspira a organizar "el mejor Mundial de la historia" porque "será la (edición) del centenario, porque se cumplirán 100 años de ese Mundial celebrado en Uruguay". "Tenemos que estar a la altura. Estamos trabajando para que España tenga el mejor Mundial de la historia en 2030", sentenció.

Este anuncio llega sólo unas semanas después del final de la Copa África, organizada Marruecos, y no es un dato baladí. La gestión que el país anfitrión hizo del torneo africano resultó tan escandalosa que dio la vuelta al mundo. Algunas de las selecciones participantes denunciaron ante la prensa las enormes deficiencias organizativas que se encontraron durante el evento, pero eso no es el núcleo del bochorno.

La alargada sombra del escándalo marroquí

Las actuaciones arbitrales que se encontraron los rivales del seleccionado marroquí recordaron a aquellos que recibieron los oponentes de Corea del Sur en el Mundial de 2002. La polémica arbitral fue en aumento con el paso de las rondas, con Marruecos avanzando hasta la final y dejando tras de sí una sombra sobresaliente de sospecha. El trato de favor caló de tal modo que trascendió a los aficionados de todo el planeta y en el partido por el trofeo estalló la impotencia y frustración acumulada.

Senegal fue el rival de Marruecos en la final y se hartó de la injusticia arbitral que estaba viviendo de tal manera que sus jugadores abandonaron el partido en el segundo tiempo. La rebelión era seria, pues los senegaleses eran los vigentes campeones continentales y disponían de la capacidad de presión que otros combinados perjudicados con anterioridad no tenían. La cara del colegiado fue un poema hasta que Sadio Mané convenció a sus compañeros de regresar al césped. Y la justicia poética les entregaría la copa con un golazo de Pape Gueye en la prórroga.

Sin embargo, con la conclusión del torneo no se apagó el incendio y la imagen de los marroquíes como organizadores honestos quedó en entredicho. Más aún cuando trascendió el intento de robo, en plena final, al portero de Senegal, Edouard Mendy. La organización del torneo trató de hurtarle la toalla para que no pudiera secarse. Cabe destacar que el encuentro se desarrolló en medio de una tormenta. Las autoridades marroquíes enviaron a varios recogepelotas a asaltar al portero suplente senegalés, que había decidido custodiar la toalla de su compañero, dejando una estampa lamentable que corrió como la pólvora en las redes sociales. Un miembro de la seguridad y hasta un futbolista local también forcejearon con el guardameta devenido en guardaespaldas. Y ha trascendido que repitieron esta vil argucia en las eliminatorias previas.

Infantino, contra la espada y la pared

Todo esto ocurrió mientras se estaba jugando una final de la Copa África, con millones de personas mirando. También estaba asistiendo a ese esperpento Gianni Infantino, el presidente de la FIFA, organismo que decidió entregar la organización del Mundial en busca de un puñado de los millones de dólares que maneja el régimen de Rabat. Así las cosas, ante el descrédito marroquí, la presión recayó sobre los hombros del dirigente que llevó el campeonato más importante del fútbol a un país tan ajeno a este deporte como Catar y que lo llevará en unos años a Arabia Saudí, engordando las sospechas de corrupción que brotaron tras el inolvidable escándalo protagonizado por Sepp Blatter y Michel Platini.

Louzán ha confirmado este lunes, por tanto, que Infantino ha decidido salvaguardar al máximo la ya decrépita imagen de la FIFA. El clamor en contra de la posibilidad de entregarle a los marroquíes la final del Mundial tras lo sucedido en este enero ha debido hacerle recapacitar. El mandatario español, preguntado por el entuerto, ha dejado esta reflexión: "Marruecos realmente está sufriendo una transformación en todos los sentidos, unos estadios magníficos. Hay que reconocer lo que se ha hecho bien. Pero en la Copa de África hemos visto escenas que perjudican a la imagen del fútbol mundial". Ahora, tal y como se ha sabido, serían el Santiago Bernabéu y el Camp Nou los principales candidatos para acoger el partido más trascendental que existe.

TEMAS RELACIONADOS: