España ha vivido este miércoles un nuevo episodio de tensión en su sistema eléctrico coincidiendo con uno de los temporales más intensos del invierno. La combinación de fuertes rachas de viento, nevadas generalizadas en el centro peninsular y problemas en las interconexiones con Portugal provocó un desequilibrio significativo entre generación y demanda que obligó a Red Eléctrica de España (REE) a activar de urgencia el Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD), un mecanismo que permite solicitar a grandes consumidores industriales una reducción temporal de su demanda a cambio de una compensación económica.
El incidente se produjo entre las 08:00 y las 10:00 de la mañana, cuando el operador del sistema detectó una caída súbita de la producción eólica, superior a los 5.000 MWh. Las rachas de viento, que en algunos puntos superaron los 90 kilómetros por hora, forzaron la desconexión de numerosos aerogeneradores por motivos de seguridad, provocando un auténtico “apagón eólico” en un momento clave del día.
Según los datos de REE, el sistema esperaba contar con una potencia en funcionamiento de 38.526 MW, pero el máximo real apenas alcanzó los 36.517 MW a las 08:50 horas, lo que supone un desequilibrio superior a los dos gigavatios (GW), una potencia equivalente a la de una central nuclear. A esa hora, la producción solar era prácticamente nula por tratarse de las primeras horas del día, lo que redujo aún más la capacidad de respuesta renovable.
A esta situación se sumó la reducción de las importaciones eléctricas desde Portugal, también afectado por el temporal, lo que limitó los recursos disponibles para equilibrar la red peninsular. Ante este escenario, y para evitar riesgos mayores, Red Eléctrica activó por primera vez el SRAD,
La activación del servicio se prolongó durante aproximadamente dos horas y permitió restablecer el equilibrio del sistema sin que se produjeran cortes de suministro. Fuentes del sector subrayan que “en ningún momento estuvo comprometida la continuidad del servicio”, aunque reconocen que la situación fue especialmente delicada por producirse en plena ola de frío y con una elevada demanda asociada al teletrabajo y al uso de calefacción eléctrica.
Paralelamente, los ciclos combinados de gas tuvieron que entrar en acción de forma acelerada. A las 06:00 de la mañana estaban aportando alrededor de 3.000 MW, pero apenas tres horas después superaban los 8.000 MW, funcionando a pleno rendimiento para compensar la pérdida de generación eólica y asegurar la estabilidad de la red.
Este episodio vuelve a poner de manifiesto los retos de operar un sistema eléctrico con una alta penetración de energías renovables intermitentes en un contexto de eventos meteorológicos extremos. Aunque el SRAD se ha activado cerca de una decena de veces en el último año y medio, incluida alguna ocasión previa al apagón del pasado mes de abril, el sobresalto ha reavivado las alarmas en el sector.
Para el primer semestre de 2026, el sistema eléctrico peninsular dispone de 1.725 MW de capacidad asignada al Servicio de Respuesta Activa de la Demanda, adjudicada en la subasta celebrada el pasado 28 de noviembre. Una herramienta clave de flexibilidad que, junto a las reservas firmes como la hidráulica y el gas, se perfila como esencial para blindar el suministro eléctrico frente a episodios climáticos cada vez más extremos e imprevisibles.