Opinión

San Juan Bosco: pastor de jóvenes

EN LA FRONTERA

Rafael Ortega | Sábado 31 de enero de 2026
Este sábado se han cumplido 138 años de la muerte de Giovanni Melchiorre Bosco, más conocido con Don Bosco, que fue un sacerdote, educador y escritor italiano nacido en 1815 en la localidad italiana de Castelnouvo d´Asti y que fue beatificado por Pío XI en 1929 y canonizado por el mismo Papa en 1934. San Juan Pablo II lo declaró “padre y maestro de la juventud” en el centenario de su muerte.
Este sábado, muchos hemos celebrado la festividad del maestro, pues fue nuestro guía durante los años en los que fuimos educados en un centro salesiano y hemos seguido siéndolo, durante toda la vida, pues ese espíritu que nos inculcó Don Boso, bajo el manto de María Auxiliadora, siempre ha estado y está con nosotros.
Don Bosco prodigó una gran atención a los jóvenes abandonados, pobres o sin educación, además de responder a una necesidad espiritual, por cierto muy parecida a la que hay en la actualidad. El fuego que animaba al gran sacerdote, era el deseo de amar a Dios, infinitamente bueno y omnipotente, en aquellos que conocía.
“Da mihi animas, caetera tolle” (Dame las almas y quédate con todo los demás”, era el lema que tenía escrito con grandes letras que se podía leer en su dormitorio, por eso, tal vez, el 8 de diciembre de 1844, inspirándose en san Felipe Neri, fundó el oratorio que poco más tarde estableció en Valdocco, bautizándolo con el nombre de san Francisco de Sales y fundar la Congregación salesiana y años después, en 1872, junto a santa María Mazzrello, el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, para la educación de las jóvenes.
En España, en la actualidad, hay 718 religiosos y 469 religiosas que están presentes en 60 diócesis con más 130 colegios, en los que participan 7.260 educadores con 99.750 alumnos. También los Salesianos dirigen 66 centros de formación profesional en los que se forman algo más de 20.000 alumnos. Además de las obras educativas, los Salesianos cuentan en España con 133 centros juveniles, en los que imparten formación a jóvenes. Actividades en las que participan más de 30.000 jóvenes. Hay que destacar, asimismo, el trabajo que realizan en las plataformas sociales, que son proyectos con grupos de población más vulnerable , como son los jóvenes que salen del sistema educativo, o familias con dificultades, o los inmigrantes, a los que se ofrece atención, seguimiento, cubrir necesidades básicas y cursos de formación.
Sigue la labor, por tanto, de los sucesores de don Bosco, que están presentes en 137 países, con cerca de 14.500 religiosos con más de 1.865 centros. Hombres y mujeres que nos siguen enseñando a todos que ”ser bueno no consiste en no cometer errores, sino en tener la voluntad de enmendarse”, como nos dijo don Bosco. Una lección que hoy tendrían que aprender algunos, sobre todo muchos que nos gobiernan.