Opinión

Cuba y la subversión en América

ORIENT EXPRESS

Ricardo Ruiz de la Serna | Domingo 01 de febrero de 2026

CEU-CEFAS acaba de publicar en español el informe titulado «La casa del terror: cómo Cuba ha exportado muerte y caos durante sesenta años», realizado por Mike González, investigador senior en The Heritage Foundation. Así, fruto de la colaboración entre las dos instituciones, el gran público de nuestro país tiene a su disposición un estudio muy iluminador de los acontecimientos de la historia contemporánea y, en especial, del desarrollo histórico del continente americano desde 1959.

A partir del estudio de las consecuencias del triunfo de la Revolución Cubana, González se adentra en la evolución del régimen desde 1990, en que parecía condenado después de la destrucción de la Unión Soviética y el «fin de la Historia» en palabras de Francis Fukuyama. Cuando todo parecía perdido para La Habana, el régimen de Fidel Castro encontró una salida en el Foro de São Paulo (1990). Aquí hay un aspecto muy interesante que, a veces, se soslaya: la capacidad cubana de proyectar influencia en circunstancias económicas adversas. Como apunta el informe, el foro nació 24 años después de la Conferencia Tricontinental, que giró al movimiento de los No Alineados hacia posiciones de izquierda, y la nueva plataforma tendría una función similar: orientar a los gobiernos comunistas del continente americano en la época que comenzaba. Poco a poco iba viendo la luz el «Sur Global».

El Foro sirvió de plataforma a organizaciones terroristas y subversivas en todo el continente. Como señala González, «Desde hace más de tres décadas, el Foro se ha convertido en una de las principales estructuras a través de las cuales La Habana y su Estado aliado venezolano exportan terror y drogas al mundo entero. El sanguinario grupo terrorista maoísta peruano Sendero Luminoso tuvo representantes en la conferencia fundacional de 1990, según el parlamentario brasileño Eduardo Girão, al igual que las FARC y el ELN de Colombia. Con los años, otros grupos terroristas como el movimiento zapatista de México, el MIR de Chile y el M-19 de Colombia, se han adherido al Foro». No sólo han acudido representantes de organizaciones armadas, sino también de grupos que han contribuido a la desestabilización de los Estados Unidos desde el interior de su propio territorio: «Desde Estados Unidos, BLM (Black Live Matters), los Democratic Socialists of America, Alerta NYC, el Communist Party USA, Code Pink, Workers United of Washington DC, y la ANSWER Coalition, un grupo que todavía hoy organiza manifestaciones y disturbios pro-Hamás en campus estadounidenses». Nada de esto hubiese sido posible sin la inspiración y el apoyo del régimen cubano desde los tiempos de Fidel Castro hasta los de Díaz Canel. Tampoco hubiese sido posible sin el dinero venezolano producto de los altos precios de petróleo y que Hugo Chávez aprovechó para financiar la plataforma.

La colaboración cubana fortaleció al régimen de Hugo Chávez y Nicolás Maduro -por ejemplo, a través de los servicios de inteligencia de La Habana- mientras que Caracas sostenía económicamente a los comunistas cubanos. De nuevo el petróleo sirvió para evitar la caída del régimen que fundó Fidel Castro y para llevar a cabo acciones hostiles contra los Estados Unidos desde dentro de sus propios Estados así como en territorio estadounidense: «existen abundantes pruebas de que Cuba y Venezuela han intentado desestabilizar a Estados Unidos y a sus aliados en las Américas, y de que han coordinado sus acciones nefastas con el Foro y con organizaciones de narcoterrorismo como las FARC, que [...] reciben entrenamiento en Cuba desde su creación en 1964». Esa actividad subversiva se prolonga hasta nuestros días: «El 8 de octubre de 2023, un día después de que terroristas palestinos invadieran Israel y provocaran la masacre de 1.200 asesinados (en su mayoría civiles), muchos de ellos ciudadanos estadounidenses, y la toma de cientos de rehenes, numerosos manifestantes salieron a las calles de Nueva York en Times Square para celebrar un mitin proterrorista. Israel aún no había respondido, por lo que los manifestantes no podían estar apoyando a los civiles de Gaza. Marchaban en apoyo de la masacre. Esa manifestación fue organizada por una organización del Midtown de Manhattan llamada People’s Forum, dirigida por un agente cubano llamado Manolo de los Santos. De los Santos también es investigador en otra organización llamada Tricontinental Institute for Social Research, nombrada tanto por la Conferencia Tricontinental como por la Escuela de Fráncfort que convirtió el marxismo en cultural a mediados del siglo XX. Es un dominicano residente en Nueva York que ha estado visitando Cuba para recibir adoctrinamiento durante los últimos veinte años».

La captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero produjo una enorme conmoción en Cuba. Desde la destrucción de la URSS no se daba un acontecimiento de tal importancia geoestratégica para el régimen. Las exportaciones de petróleo venezolano han cesado y la situación económica es ya de desastre humanitario. En Cuba hay hambre. Antes que una invasión militar, el gobierno estadounidense ha optado por la asfixia económica del régimen castrista en la idea de que fuerzas internas puedan dar un golpe de mano y poner fin a una situación en la que Díaz Canel es cada vez más débil.

Sin embargo, sería un error minusvalorar la capacidad de respuesta cubana: las protestas de Minneapolis, que amenazan con extenderse por otras ciudades del país, distan de ser meras acciones espontáneas de ciudadanos furiosos. A partir de la legítima indignación por los abusos de ICE, la agencia de inmigración y aduanas de los Estados Unidos, se está organizando una operación subversiva similar a las que, en el pasado, desarrollaron grupos como Black Lives Matter.

Si leen el informe, verán la importancia que en todo ello ha tenido el régimen cubano.