Opinión

Epstein

DESDE ULTRAMAR

Marcos Marín Amezcua | Jueves 05 de febrero de 2026
Contar y no acabar con el proxeneta Epstein. No hay cabeza que peinemos, que no salga piojosa. No hay ni a quién irle. Todos involucrados, a todos conoció el sujeto, mientras tejía redes de complicidades con chantajes sexuales colocando al poder en su bolsillo para su propio beneficio económico. Tantos mordieron el anzuelo. Y eso fue posible por la degrada moral pública y privada de hogaño.
El menos, el más plantado, está involucrado hasta las cejas con el mentado pederasta. El salpicadero sexoso del sujeto alcanza por doquier a quienquiera y parece que esa bola de nieve será imparable. Y sí, aún no sabemos todos los entresijos, prolegómenos y covachuelas que engrosan el asunto.
A estas alturas, entre los que estuvieron, los que dicen que no, los de las fotos –ver a la María Corina junto a, ya no extraña– y los que se deslindan, los que son solo mencionados de forma directa o indirecta –y por diversas razones, no necesariamente sexuales, también puntualicemos– cabe preguntarse quién falta, quién no está en las listas y en la vida de ese proxeneta y delincuente Epstein.
Astuto, se armó con fotografías y videos para que nadie se inhiba ni desmarque, embarrando a medio mundo. Como la canción de Hombres G, ya no es hoy aquel inocente estribillo “Y hojeando una revista me enteré, de quién se acuesta con la jet-set”. ¡Qué va! la cosa hoy es gorda en serio: es saber de tanto buscador empedernido de sexo acudiendo a un proveedor criminal de tal.
Y, desde luego, es verdad que importa más las víctimas sexuales que el futuro político de Trump, a no ser que, claro, si cayera por este asuntillo, el mundo respiraría y difícilmente alguien cuerdo, lo extrañaría. Tan sicalíptico, él.
Aunque Trump acuse ahora a Epstein de haber tratado de frenar su carrera política, es demasiado ya, es pura estulticia y patadas de ahogado. ¿Qué pasó, dónde quedó esa amistad documentada en video, esa complicidad, esos guiños y solapamientos entre esos conspicuos personajes, tan impresentables a cuál más? y a buenas horas, mangas verdes, a enterarnos que Epstein dijo que Trump era la persona más mala del mundo. Qué tarde fue saberlo.
Resulta que ahora hasta el cartel de Sinaloa aparece involucrado en los deslices trumpianos y el nombre Trump de por medio, muy ligado a tal. Sí, el mismo sujeto que declaró como terrorista a ese cartel. Qué conveniente sería que ese grupo criminal se tragara un par de bombas lanzadas contra sí, falleciendo el que más supiera del caso Epstein-Trump. Más parece eso que preocupaciones por la salud.
Mientras la mentada lista se acrecienta a la par que el morbo del mundo por saber su contenido; y las evasivas y explicaciones sin sentido se amontonan y los políticos no saben ya cómo salir de esta y crece y crece el escándalo, que por angas o mangas, consiste en que todos recibieron favores sexuales, recordándonos que ni hay nada nuevo bajo el sol y que poder y política de altos vuelos y los negocios inconfesables y encumbramientos, tantas y tantas veces en la Historia han tenido al sexo por vehículo facilitador y nuevamente, comprobamos que élites con mucho menos escrúpulos sí sucumbieron entregadas a sus bajas pasiones a cambio de favores no del todo detallados en favor de Epstein.
El proceder de este oscuro personaje –siniestro, podríamos denominarlo– consiguiendo picaporte abierto a los más encumbrados, tiene muchas lecturas. Una es sugerente. El señor judío que suministró sexo inconfesable rayando en ilegalidades y promiscuidades asaz indecentes y abominables a élites cristianas alejadas de la moral que preconizan –visto desde la muy cuestionable superioridad moral de aquel– para mostrarlas desnudas, corrompidas por decadentes y empecatadas, si bien ya lo eran. Otra lectura igual de certera, no puede negarse, es que en las listas de Epstein no aparecen Maduro, Fidel Castro o líderes de izquierda. Punto para la izquierda, también anótese y admítase.
Es que el tema da para tanto. Mas revela que como siempre ha sucedido, las élites se mueven en plan derroche, en el todo vale y todo se puede. Sí, favores de por medio, pero no basta para explicar esos procederes. Es un permanente e inagotable tinglado de encubrimientos y colusiones, connivencias y conchabanzas del tráfico sexual de menores al por mayor, aparentemente en el mayor sigilo, empero ya se ve que no lo fue, con fotos como carnada para el ulterior chantaje, tal y como aparecieron las del expríncipe Andrés, que han acabado por hundirlo.
Lo de Epstein es repudiable, pero no perdamos de vista que le sirvió para tejer redes de poder para sí, dominando los bajos instintos de tantos. Mediaban naciones e intereses a la vera de decisiones que respondían más a apetencias egoístas que a intereses nacionales y detrás un sujeto señalado, además, como agente israelí, lo que salpimienta el asunto aludiendo a dominio mundial, dados los destinatarios de sus fechorías, que contaron con la aquiescencia de los involucrados. ¿Cuántos nombres y más evidencias no han salido a la luz?
Se entiende el cobarde suicidio del sujeto. Y si no fue tal, que se deshicieran de él, pero el daño está hecho. Solo resta ver caer a Trump o que aparezcan más nombres demoledores que, vocería de por medio, solo revelan putrefactas élites que venden su alma al Diablo. O a Epstein, que para el caso…
Epstein resultó ser un asco de tipo y lo sabemos bien, no fue el único. Los de su calaña pululan y aquí siguen, tan campantes, tan encubiertos, tan impunes y tan dispuestos a repetir la experiencia, porque arrepentidos no se les ve y miserables granujas como Epstein, abundan.