Editorial

El único afán de Pedro Sánchez: comprar votos en lugar de gobernar

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Miércoles 11 de febrero de 2026

Después de los trastazos del PSOE en Extremadura y Aragón, Pedro Sánchez ya sabe que sólo mediante la compra de votos puede continuar en La Moncloa tras las próximas elecciones generales y eludir así el banquillo de los acusados que le espera. La nacionalización de cientos de miles de inmigrantes ilegales que pueden superar el millón y medio en 2027 y de los nietos de los exiliados republicanos no parecen ser suficientes para revertir el sentido de todas las encuestas independientes que vaticinan el gran batacazo socialista. También ha dedicado nada menos que 18.000 millones de euros al Ingreso Mínimo Vital, una generosa subvención para 3 millones de españoles. Lo que para Sánchez equivale a 3 millones de votantes. Y, por si fuera poco, prepara también una ayuda de 200 euros al mes para padres con hijos de menos de 18 años al cargo, un dinero con el que pretende comprar el voto de millones de padres en una nueva maniobra de puro electoralismo.

Ya se sabe que Pedro Sánchez no gobierna. No puede por su absoluta minoría parlamentaria, por la tocata y fuga de sus socios de investidura y por sus trampas al intentar colar en el Congreso de los Diputados los llamados decretos ómnibus que ya a nadie engañan. A este paso, no será capaz de aprobar ni el cacareado escudo social. Menos aún, los presupuestos. De ahí, que dedique todos sus esfuerzos en abonar el terreno para salir airoso de las urnas en 2027 con la esperanza de crear otro Gobierno Frankenstein. Porque un buen pellizco del dinero de los contribuyentes se dedica a esa compra de votos. No al mantenimiento de la red ferroviaria, ni a asfaltar las carreteras agujereadas, ni a ayudar a los damnificados por las catástrofes naturales como la del volcán de La Palma o de la dana de Valencia, cuyas víctimas todavía esperan recibir las ayudas prometidas.

No importa que la deuda, que mes a mes sigue batiendo todos los récords y ya escala por encima de los 1,7 billones de euros, siga creciendo. Lo cual es todavía más sangrante si se tiene en cuenta que el Estado recauda más que nunca: a falta de datos definitivos del cierre de 2025, hasta noviembre el Ministerio de Hacienda se embolsó 300.000 millones de euros de los contribuyentes.

Lo que de verdad le importa y a lo que dedica todo su tiempo Pedro Sánchez es la compra de votos. El ideal que busca es exprimir a las clases medias y trabajadoras para crear una nueva clase dependiente de las ayudas del Estado, cuya supervivencia dependa directamente de su Gobierno. Ha fracasado en la gestión de lo público y ya nada funciona en la administración española pero cree que puede disfrazar de solidaridad con los desfavorecidos lo que es puro interés electoralista. Con el dinero de todos, el presidente fía la etapa final de su legislatura a comprar voluntades a costa del erario público.

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