El exsecretario de Organización del PSOE y antigua mano derecha de Pedro Sánchez, Santos Cerdán, ha reconocido este miércoles en la comisión de investigación del Parlamento de Navarra que negoció con Bildu la moción de censura que en 2023 para desalojar a Cristina Ibarrola (UPN) de la alcaldía de Pamplona situando en el cargo a Joseba Asiron, miembro del partido proetarra. "He participado en varias reuniones", ha afirmado, en una comparecencia marcada por la tensión y los reproches cruzados con el líder regionalista, Javier Esparza.
Cerdán, que en un primer momento se ha acogido a su derecho a no declarar, ha acabado confirmando su papel en las conversaciones con la izquierda abertzale. También ha sacado pecho por haber participado en "algunas conversaciones del final de ETA", de las que ha dicho sentirse "orgulloso", aunque ha asegurado que ha preferido no dar detalles "por respeto a las víctimas".
Preguntado por si ha desempeñado un papel similar en la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez a La Moncloa en 2018, ha evitado una respuesta clara. "No recuerdo, ha habido muchas reuniones", ha señalado. Más tarde, al ser interrogado sobre el presidente del Gobierno, ha zanjado: "Me reservo la opinión sobre Pedro Sánchez". En otro intercambio tenso con Esparza, ha llegado a afirmar: "Me da igual Pedro Sánchez".
Durante la comparecencia, Cerdán se ha declarado un "muerto político" y ha negado de forma tajante haber cobrado comisiones ilegales en el caso Koldo, en el que está imputado como presunto epicentro de una trama de sobornos a cambio de contratos públicos y por el que ha pasado cinco meses en prisión provisional. "Yo no he puesto el cazo en ningún sitio", ha insistido.
Pese a las pruebas en su contra, el exdirigente socialista ha rechazado las acusaciones de la Guardia Civil sobre su presunta vinculación con la empresa Servinabar, señalada como vehículo de los supuestos pagos irregulares. Aunque la UCO sostiene que poseía el 45% de la firma mediante un contrato privado, Cerdán se ha escudado en que ese documento "nunca se elevó a público" ni figura en notaría o en el Registro Mercantil. También ha negado haber utilizado una tarjeta de la empresa para gastos personales o que esta sufragara íntegramente su ático en Madrid, cuyo alquiler —según la investigación— ascendía a 3.000 euros al mes, además de más de 7.000 euros en mobiliario.
Sí ha admitido que Servinabar pagó el primer año de alquiler del piso que compartió con su administrador y amigo, Antxon Alonso, a quien dijo conocer desde 2004, pero negó cualquier sociedad con él. "¿Tener un conocido es algún delito?", se preguntó. Asimismo, ha calificado de "falsedades" los informes de la UCO y aseguró que demostrará que no es su voz la que aparece en los audios incorporados a la causa.
En cuanto a su interés por determinadas adjudicaciones públicas reflejado en mensajes con Koldo García, lo ha enmarcado en su responsabilidad orgánica dentro del partido. "Yo era la persona que se relacionaba con el Gobierno de España", ha explicado, defendiendo que el seguimiento de obras tenía un objetivo electoral para que pudieran inaugurarse.
La sesión ha dejado también referencias a su relación con la actual presidenta navarra, María Chivite, de quien dijo no tener contacto desde su salida de prisión el pasado 20 de noviembre. "No hablo con ella y no tengo relación con ella".