El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha vuelto a quedar fuera de otra reunión importante de líderes europeos. En esta opcasión, se trata de la reunión previa a la cumbre informal de líderes de la Unión Europea que han impulsado Alemania e Italia y a la que también se ha sumado Francia, una cita considerada clave para fijar una posición común antes del encuentro sobre competitividad económica que se celebrará este jueves en el castillo de Alden Biesen (Bilzen), en Bélgica.
Según han confirmado a El Mundo fuentes comunitarias, en la reunión estarán presentes al menos una quincena de países, así como la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. España será el único gran país de la UE que no participará en ese formato reducido.
Desde Moncloa aseguran que Sánchez acudirá directamente a la cumbre informal convocada por el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y no contemplan, por ahora, sumarse a la reunión preparatoria. No obstante, admiten que en anteriores ocasiones se han producido cambios de última hora para facilitar su presencia.
La ausencia en este encuentro vuelve a situar a España fuera del núcleo donde se perfilan las posiciones comunes en asuntos estratégicos para el futuro de la Unión. En la capital comunitaria se extiende la percepción de que el Ejecutivo español está volcado en sus problemas internos, lo que limita su protagonismo en los debates europeos en un momento en el que las prioridades de la UE han virado hacia la competitividad, la simplificación normativa y la seguridad.
En la cita promovida por Berlín y Roma se abordarán cuestiones como la posible “Europa de dos velocidades” que Alemania quiere impulsar, los procesos de simplificación regulatoria que también respalda Italia y el debate sobre los eurobonos, defendidos principalmente por Francia. Las diferencias entre estos socios marcan un escenario de reajuste de alianzas en el eje comunitario.
Un patrón de exclusiones
La ausencia a esta reunión preparatoria se suma a otros episodios recientes en los que Sánchez ha quedado fuera de formatos restringidos de alto nivel. En los últimos meses, el presidente español no ha figurado entre los líderes europeos invitados a videoconferencias clave con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y el presidente estadounidense, Donald Trump, en el marco de las negociaciones sobre la guerra en Ucrania.
En esos contactos participaron dirigentes como Emmanuel Macron (Francia), Giorgia Meloni (Italia), Friedrich Merz (Alemania), Keir Starmer (Reino Unido), Donald Tusk (Polonia) o Mark Rutte, secretario general de la OTAN, entre otros, sin presencia española.
Además, el Gobierno no fue invitado a una cumbre de seguridad entre Estados Unidos y Europa celebrada en Reino Unido el pasado mes de agosto, y España no figuró en un documento de apoyo a Ucrania firmado por Von der Leyen y varios Estados miembros.
Estas ausencias se producen en un contexto de tensión por el debate sobre el incremento del gasto en defensa hasta el 5% del PIB, una exigencia planteada por Trump que Sánchez ha rechazado. El propio mandatario estadounidense llegó a sugerir en octubre la posibilidad de expulsar a España de la OTAN, pese a que esa opción no está contemplada en los estatutos de la Alianza.
Pese a no participar en la reunión previa, Sánchez sí intervendrá en la cumbre informal de este jueves en Alden Biesen, donde defenderá la necesidad de que Europa se fortalezca internamente profundizando en su mercado único y en su competitividad, y que, si es necesario, se permita avanzar a distintas velocidades cuando no exista unanimidad entre los Veintisiete.
Fuentes del Gobierno señalan que el presidente reiterará la posición ya expuesta en enero en Bruselas, cuando reclamó que la UE refuerce su competitividad, su base tecnológica, la cohesión social, la unidad política y la seguridad para ganar peso en el contexto geopolítico actual, marcado por las políticas del presidente estadounidense, Donald Trump.
En línea con esa tesis, Von der Leyen ha subrayado recientemente que el impulso a la competitividad es clave para la independencia estratégica del bloque y ha abierto la puerta a avanzar con fórmulas de integración diferenciada cuando no sea posible alcanzar consensos a 27.
La reunión contará además con la participación de los ex primeros ministros italianos Mario Draghi y Enrico Letta, cuyos informes sobre las carencias del mercado único servirán de base para el debate.
Tras la cumbre de Bélgica, Sánchez continuará su agenda internacional con su participación el sábado en la Conferencia de Seguridad de Múnich, en un intento de reforzar la presencia española en los foros multilaterales en un momento en el que el eje de decisiones europeo parece concentrarse en círculos cada vez más reducidos.