Opinión

Por qué algunos países crecen y otros no

Alieto Guadagni | Miércoles 17 de diciembre de 2008
Cuando uno observa el comportamiento de los países en lo que se refiere al ritmo de progreso económico (por ejemplo aumento del PBI), encuentra marcadas diferencias no sólo entre países, sino también entre regiones. Comencemos por considerar que ha ocurrido en este aspecto desde fines de la Segunda Guerra Mundial hasta ahora, aceptando que haber aumentado el PBI a un ritmo no menor al 7 por ciento anual por más de 25 años consecutivos, es un razonable indicador de un sustancial progreso económico de una nación. El caso es que son apenas 13 los países que cumplen este requisito hasta ahora. De estos 13 nada menos que 9 están en el Asia-Pacifico y apenas uno en América Latina (Brasil). Encabeza el grupo asiático exitoso China, que fue capaz de multiplicar 13 veces su PBI por habitante entre los años 1950 y 2005. El gigante asiático es seguido en este sendero de sostenido progreso por Corea, Singapur, Taiwán, Japón, Hong Kong, Tailandia, Malasia e Indonesia. Esta lista de países exitosos se completa con naciones pequeñas como Malta, Botswana y Oman. Si entre alrededor de 180 naciones en todo el mundo apenas 13 se destacan por su excelente comportamiento vale la pena preguntarse cuáles son las razones que explican este resultado. El interrogante clave es ¿cuáles son los factores que explican el crecimiento económico de un país? Pero no un crecimiento esporádico o transitorio, sino uno prolongado y estable, es decir un verdadero proceso de desarrollo económico acompañado por una considerable reducción de la pobreza.

Existe un consenso generalizado respecto a la identificación de numerosos factores explicativos del progreso económico. Pero si queremos presentar una lista abreviada debemos mencionar por lo menos ocho cuestiones importantes: 1, Solidez macroeconómica, es decir financiamiento genuino del gasto público y ausencia de inflación y mucho menos de hiperinflación. La política tributaria al mismo tiempo tiende a mejorar la distribución del ingreso . Alto nivel de ahorro, pero volcado a la inversión productiva interna en el propio país, es decir ausencia de una fuga sistemática de capitales. 3. Buenas regulaciones estatales que permitan funcionar a mercados eficientes, especialmente en sectores intensivos en capital como la infraestructura que demanda fuertes inversiones a largo plazo. Estas regulaciones tienen que evitar la consolidación de monopolios y ser claras y estables, fuera del alcance de la manipulación discrecional. Los órganos regulatorios son conducidos por personas profesionalmente competentes. 4. Gobiernos estables, capaces, creíbles y con una visión estratégica de largo plazo; si el régimen político imperante es una democracia pluripartidaria esto exige la vigencia de políticas compartidas de estado en las cuestiones fundamentales. Confesemos aquí que no es fácil explicar como el campeón mundial del crecimiento económico (China) esta bien lejos de ser una democracia. 5. Existencia de una burocracia publica profesionalmente competente y estable, es decir no sujeta a los vaivenes electorales.6. Apoyo al desarrollo científico y tecnológico vinculado a la producción, sobre todo a través del sistema educacional. 7. Educación generalizada e inclusiva de todos los grupos sociales, pero exigente y de alta calidad, con un calendario escolar a nivel primario y secundario que supera los 190 días de clase por año.. La Universidad está abierta a todas las clases sociales y no discrimina en función del nivel económico de los alumnos. Pero el ingreso a la Universidad compromete el máximo esfuerzo intelectual por parte de los aspirantes, es decir no es irrestricto. La Universidad contribuye al crecimiento económico formando profesionales aptos para aplicar las nuevas tecnologías, la matrícula universitaria no está anclada en las tradicionales carreras del pasado sino en las nuevas necesarias para poner en valor todos los recursos naturales del país y expandir su capital humano altamente calificado. 8. El último requisito se refiere a saber aprovechar las oportunidades del mundo globalizado, lo cual exige tener una fuerte vocación “ofensiva” es decir exportadora más que vocación “defensiva”, es decir proteccionista y de cierre del comercio exterior. Todos los países exitosos han tenido siempre un dinamico comportamiento exportador.

La actual crisis mundial pone de relieve particularmente la importancia de esta ultima cuestión referida a la inserción internacional de las naciones, No es casualidad que estas naciones, que han sabido hasta ahora sostener altos superávits comerciales gracias a sus exportaciones en ascenso, puedan hoy capear esta crisis global con mayores grados de libertad y menos costos de recesión y desocupación.

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