El Abierto de Doha multiplicó este jueves la exigencia para Carlos Alcaraz. El murciano, que venía de imponerse con solvencia a Arthur Rinderknech (en su debut) y a Valentin Royer (en octavos), se midió en esta jornada a Karen Khachanov. El ruso fue campeón del torneo en 2024 y marcó un salto de nivel al que el tenista español hubo de aclimatarse. Le costó, de hecho cedió el primer set, pero supo sufrir y tener templanza para competir con consistencia y acabar imponiéndose por pura energía y tenis (6-7, 6-4 y 6-3) en dos horas de 28 minutos.
Nunca había ganado el moscovita al número uno del mundo (seis partidos, seis derrotas), pero sí le había arrancado un set. Ocurrió en el Masters 1.000 de Roma del pasado curso, donde demostró su capacidad para inquietar cuando sintoniza su potencia con la precisión en el golpeo. Con esa receta saltó a la cancha esta tarde y completó un set inicial atronador. Eso sí, su excelso rendimiento 'sólo' le dio para vencer en el 'tie-break'. Es decir, sus opciones de triunfo pasaban, únicamente, por alcanzar su mejor tenis imaginable. Todo lo demás no le basta ante el talentoso juvenil.
Así, presionó con todo el ruso para empezar y se mantuvo a flote con el saque mientras que el español jugaba contaminado por ciertos apagones de concentración. En este segmento el moscovita no le permitió al favorito un respiro si fallaba. La cifra de errores no forzados de 'Carlitos' se dispararía y en el séptimo juego le negó el break a su rival. Aún así dispuso de una bola de set. Porque, al fin y al cabo, la diferencia de calidad era supina. Khachanov esquivó el entuerto y en el desempate fue más constante en el esfuerzo, ganando por 7-3.
A estas alturas el resultado del encuentro no sorprendía mas quedaba por ver si el tenista ruso podría mantener en el tiempo su excelencia y energía. Y la realidad que es no podría rendir en ese escalón impresionante durante mucho más. El nacido en El Palmar hace 22 años, que ya ha ganado siete Grand Slams, fue poco a poco resistiendo en defensa, devolviendo los truenos que le llegaban. Hasta entonces no había brillado más que en una dejada sensacional y volea de espaldas que pusieron en pie a la tribuna.
Se trataba de aguantar hasta que pasara el vendaval. En el entretanto, 'Carlitos' no pudo dominar y eso le pesó un tanto. No obstante, perdió los nervios cuando la jueza de silla le amonestó por superar el límite de tiempo para ejecutar el servicio. "Las reglas ATP son una mierda", le espetó a la jueza. Todo eso ocurrió en la primera manga, cuando al moscovita le salía todo. En el siguiente parcial cambió la historia. En el quinto juego el español rompió y con aplomo amarró un 6-3 que igualó el marcador con total justicia. El jugador murciano había subido sus prestaciones y Khachanov estaba en pleno declive físico.
En esa inercia arribó una tercera manga que nació equilibrada aunque tardó poco en desnivelarse por pura lógica. Era un espejismo. Las piernas del ruso ya no le permitían llegar a las esquinas, hecho que también le complicó mandar con sus golpes profundos. En ese contexto Alcaraz no perdonaría. En el quinto juego firmó un break que tumbó el convencimiento de su oponente y cantó victoria al resto, con otra rotura en el noveno juego que le entregó el billete para las semifinales, donde se medirá a Andrei Rublev, el defensor del título. De este modo el número uno del mundo amplió su racha en pista dura al aire libre, superficie en la que no pierde desde el pasado Masters 1.000 de Miami. Además, este triunfo aumenta su racha global hasta las 10 victorias consecutivas y llega hasta la semifinal número 46 de su ya ilustre carrera. "Déjame ganar alguna vez", le dijo en la red el moscovita, que se ha unido a Alex de Miñaur y a Stefanos Tsitsipas como los únicos que han perdido seis veces frente al fenómeno español sin haberle tumbado ni una vez.
Alcaraz rompió así la frontera que tenía en Doha, los cuartos de final, y atendió a los medios de comunicación al término del encuentro. "Fue un partido muy igualado y disputado (...) En el primer set tuve algunos puntos de rotura y no pude aprovecharlos. Un punto de set y no pude aprovecharlo, así que fue realmente difícil", avanzó en su análisis antes de admitir que "Karen estaba jugando muy bien, pero sabía que había tenido mis oportunidades". "Era el momento de seguir adelante y seguir luchando. Esperar mis oportunidades e intentar aprovecharlas en el segundo set", remarcó y confesó que "estoy muy orgulloso de cómo luché". Con este éxito se ha asegurado seguir en la cima del tenis como mínimo hasta el Masters de Montecarlo, en el inicio de la temporada de tierra.