El Gobierno español ha ordenado la desclasificación de 153 "unidades documentales" relativas al intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, tras 45 años de secreto oficial. La decisión fue aprobada por el Consejo de Ministros y publicada en el Boletín Oficial del Estado, con acceso abierto a través de la web de La Moncloa.
Los documentos proceden de los ministerios de Interior, Defensa, Asuntos Exteriores y del antiguo servicio de inteligencia CESID —ahora CNI— e incluyen transcripciones telefónicas, notas de planificación, informes internos y comunicaciones oficiales de la época.
Un escrito manuscrito atribuible a mandos militares implicados en la trama golpista incluye un análisis interno tras el intento fallido de golpe de Estado, afirmando que uno de los "primeros fallos" del 23F fue haber dejado libre al Rey Juan Carlos I y haberlo tratado "como si fuese un caballero".
A juicio de los autores de ese documento, el Rey continuarían con lo que ellos consideraban su política de apoyo a un gobierno con participación socialista, por lo que dejarlo libre fue un error estratégico y, de hecho, "un objetivo a batir y anular" en futuras acciones desde su perspectiva interna.
Este pasaje del documento forma parte de un apartado mayor titulado "Militares españoles dan unas consignas sobre lo que se debe hacer después del 23F", donde se analizan los supuestos fallos cometidos y se sugieren correcciones para posibles "actuaciones sucesivas" tras el intento del 23 de febrero de 1981.
Entre los primeros documentos accesibles figuran transcripciones inéditas de conversaciones telefónicas entre el teniente coronel Antonio Tejero —mientras se encontraba dentro del Congreso— y Juan García Carrés, único civil condenado por el 23F, además de otros contactos.
Estas transcripciones muestran el tono nervioso de Tejero, la insistencia de su interlocutor en que "aguantase" y referencias a movimientos de tropas, ofreciendo una visión directa de la tensión interna de los golpistas durante las horas más críticas.
Otro informe de los servicios de inteligencia revela que seis personas o bien conocían los hechos antes de ese día o bien planificaron un "apoyo operativo" al golpe de Estado y luego trataron de encubrir su participación.
Otros miembros de la Agrupación Operativa de Misiones Especiales (AOME) del Centro Superior de Información de la Defensa (CESID, el actual CNI) adoptaron posteriormente "posturas de solidaridad" con aquellos que participaron en la asonada. El documento se centra en la actividad de la AOME, unidad de élite dotada de cierta autonomía dentro de los servicios secretos españoles.
Finalmente solo dos miembros de esa unidad fueron procesados judicialmente y solo uno condenado, el capitán Vicente Gómez Iglesias. Fue condenado a 6 años y se le concedió el indulto en 1984.
El comandante José Cortina fue juzgado y absuelto. Según el informe del CESID, "no está comprobado que lo supiera, pero hay indicios de que así fuera". Según el documento, hay constancia de contactos de Cortina con el nuncio y con el embajador de Estados Unidos en Madrid en fechas previas al 23F, según reveló Gómez Iglesias.
Un documento del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), titulado "Relato de los sucesos de los días 23 y 24 de febrero", detalla las comunicaciones desde el Palacio de la Zarzuela en tiempo real.
Este archivo revela que:
Otro documento desclasificado, procedente de Inteligencia Militar, recoge conversaciones entre Juan Carlos I y el general Jaime Milans del Bosch.
En él, el Rey rechaza explícitamente cualquier implicación en el golpe, afirma que "ni abdicaré ni abandonaré España" y subraya su lealtad al orden constitucional. Asimismo, ordena la retirada de tropas enviadas por Milans del Bosch a Valencia y coordina acciones para presionar a los golpistas para que depusieran su asalto.
Entre los papeles figura un manuscrito del CESID titulado "Panorámica de operaciones en marcha", que detalla tres planes militares supuestamente previstos antes del 23F.
Este archivo indica:
Las nuevas publicaciones incluyen grabaciones telefónicas transcritas desde la familia de Tejero durante las horas del 23F.
Entre los fragmentos de conversaciones están:
La esposa de Tejero, Desesperada y convencida de que las fuerzas que prometieron apoyo lo habían "dejado tirado como una colilla".
Entre los documentos publicados hay un plan de 1980 analizando la planificación, viabilidad y estructura del golpe —incluidas opciones políticas posteriores—, denominado a veces con nombres como "Operación Halcón".
Este papel examina tanto acciones militares como civiles y sugiere posibles escenarios postgolpe, incluyendo la vinculación del Ejército con figuras políticas y la utilidad de la Corona en la transición del poder.
El paquete también incluye: