Portada del libro ‘Bienvenidos a mi mesa’ de María Elena Torruco. (Foto: Rafael Ansón)
Naturalmente, esa mesa no es la mía, sino la de María Elena Torruco Garza, la autora del libro con ese título, en el que cuenta cómo transformar el simple hecho de recibir y compartir un plato, en el profundo y sensible arte de nutrir el alma.
Publicado por la editorial mexicana Ambar Editores, está ilustrado con fotografías de Ignacio Urquiza, y prologado por la escritora y política Laura Esquivel, mundialmente conocida por su maravillosa obra “Como agua para chocolate”.
Lo primero que llama la atención del libro de María Elena, que se presentó a finales de enero en Madrid, en la Fundación Casa de México, son las dedicatorias, 14, de tres o cuatro líneas cada una. Son auténticas piezas literarias de una gran belleza y que destilan mucho sentimiento y emotividad.
Se trata de su primer libro, y ya ha sido galardonado en los prestigiosos premios Gormand World Cookbook Awards de 2025, además de los Premios Excelencias Gourmet en FITUR.
En palabras de la autora: “Es un honor como mexicana, poder representar a México hoy. Nuestra gastronomía es parte de la herencia española, y nuestro libro trata de explicar cómo recibimos los mexicanos y qué significa el protocolo para nosotros: que el invitado se sienta bienvenido”.
Casada con Carlos Slim Jr., Male, como la llaman cariñosamente, es una apasionada de la cocina, la familia y la hospitalidad. Se licenció en Gastronomía por la Escuela Panamericana de Hotelería (Universidad de Turismo y Ciencias Administrativas de México) y estudió, en L’École Ritz Escoffier del Hotel Ritz de París, arte culinario, repostería, cocina mediterránea y arreglos florales, consolidando una preparación integral en el arte culinario y de la hospitalidad. Aprendió, desde que era pequeña, la importancia de los pequeños y grandes detalles a la hora de sentarse y comportarse en la mesa.
El libro habla de aspectos como el protocolo en la mesa, la vajilla y la decoración o el arte de recibir a los invitados. (Foto: Rafael Ansón)
La mesa debe ser un espacio de felicidad
“Bienvenidos a mi mesa” no es un recetario, pero sí incluye algunas recetas por diferentes temáticas, y algunas de ellas son extraordinariamente interesantes. Pero la finalidad del libro es la mesa como espacio de encuentro, de vínculos y memoria y, en definitiva, el arte de recibir a los invitados. Esto me da pie a hablar de la etiqueta y el protocolo, al que denomina como un arte universal.Decía Brillat-Savarin que “cuando invitas a alguien a tu casa, te haces cargo de su felicidad desde que entra hasta que se va”. Y lo que pretende María Elena en su publicación, es incorporar un aspecto más que puede contribuir a la felicidad de las personas cuando comen o cuando cenan. La mesa es muy importante, pero la forma de sentar a la gente en la mesa también. Por ejemplo, colocar a una persona que no habla inglés, entre dos que sí lo hablan, difícilmente contribuirá a su felicidad.
Y aunque la etiqueta y el protocolo han cambiado con el paso del tiempo, siguen siendo un arte universal que hay que adaptar a nuestros días. Se han liberado de rigidez y de normas estrictas y han ganado en cercanía y humanidad, pero ambos son aspectos que continúan teniendo una gran importancia en la mesa.
María Elena habla también de la decoración y del lenguaje de la mesa: “Si la mesa hablara, nos contaría historias de vida, grandes celebraciones y pequeñas alegrías cotidianas. Nos hablaría de encuentros que comienzan con una mirada, de copas que se elevan con gratitud y de platillos que se ofrecen como gestos de cariño y apapacho. Te susurraría al oído el uso correcto o intuitivo de cada pieza, regalándote momentos memorables y compartiendo la intimidad de quienes se sientan a su alrededor, fusionando todos los sentidos. Te invitaría a disfrutar de los delicados sonidos al chocar los cristales y de los destellos armónicos que refractan la luz.
Se refiere a la importancia de las flores y también de los cubiertos. “Porque la mesa no solo sirve alimentos, sino emociones, compartirla con quienes queremos es un verdadero regalo”. E implica cuidar aspectos como el de un diseño armónico del menú.
De esta forma, destaca cuestiones como la variedad de texturas y la armonía de colores que debe presentar un menú, y que va desde los aperitivos hasta el postre, pasando por cada uno de los tiempos o pases que componen un almuerzo o una cena. Y a partir de ahí incorpora, al final del libro, las recetas de cada plato, e incluye una guía práctica para orientarse con gracia en el arte de la mesa.
Tradición, protocolo y algunas recetas
Entre los temas que se tratan en el libro, está la gastronomía mexicana, la tradición y la etiqueta, el protocolo y la decoración de mesas, tanto en el campo o en la playa, al aire libre, como en casa. Entre sus casi 40 recetas, están la de la carne asada, el pan de muertos, los churros, el chocolate caliente, los buñuelos tradicionales navideños con miel o el ponche navideño.
Y como agradecimientos, figuran cientos de personas y entidades que son las que han hecho posible este extraordinario libro que, como decía antes, viene a completar uno de los aspectos fundamentales para que la gente, a la hora de comer, cenar, desayunar o tomar una copa, sea más feliz.
Quiero terminar diciendo que la edición impresa es de una belleza extraordinaria, desde la portada que figura en este artículo, hasta todas y cada una de sus páginas. El libro es un auténtico elogio a la belleza, y transforma la mesa en un auténtico arte.