Opinión

Abatimiento

DESDE ULTRAMAR

Marcos Marín Amezcua | Jueves 26 de febrero de 2026
El operativo de las Fuerzas Armadas mexicanas, con auxilio de la inteligencia estadounidense, para capturar a Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder del peligroso Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) es un hito por tratarse de la considerada como la tercera fuerza más peligrosa del mundo y un cartel del narcotráfico reputado como especialmente agresivo.
Su muerte a bordo de una ambulancia militar, después de la refriega, herido y capturado, siembra sospechas conspiranóicas. Que si era o no, que si lo ultimaron los militares o que si se murió solito. Tanto monta y quizá no. Su lugarteniente, Hugo César Macías Ureña, El Tulipán, también caído repeliendo sin éxito a las Fuerzas Armadas mexicanas, ofrecía 20 mil pesos (934 euros) por cada militar muerto que le presentaran. A saber, si al final fue un simple tú o yo. Un `quien a hierro mata, a hierro muere’. A Saber. Comprenderá usted amigo lector que una sociedad hastiada, hasta el moño de estos y los demás, poco le importa esta clase de elucubraciones y, desde luego, la gente de bien repudia el oportunismo político de algunos opositores. Cuantimás, le importa un comino la opinión de los yanquis, causantes directos de tanta desgraciadez por su mercado de drogas. Su cuestionable atendencia, aflora y es correspondida su insolidaridad.
Terrible sí, la violencia desatada por su muerte. El crimen organizado ha intentado amedrentar al Estado mexicano y a la población, pero era ya inevitable e impostergable capturarlo. El cartel está descabezado de momento y sabemos que eso no lo detiene ni lo extingue. Aun con una sociedad harta de sus acciones. El flagelo sigue y ya lo detentarán otros cabecillas. La estrategia de quitar a un sujeto y situarse otros al frente de un cartel ha sido siempre interminable, un rotundo fracaso para fines de exterminar sus operaciones, como que los yanquis se queden tan orondos de tener en sus prisiones a esos capos. Tan no funciona el modelito, que el narco sigue. Hágales entender. Y por cierto, mientras los yanquis ni hacen operaciones similares en su país ni intervienen su sistema militar o financiero que nutre narcos.
Por lo pronto, esta organización concreta con tentáculos por el mundo ha visto morder el polvo a su líder, el más buscado, el que faltaba de entre un cuadro de relevantes criminales que completa la tarea. Es un proceder trasunto que no lleva lejos. Pongamos más el acento en la gente aterrorizada por las expresiones violentas resultantes del crimen organizado quemando autos o bloqueando carreteras en señal de protesta, en vez de debatir de manera estéril y mezquina acerca de si la Sheinbaum lo hizo por presiones de EE.UU. o no. ¡Claro que hay presiones y no menores! ¿Qué no oyó y con gusto se lo remarco, que el intonso Trump ha dicho invadir México con todas sus letras, disque para perseguir narcos que no persigue en su país? Y el peligroso botarate de la Casa Blanca sabemos que está desquiciado. ¿Alguien lo duda o quiere corroborarlo? Por otra parte, era menester asestar ese golpe a tan sanguinaria organización. Se le ha dado. Derive o no en represalias, sea o no generatriz de tales, está dado el golpe. Y en tanto hace poco más de una semana, se produjo la captura de un narcosubmarino. Es que no son poca cosa. No puede motejarse como asunto menor o reducirlo a lucubraciones.
A algunos les preocupa el Mundial. Hacen bien. Todos quisiéramos su éxito y en paz. Un desafío por delante, como en el 92 para España con el terrorismo desatado aún en aquel gran año; y para México también este flagelo es un reto en el 26. Infantino, quien no tiene un pelo de tonto, nunca mejor dicho, afirma que confía en las autoridades y su estrategia de seguridad.
Sí, prevención, mantener la guardia. Que los yanquis hagan su parte, porque del citado operativo se supo que el 80 % de las armas incautadas a El Mencho provenían de EE.UU., cuyo gobierno “se sorprendió” semanas atrás de que los narcos mexicanos emplearan armas de uso exclusivo de su ejército. Es decir, que el contrabandeo de armas lo mismo abarca las legales que las ilegales, las oficiales y las que no lo son. Y los yanquis solo ponen su jeta de cariacontecidos simuladores fingiendo no enterarse del natío. El ejército mexicano les abatió a uno de sus mejores clientes. En drogas y armas, poner cara de ‘no me entero’ no sirve de nada. Trump se calla al decir que los carteles son fuertes por alimentarlos sus consumidores, armas y su dinero en bancos yanquis. Tampoco esperamos que lo entienda. Mas fingirse cariacontecido lo coloca en el papel de pelmazo. Nada más.
Sí, ya se sabe que los opositores a la Sheinbaum la causan de coludida con el narco en una narrativa muy idiota, pero si le asesta un golpe, endiosan al caído o lo legitiman. No hay forma de seguirles el discursillo. Los hay entre los que se cuelgan medallas, le cuestionan su actuar y son los causantes permisivos del narco y de generar esta guerra contra tal de cuando presidieron México, así que solo balbucean tonterías sin cesar. Como los mediocres opositores que son, hace ya rato perdieron el oremus. Son inatendibles. Facetos. Es irritante su elocución.
El PRI, causante del narcotráfico en México y apadrinado por tal, niega reconocer el operativo. Una senadora panista, la estrambótica Téllez, dice que se pudo mantener con vida a El Mencho porque “necesitamos” (que no hable por todos) que esté en una cárcel en EE.UU.. Lo quiere vivo para que hable y suelte nombres de políticos coludidos. Hasta ahora, los capos vivos señalan a priistas y panistas. No al partido gobernante, cayéndose la narrativa opositora que enloda a ambos grupos cada día más.
Termino: hace unos años, meses después de flagelar el narco a Durango capital, acudí a dictar unos cursos. Camino de regreso al aeropuerto elogiando al taxista su renovada y bella ciudad, le dije: “Muy tranquila después de meses de jaleo (por acción del crimen organizado)”. Me respondió el conductor: “Sí, quién sabe a quién mataron, que nos dejaron en paz”. Pues eso.
La muerte de El Mencho ¿es explanación para la paz? ni idea. ¿Alisamiento de escollos y eliminación de impedimentos para la tranquilidad? resulta dudoso e inquietante, en consecuencia. Lo uno certero que es que el narco no morirá con él.