La tregua al mal tiempo deja un un escenario floral característico en la Quinta de los Molinos. Los almendros de este parque, en el corazón del distrito San Blas-Canillejas, comienzan a florecer, y centenares de madrileños y turistas se acercan estos días a contemplar la imagen.
El periodo de floración de los almendros en la quinta varía cada año en función de las condiciones meteorológicas. Suele empezar entre mediados y finales de febrero y alcanzar su máximo a principios y mediados de marzo, aunque puede atrasarse o adelantarse en función de la lluvia o los cambios bruscos de tiempo.
La imagen de los almendros es más completa que la de otros años, ya que en 2025 se plantaron 50 nuevos almendros y se repusieron ejemplares jóvenes que no habían arraigado en temporadas anteriores.
Se trata de la primera floración desde que la Quinta de los Molinos fue declarada Bien de Interés Cultural en septiembre de 2025 y coincide con el centenario de la creación de la Quinta por César Cort Botí.
Para conmemorar el centenario, el Ayuntamiento de Madrid organizará exposiciones y actividades complementarias, que de forma explicativa ilustrarán la aportación de Cort Botí a la quinta como arquitecto, ingeniero y académico de la Academia de Bellas Artes de San Fernando.
La Quinta de los Molinos cuenta con 21 hectáreas y además de los almendros, también se pueden ver olivos, higueras y avellanos.
Entre otros espacios para ver en la finca, se encuentran el palacete de inspiración modernista, la Casa del Reloj, el estanque del arroyo de Trancos, los caminos románticos y los jardines geométricos.