El Arsenal sigue deshojando la margarita de la Premier League. "Una jornada menos" pensó Mikel Arteta cuando Chris Kavanagh pitó el final en el Amex Stadium y otros tres puntos subieron al marcador de su equipo. No fue una victoria bonita, se sudó mucho y se sufrió para conseguirla, pero ya está en el bolsillo. 0-1, gol de Bukayo Saka, y a seguir.
El empate del Manchester City contra el Nottingham Forest hace aún más dulce el triunfo. La diferencia ahora es de siete puntos y, pese a que los de Guardiola tienen un partido menos, esta ventaja les permite depender de sí mismos para ser campeones y de incluso poder permitirse perder en el duelo directo de abril en el Etihad Stadium. Nunca estuvo tan cerca la deseada Premier para los 'Gunners'.
Eso sí, los nervios siguen ahí. Lo demostró David Raya a los escasos minutos de partido cuando, sacando la pelota desde atrás, se equivocó y se la regaló a Carlos Baleba. Para su fortuna, el centrocampista del Brighton, pese a tener al arquero español descolocado, no acertó con su vaselina. Gabriel, en la línea de gol, despejó la pelota.
Vida extra para el Arsenal, al que sí le sonrió la fortuna en un disparo de Bukayo Saka que milagrosamente entró. El remate del inglés, centrado y sin excesiva fuerza, rozó ligeramente en Baleba, despistó a Verbruggen y se coló entre las piernas del holandés. Por mucho que este pudiera excusarse en ese rebote, lo cierto es que debería haber parado el disparo de Saka, que celebró con este gol sus 300 partidos con el Arsenal. Recientemente renovado hasta 2031, Saka es el cuarto más joven en la historia del club en alcanzar tal cifra de partidos.
Y a partir de ahí el Arsenal se acostumbró a sufrir. El Brighton mereció el empate, pero Raya estuvo excepcional negando el gol a Georginio Rutter y a cada ocasión que el Brighton trató de convertir.
Esta es la decimocuarta portería a cero de Raya esta temporada, tres más que el siguiente en la lista, Gianluigi Donnarumma.
Pero ese es un premio secundario, el más grande llegó cuando Kavanagh pitó y los jugadores del Arsenal se enteraron que a cientos de kilómetros de distancia, en el norte de Inglaterra, el City, su gran rival en esta Premier, se acababa de dejar dos puntos en casa contra el Forest, un empate que desmonta ligas.
Ahora el Arsenal vuelve a verse como gran favorito. Depende de sí mismos e incluso podría perder en el duelo directo contra el City. Si perdieran ese partido y el City ganara el encuentro que tiene pendiente, la diferencia seguiría siendo de un punto a favor de los 'Gunners'. No está hecha, ni mucho menos, pero el Arsenal consiguió una victoria de campeón.
Con un taconazo de Morgan Gibbs-White y una genialidad de Elliot Anderson desde fuera del área, el Manchester City empieza a despedirse de esta Premier League. Debió sentenciar un partido en el que se adelantó en dos ocasiones, perdonó al Nottingham Forest y media liga se marcha. Ya no dependen de sí mismos, el Arsenal tiene siete puntos de distancia (con un partido más) y al City ya no le valdrá para ser líder ganarles en el duelo directo de abril.
El equipo de Pep Guardiola pagó caro su no sentencia del partido cuando más controlado lo tenía. El City, con un ojo puesto en lo que hacía el Arsenal en el Amex Stadium, sufrió de lo lindo contra un Forest que empezó perdiendo en un remate acrobático de Antoine Semenyo, el hombre que ha terminado con la 'Haaaland dependencia con sus seis goles en mes y medio, pero que no le perdió la cara al encuentro nunca.
El equipo de Vitor Pereira, inmiscuido en la pelea por no descender, capeó el temporal, sobrevivió a dos ocasiones de Haaland y Bernardo Silva para mandar esto a dormir y empató en una de las tantas ocasiones a campo abierto que dejaba el City, con mucha posesión, pero con mucho peligro también en las transiciones.
De una ocasión en el área contraria, el Forest transportó en tres pases la pelota a los dominios de Donnarumma. Ola Aina puso un centro muy pasado, Igor Jesús estuvo muy listo descargando la pelota y ahí llegó la genialidad de Morgan Gibbs-White.
La estrella de este equipo, de espaldas a portería y flanqueado por Rúben Dias y Rodri, se inventó un taconazo que dejó a todos de piedra.
El 1-1 sentó como un jarro de agua fría en el Etihad Stadium, pero la reacción solo tardó seis minutos en llegar. Rodri, libre de marca, cabeceó el 2-1 y devolvió la tranquilidad a Mánchester, que volvió a caer en el error de creer tener todo el trabajo hecho.
Pese a tener veinte minutos por delante para solventar un empate inesperado, el City no pudo. Pidió un par de penaltis sobre Haaland y otro sobre Rodri que ni el árbitro ni el VAR concedió y en el último segundo Murillo sacó un disparo sobre línea. El City se diluyó ante un Forest enrocado en su intento por sacar un punto que alivie su posición en la tabla.
El empate es matador para este City. Un desastre en un momento clave de la temporada que además reduce la presión sobre el Arsenal, que cuando parecía que empezaba a derrumbarse por los nervios, recibe un impulso en forma de favor del City.
El Newcastle puso fin al invicto del Manchester United en 2026 (2-1) con un triunfo de enorme mérito, ya que las ‘Urracas’ resistieron con diez futbolistas desde el minuto 41, cuando Jacob Ramsey vio la segunda tarjeta amarilla por simular un penalti, en una acción que condicionó el resto del encuentro.
Un golazo de William Osula en el minuto 90, apenas cinco minutos después de saltar al terreno de juego, decidió el choque para el rival del Barcelona en los octavos de final de la Liga de Campeones.
El tanto acabó con la racha de los 'Diablos Rojos', que acumulaba nueve partidos sin perder —seis victorias y tres empates—, y supuso además la primera derrota de Michael Carrick al frente del conjunto de Old Trafford.
El partido arrancó con ritmo, y cuando apenas se habían cumplido cuatro minutos, Kieran Trippier puso un centro envenenado que ni Leny Yoro ni Senne Lammens acertaron a despejar y el balón terminó estrellándose en el palo.
La respuesta de los visitantes no tardo en llegar, por medio de una mala salida del Newcastle que permitió a Benjamin Šeško robar el balón y ceder para Bruno Fernandes, pero fue Matheus Cunha quien acabó la acción con un disparo muy desviado.
Poco después, Anthony Elanga probó suerte tras un rechace sin encontrar portería, y en la jugada siguiente, un error de Casemiro permitió a Joelinton recuperar el balón y asistir a Harvey Barnes, cuyo remate también se marchó fuera.
Tras ese inicio eléctrico, el choque entró en una fase más trabada y sin ocasiones claras durante casi veinte minutos, hasta que en el 34 Joelinton volvió a intentarlo con un disparo que se perdió muy lejos.
Poco después Kobbie Mainoo y Cunha obligaron a intervenir a Aaron Ramsdale, que no era titular en Premier League desde la jornada 18.
Antes del descanso, el partido se volvió loco y Ramsey vio la segunda tarjeta amarilla por simular una caída en el área, dejando a los locales en inferioridad.
Cuando el panorama parecía favorable al Manchester United, llegó la acción que volvió a equilibrar el choque tras un penalti cometido por Bruno Fernandes sobre Anthony Gordon, que el propio Gordon transformó con un disparo por el centro.
Apenas tres minutos después, cuando se superaban los ocho minutos de añadido, los de Michael Carrick igualaron el duelo por medio de un cabezazo de Casemiro después de un centro preciso de Fernandes para devolver el empate al marcador.
Cuando parecía que la segunda parte iba a convertirse en un monólogo del Manchester United gracias a la superioridad numérica, el guion distinto, ya que a pesar de monopolizar la posesión, la circulación lenta y previsible facilitó el trabajo de una defensa del Newcastle bien organizada.
De hecho, la primera gran oportunidad tras el descanso llegó en el minuto 66 y fue para el Newcastle. Sandro Tonali puso un centro preciso y, en el segundo palo, Anthony Gordon apareció completamente solo, aunque llegó muy forzado y no pudo dirigir su remate entre los tres palos.
Con 18 minutos por delante, el dato era demoledor; el Manchester United apenas había disparado una vez en toda la segunda parte y ni siquiera entre palos, pese a jugar con un hombre más.
Cuando quedaba quince minutos para el final, Fernandes firmó un centro medido que encontró la cabeza de Leny Yoro, pero su remate se topó con un acertado Ramsdale
Instantes después, otro envío del portugués lo conectó Manuel Ugarte, también sin acierto.
En el tramo final, el United volcó el juego sobre el área rival, pero sus intentos se estrellaban una y otra vez contra la defensa visitante.
Cuando no era la zaga, emergía Ramsdale, que firmó una intervención espectacular ante Joshua Zirkzee en los últimos minutos.
Y en el momento en que todo apuntaba al empate, llegó el golpe definitivo de los visitantes con un pase largo preciso de Kieran hacia William Osula, que encaró al defensor, se abrió el espacio necesario y soltó un zurdazo cruzado al palo largo, imposible para el guardameta.
El golazo de Osula, que solo llevaba cinco minutos en el campo, certificó la victoria de los locales, que ascienden hasta la duodécima posición, mientras que los de Michael Carrick se mantienen terceros con los mismos puntos que el Aston Villa, que es cuarto.