Un trabajo, realizado en la Escuela Rosenstiel de Ciencias Marinas, Atmosféricas y de la Tierra, de la Universidad de Miami, y la Fundación Megafauna Marina, desvela que las mantarrayas jóvenes del Caribe (Mobula yarae) a menudo nadan con grupos de otros peces, creando pequeños ecosistemas en movimiento que sustentan una variedad de especies marinas.
El sur de Florida, en particular a lo largo del condado de Palm Beach, sirve como criadero de mantarrayas juveniles. Durante casi una década, la Fundación de Megafauna Marina ha estado estudiando estas mantas y documentando los desafíos que enfrentan debido a las actividades humanas cerca de la costa, como los choques con embarcaciones y los enredos en aparejos de pesca, que pueden representar amenazas significativas para las mantas juveniles.
En el resumen del estudio observacional que difunde Marine Biology, sus autores explican que, si bien “se han documentado asociaciones casuales y temporales de mantarrayas con peces y otras especies autoestopistas, el alcance de estas interacciones y su estabilidad a lo largo del tiempo siguen siendo en gran parte desconocidos”.
Este trabajo contiene el examen de nueve años (2016-2024) de datos de prospección visual de Mobula yarae recopilados por apneístas en el sur de Florida. Se analizaron un total de 465 encuentros con mantarrayas para evaluar la identificación individual, la composición de la comunidad simbionte y la abundancia.
Los autores de este estudio, en el que Emily Yeager es la autora principal, revelan que cuatro familias de peces teleósteos, el grupo más numeroso de peces con aletas radiadas, se asocian regularmente con mantas jóvenes.
Las compañeras más frecuentes son las rémoras o peces ventosa -se adhieren a animales más grandes mediante una aleta dorsal similar a una ventosa-, pero también otros peces como los jureles y las cobias.
En 213 videos realizados entre 2022 y 2024 analizaron más a fondo para determinar la posición espacial de las especies simbiontes en relación con sus anfitriones. Los agregados de peces asociados a las mantarrayas estaban compuestos por cuatro grupos de teleósteos (Echeneidae spp., Rachycentridae spp., Decapterus spp. y Carangidae spp. no Decapterus), aunque se asociaron con mayor frecuencia con peces de la familia Echeneidae.
Los simbiontes teleósteos diferían en la zona donde era más probable encontrarlos en su hospedador manta según la especie pero, en general, se asociaban con mayor frecuencia a la cara ventral de sus hospedadores, en el cuadrante posterior derecho del cuerpo de la manta.
El estudio de los agregados de peces asociados a las mantas y la estructura de la comunidad simbionte proporciona información sobre el papel más amplio que las mantarrayas pueden desempeñar en sus entornos y la necesidad de considerar las interacciones entre especies para una conservación y gestión eficaces.
En opinión de la profesora Catherine Mcdonald, “comprender las interacciones ecológicas entre especies es esencial para la conservación del medio marino. Nuestros resultados sugieren que estas especies podrían ser interdependientes y formar relaciones duraderas y relativamente estables, creando ecosistemas móviles donde los peces pueden madurar, alimentarse o aparearse”.
El estudio subraya la importancia de la navegación responsable para proteger a las mantarrayas y a las comunidades de peces que las sustentan. “Reducir la actividad en zonas donde se sabe que se alimentan cerca de la superficie es un paso simple pero crucial para proteger a estas rayas jóvenes. La navegación y la pesca responsables pueden ayudar a proteger a estas especies y sus interacciones ecológicas cruciales a largo plazo”, destaca Jessica Pate, de la Fundación de Megafauna Marina y coautora del estudio.