Faustin-Archange Touadera, presidente de la República Centroafricana, ha visitado esta semana Moscú. Ha tenido palabras de agradecimiento para el presidente de la Federación de Rusia, Vladímir Putin, por las garantías rusas de seguridad para el país africano. El despliegue ruso hizo posibles las elecciones de diciembre de 2025 en las que el mandatario africano renovó su mandato por un periodo de siete años. Sin embargo, la República Centroafricana no necesita sólo de tropas rusas. "Hoy en día, la República Centroafricana se enfrenta a un gran reto en el ámbito de la energía, y la Federación de Rusia cuenta con una gran experiencia en estas cuestiones", declaró Touadera mientras pedía ayuda para que su país pudiese afrontar sus problemas energéticos. La agricultura y las infraestructuras son otras materias en que parece incrementarse la cooperación entre la Federación Rusa y la República Centroafricana.
Quedan ya muy lejos los años de la Françafrique, el sistema de influencia que Francia ejercía a través de asistentes técnicos, despliegues de tropas y redes ocultas de relaciones vinculadas a la masonería y los negocios. Como señala Sonia Le Gouriellec en «África. Una geopolítica. De la marginaciónal protogonismo» (Rialp, 2026), la forma de operar de aquel entramado de relaciones e intereses construidos desde el Secretariado General de Asuntos Africanos y Malgaches del Elíseo «a menudo rozaba la ilegalidad». No es exagerado ver en aquella política una extensión neocolonial del poder que París había ejercido sobre los antiguos territorios del África Occidental Francesa (Benín, Burkina Faso, Costa de Marfil, Malí, Mauritania, Níger, Senegal y Togo) y del África Ecuatorial Francesa (República Centroafricana, Chad, Congo-Brazzaville y Gabón) además de otros países como Camerún, Yibuti, Madagascar y las islas Comoras.Como indica Le Gouriellec, el complejo francoafricano se rompió en 1994 con tres acontecimientos que marcaron ese año:«la muerte del presidente marfileño Félix Houphouët-Boigny, la devaluación del franco CFA -vivido como una traición por los africanos- y el traumático genocidio de los tutsis en Ruanda». Desde entonces, poco a poco, Francia se fue retirando de África para terminar expulsada por los gobiernos de los países del Sahel, fortalecidos gracias al apoyo ruso mediante el Grupo Wagner, primero, y el África Corps después. En los últimos años Francia ha entregado bases militares en Costa de Marfil y Senegal (2025), que remataban un ciclo de retiradas francesas de Malí (2022) Burkina Faso, Níger (2023) y el Chad (2024-2025).
Reducida la influencia militar, queda la económica mediante el franco CFA, la moneda creada en 1945 para facilitar el comercio de Francia con los territorios africanos. Desde 1999 el franco CFA está vinculado al euro pero sólo Francia garantiza su valor. Considerado un instrumento neocolonial que limita a los países su soberanía monetaria, hoy coexisten dos francos CFA -el del África Occidental y el del África Central- con distintos proyectos de reforma monetaria que avanzan a trompicones. Los 14 países que emplean el sistema del franco CFA tienen una soberanía monetaria limitada, compartida y fuertemente condicionada toda vez que no controlan plenamente el tipo de cambio ni el diseño último del régimen monetario que, a su vez, depende de sendas políticas regionales para el África Occidental y para el África Central.Las relaciones comerciales siguen siendo importantes. Business France señalaba que, para 2024, las exportaciones francesas a África ascenderían a 28.8 mil millones de euros. Hay unas 34.500 empresas francesas que exportan a África. El stock de inversión directa francesa supera los 50 mil millones de euros. Hay 4.200 filiales de empresas francesas operando en África. Además, la Agencia Francesa de Desarrollo mantiene en África cerca de la mitad de su cartera global de proyectos.
Por su parte, la influencia de los países de la Françafrique sobre Francia dista de ser irrelevante no sólo en el plano económico, sino especialmente en el migratorio. El temor a que la inmigración africana altere la demografía electoral de forma irreversible se ha ido convirtiendo en parte del debate político en Francia. En 2023 Eric Zemmour escribió que «Francia quiere emanciparse de África. Francia debe emanciparse de África». De la inmigración de origen africano nutre La Francia Insumisa buena parte de su base social. Es comprensible, pues, que en Francia exista el temor de que, debilitada la influencia francesa en África, sean ahora los antiguos colonizados y sus descendientes quienes conviertan a Francia en otra cosa. No en vano señala Le Gouriellec que la diáspora es «la sexta región de África».