El Real Madrid se impuso este domingo al Atlético en uno de los mejores derbis que se recuerda. El Santiago Bernabéu acogió un capítulo de la rivalidad que mantienen estos enemigos íntimos de los que hacen afición, que se jugó como siempre, con ardor y furia, pero además la calidad gozó de espacio para resplandecer y el resultado fue un magnífico partido de fútbol. Al esfuerzo físico titánico y la tensión acostumbrada se le sumaron un racimo de golazos y hasta 30 disparos (17 ellos entre palos), para confeccionar una postal perfecta del fútbol español para los millones de espectadores que lo vieron en todo el mundo. Al final ganaron los merengues gracias a Vinicius. El brasileño cumplió su sueño de dominar a los colchoneros y su equipo sigue vigente en la pelea por el liderato de LaLiga.
Los dos escuadrones venían de desfondarse en la Liga de Campeones y de jugar demasiado en estos meses, pero ninguno de los entrenadores especuló ni rotó. Tanto Álvaro Arbeloa como Diego Pablo Simeone pusieron en cancha sus onces predilectos, con excepción de los astros que todavía no están en ritmo competitivo. Los locales se jugaban no descolgarse de la carrera que comparten con el Barcelona (empezaron este duelo a siete puntos de los azulgranas, que ganaron al Rayo horas antes) y los visitantes no disponían de objetivo deportivo alguno, pero un derbi es un derbi y el orgullo basta para ansiar la victoria. Así las cosas, unos y otros no arriesgaron y alinearon a los peones con más energía y chispa, a pesar de que eso significase que nombres como Kylian Mbappé, Jude Bellingham o Álvaro Carreras esperaran turno en el banquillo y que Thiago Pitarch disfrutase de su sexta titularidad seguida por su capacidad de contagio.
El choque ofreció rápido su ajedrez: los madridistas dispondrían de la pelota y la iniciativa, mientras que los rojiblancos esperarían a cazar algún contragolpe afilado. Hubo un matiz precoz, ya que el bloque del 'Cholo' mostró una presión alta inicial que no sostendría más allá de los 10 minutos porque el estratega argentino sabe que el Madrid es más peligroso a la carrera que construyendo en estático. Fue un señuelo. En consecuencia, los de Chamartín arrancaron un mónologo que superaría el 65% de posesión al descanso, con Brahim Díaz fluctuando entre líneas y dejando el puesto de nueve vacío para que Fede Valverde irrumpiera desde segunda línea. Así destrozaron al City y a punto estuvieron de repetir suerte esta noche. Había empezado mejor el conjunto local y avisó 'Vini' en el tercer minuto al desbordar por la línea de fondo. El cuero le llegó a Brahim, que centró atrás y Dani Carvajal conectó un remate desde la frontal que Juan Musso repelió con una estirada. El capitán recibió la alternativa en detrimento de Trent Alexander-Arnold (se comenta que por un retraso desconsiderado del inglés en Valdebebas) y mostró una mejoría que esperanza a España. Por su carril amenazarían sus compañeros. De hecho, en el noveno minuto Aurelién Tchouaméni encontró a Valverde en esa banda y el uruguayo entró en ignición con una aceleración potentísima que culminó con un misil rasante que escupió la madera.
Estaban entonados los madridistas en la circulación, saliendo desde atrás, y al Atlético le costó aclimatarse. Además, recuperaban la pelota con celeridad por la efectiva presión ejecutada, fruto del excelente trabajo llevado a cabo por Arbeloa. No pestañearon cuando Marcos Llorente se coló en una contra y probó a Andrei Lunin, que respondió con acierto por bajo -minuto nueve-. Tienen claro el plan y su confianza está en máximos después de domar a Pep Guardiola. La maquinaria ofensiva, que busca la movilidad en la mediapunta, prosiguió su funcionamiento con Arda Güler en el timón, y las ocasiones siguiendo llegando a pesar de la zaga colchonera de cinco piezas -en fase defensiva, como es habitual, Giuliano se incorpora al muro- . En el 14 Güler conectó una volea propicia desviada por poco a centro de Carvajal; en el 22 Giuliano salvó a los suyos con un despeje apurado sobre la línea de gol en un córner botado con veneno por el turco; en el 23 el brasileño desperdiciaba el enésimo robo alto local; y en el 29 Fede Valverde encañonó una falta lejana que activó al meta visitante.
Tuvieron que esperar los rojiblancos hasta la media para para concatenar más de cinco pases seguidos y alimentar una asociación sostenida. Y les salió bien el intento, ya que el luminoso Antoine Griezmann encontró a Ademola Lookman, que empotró su disparo en Carvajal. El esquema del 'Cholo' está en plenitud en este tramo del curso y la inteligencia del veterano francés es fundamental para entender ese excelente momento colectivo. Es capaz de desahogar y afilar al mismo tiempo. Asimismo, Julián Álvarez ha renacido justo cuando más importa -antes de esta jornada había participado en nueve tantos en los once encuentros precedentes- y en esta fecha lució entre líneas, indetectable, dando continuidad y fluidez a las combinaciones. Ambos hicieron daño en la mediapunta cuando les llegaba el balón en condiciones. No ocurrió mucho en el primer acto, mas en una de esas oportunidades generaron el 0-1. En el 33 'La Araña' recibió en su campo y puso en vuelo a Lookman, que abrió para la sabida de Matteo Ruggeri, quien centro un cuero que Giuliano prolongó de tacón, con delicadeza para que el nigeriano marcase a placer en el área pequeña. Esa sinfonía de pases, maravillosa para la vista, subrayó la jerarquía visitante y la planificación de plantilla, pues no se puede olvidar que hoy les faltó su cerebro, Pablo Barrios.
El Madrid se descubrió en desventaja y aquejado de cierta densidad en los ataques, con Vinicius bien amarrado por un marcaje muy físico de Marcos Llorente. Había llegado el punto de inflexión en el que definirían si siguen adelante en la búsqueda de sus dos grandes objetivos. Entonces asestaron otro golpe sobre la mesa, como en el Etihad. Con los secundarios dando un paso al frente. Se encaminaron a vestuarios con buenas sensaciones y con otro par de aproximaciones prometedoras: un pase de la muerte de Fede Valverde sin rematador; un centro brillante de Tchouaméni que Koke despejó in extremis cuando Antonio Rüdiger se relamía; un testarazo cruzando del mediocentro francés, a centro de Carvajal tras oro robo alto, que bordeó el poste -minuto 42-; y un error de Musso ante un chut de Arda que Valverde no embocó de milagro -minuto 44-.
No tenía que tocar nada el técnico madridista porque sus muchachos estaban rindiendo de notable en las dos fases del juego, así que en la reanudación continuaron con el libreto. Eso sí, le aplicaron una pizca más de intensidad y recogieron el fruto en una explosión fulgurante. El Atlético había tenido que relevar a Robin Le Normand en el intermedio y lo notó. Compareció José María Giménez y el achique dejó de resultar rocoso. La pelota volaba y sufrían ya los colchoneros para sostenerse equilibrados. Johnny Cardoso pudo ver la segunda amarilla antes de que otro robo cerca del área rival provocase un regate de bailarín de Brahim en el que picó David Hancko. El marroquí hipnotizó al eslovaco, que hizo el pasado martes con Ruben Días y la acción acabó en un penalti que facturó Vinicius para empatar. Y aprovechando ese fulgor, acto y seguido, tres minutos después, Valverde completó la merecida remontada, gracias a otro ejercicio de presión coordinada. Ruggeri, perseguido por dos lobos, pasó con prisa a Giménez en su área, el central se durmió y el 'Halcón' arrasó con la duda de su compatriota para batir a Musso. El Madrid había competido bien hasta entonces pero fue la efervescencia la que le entregó la ventaja en el marcador. Simeone trató de bajarles los humos agotando los cambios... y dio en el clavo, aunque relevase a los entonados Griezmann y Lookman. Mientras la tribuna festejaba el 2-1 entraron, de una tacada, Alexander Sorloth, Nico González y Nahuel Molina. Y pasaron a presionar también los colchoneros, con Marcos Llorente ascendido al centro del campo. Cambió la dirección del viento porque los derbis no entienden de inercias y a los merengues les cuesta gestionar las rentas desde la posesión. Además, sacaron del césped a un corrector como Pitarch para dar entrada a un Mbappé verde y los locales pasaron a estar en inferioridad numérica en el eje. Se juntaron los ingredientes (más indolencia) y fue Molina el encargado de imponer la lógica. Se inventó un latigazo lejanísimo que se coló por la escuadra para instaurar las tablas -minuto 67-. Otro giro de guion para este divertido evento.
El desenlace tomó forma con la incertidumbre por las nubes y los madridistas en plena contrarreloj. Nos les valía el empate de ningún modo y Julián Álvarez estaba gobernando el renovado escenario, acumulando disparos desde la frontal. Pero la anarquía no había dicho su última palabra en este combate a corazón abierto. En el 72 Alexander-Arnold rompió con una conducción astuta -cada vez más asentado-, cambió el juego con precisión hacia Vinicius y el brasileño trazó una diagonal coronada con un derechazo cruzado desde la frontal que besó las redes. Otro golazo. Esta diana, su tercera en los 20 derbis disputados, merece una visita al microscópico ya que un desmarque de Mbappé se llevó consigo las miradas de toda la zaga y dejó a 'Vini' sin marca en la otra banda; y el regateador se mostró voraz justo cuando Llorente había abandonado su sombra. Ya suma 11 tantos en LaLiga. Ha vuelto a entonarse cuando se disputan los honores.
Palpitaba entonces Concha Espina, mas todavía le faltaba otra vuelta de tuerca a este fantástico tiovivo. En el 77 Fede Valverde vio una polémica roja directa por ir con dureza y por detrás a cortar la conducción de Álex Baena. El colegiado entendió como agresión la acción (llevada a cabo con cierto celo por parte del uruguayo, con rencillas masadas en el equipaje) y dejó a los merengues con uno menos. Porque la alegría este año les dura muy poco. Por consiguiente, la recta final le pertenecería a los rojiblancos, que apretaron con todo, con la energía que le restaba a su orgullo, y los madridistas se atrincheraron, con Carreras y Fran García doblando el lateral izquierdo. La épica empujaba a las dos delegaciones y en el último estertor escaparon los locales. Julián estampó un trueno cerca de la cruceta -minuto 81- y Lunin detuvo un testarazo de Sorloth. Hasta ahí llegó la gallardía de unos rojiblancos penalizados por dos errores defensivos y que llevan 10 años sin ganar en este estadio. Con todo, su mirada está en la Copa y Europa. Los que sí siguen concentrados en LaLiga son los locales, que han esquivado varias balas en marzo y se van al parón en su mejor punto anímico.