Opinión

Diplomacia vaticana: nunciaturas y trútrú

DESDE ULTRAMAR

Marcos Marín Amezcua | Jueves 26 de marzo de 2026
La diplomacia vaticana es una de las caras más interesantes del cuerpo de la Iglesia y su estructura. Sus entresijos, boato, vericuetos y alcances no demeritan en nada, sino que, al contrario, exaltan el poderío del solio pontificio, dotándolo de refulgentes y poderosos capítulos de imborrable influencia.
Y la diplomacia vaticana escribe ahora mismo uno de sus apartados más llamativos e interesantes que no pasa inadvertido en plan crisis mundial, esa que ya lleva meses gestándose y dando coses a diestra y siniestra, merced al troglodita del Potomac.
En efecto, a inicios de este año supimos que el nuncio apostólico en Estados Unidos, Christophe Pierre, presentó su renuncia al Papa al cumplir 80 años, edad reglamentaria. Se anunció el cese de sus actividades encabezando la estratégica representación diplomática, al frente de la cual se encontraba desde 2016.
Estratégica per se y por tratarse del país del que proviene el papa León XIV; del país cuyo presidente y Su Santidad dan visos de alejamiento; el país que le cuestionó al Papa no hablar en inglés el día de su ascenso al solio pontificio y al que no visitará este año. Tampoco se sabe que Trump haya hecho algo por acercarse al Papa como sí lo hizo, bien que mal, con Francisco, y aun con el desencuentro resultante.
Una nunciatura que tiene su aquel. Esa que, establecida formalmente en 1984 en tiempos de Reagan, en alguno momento la encabezó hasta el posterior apóstata excomulgado Viganò, un sujeto que no pasó sobrevolando el pantano, sino que se manchó las alas hasta las cachas y tuvo mucha cara para acusar al papa Francisco de hereje, lo que, con otras impertinencias y tamañas tonterías le valió la excomunión y señalado, además, de cismático. Un impresentable, sin duda.
Nunciatura que encabezó Pierre, quien había sido antes en su cargo previo, nuncio en México, dejando un feliz recuerdo. Un personaje de trabajo, discreto, eficaz. Poco después de la visita del papa Francisco a México en 2016, fue trasladado a la capital yanqui. Digamos que dejó bien armado ese viaje donde el pontífice leyó la cartilla al episcopado mexicano -que le valió carecer de una placa conmemorativa en la catedral metropolitana de Ciudad de México y un día tal vez le cuente a usted los detalles de cómo sucedió esa trastada entre sotanas – y bueno, Pierre, pasó a Washington y ahora ha sido sustituido con un nuevo monseñor de trayectoria algo sugestiva.
El relevo no deja de ser llamativo. Es interesante el perfil del nuevo nuncio apostólico, considerando que el reemplazo ocurre en un momento por demás inoportuno, gobernando Trump y por la relación desangelada, gélida, que se percibe con el Santo Padre. Un vínculo que tampoco tenía que ser cercano. Recordemos la fría ligazón existente entre Francisco y los mandatarios argentinos, si seguimos el criterio de nacionalidad. Pero sí, es un momento delicado y en su contexto el cambio puede despertar suspicacias que no admiten errores. Se ha efectuado con una certeza pulquérrima.
El nombramiento recae en monseñor Gabrielle Giordano Caccia, italiano, con el título de Arzobispo-Obispo titular de Sepino, que fungió los 6 años previos como observador de la Santa Sede ante Naciones Unidas. Años de gran significación y ahora se ha mudado de Nueva York a Washington. Ha celebrado permanecer en una iglesia que conoce bien, la estadounidense. De ahí que reúne en esas dos condiciones favorables para proyectarlo al cargo que ahora ocupa: conocer y permanecer. Merece destacarse que ha sido nuncio en Filipinas, con lo cual ha estado en contacto con otras naciones católicas con feligresía de gran importancia. Ergo, se trata de un agente veterano, quien asume en medio de las críticas del Papa a las políticas de Trump y que ha expresado su apoyo a los obispos estadounidenses que las han cuestionado y confrontado, incluso.
Y siempre es positivo mirar al lado inverso. El actual embajador yanqui ante la Santa Sede, Brian Burch, fue designado a sabiendas de ser un crítico del papa Francisco y el pasado 3 de marzo defendió las políticas migratorias de Trump. Una torpeza tras otra. Tal para cual, sin duda. No cabía esperar menos de un sujeto que, por otro lado, es líder de grupos ultraconservadores tales como CatholicVote Civic Action y del CatholicVote Education Fund. Un defensor a ultranza de posturas que, ya se sabe, por fortuna no tenemos que seguirlas todas cual dogma de fe. El yanqui reconoció en una entrevista para EWTN ser un católico MAGA. No, pues desde ahí va fatal.
Son tiempos complejos que necesitan de cabeza fría. León XIV contribuye a conseguirla y eso siempre es una buena noticia. Los movimientos ajedrecísticos que efectúe no resultan indiferentes por su proverbial destreza manifiesta.
No se nos escapa que el secretario de Estado es el conspicuo, sagaz y astuto Parolin, que sabe mover sus piezas y recuerda más a la audacia de Sodano que a la osadía sosa de Bertone. Por algo, León XIV no lo ha removido. El sumo pontífice se sabe rodear de los competentes, como ha pasado con la gobernadora del Vaticano, Sor Raffaella Petrini, a quien tampoco ha relevado. El Papa sabe a quién necesita y en dónde. Y el nombramiento de Caccia, así lo confirma.
Tres rinconetes al margen. Rinconete 1. Bien que mal, la gobernadora-alcaldesa de La Habana, Yanet Hernández, es a quien toca afrontar la peor crisis de su ciudad –en el contexto de la que sufre su país, Cuba– y eso coloca a una mujer al frente de un escenario terrible, pero que sea una mujer echada pa`lante garantiza la mejor gestión posible. Implica reciedumbre, quiérase que no.
Rincoete 2. Resulta ser un miserable el secretario de guerra yanqui Hegseth. La UNESCO comunicó haber informado con tiempo a las partes en conflicto de los espacios culturales en riesgo por una guerra. Criticó los ataques de EE.UU. e Israel a Irán. Ante los reclamos del organismo –100 sitios fueron dañados– respondió Hegseth que Estados Unidos no se regiría por lo que denominó "tonterías" o "stupid rules of engagement" (reglas de enfrentamiento estúpidas) al combatir. En otras declaraciones ha destacado que hará ataques puntuales o sea, que no se limitará por nada. Bueno, ya se cargaron la escuela con las niñas dentro. El mismo Trump que ha mandado con cajas destempladas al Papa y su petición de tregua. ¡Qué cruz!
Rinconete 3. Cabe cruzar los dedos esperando que el Mundial de 2026 no termine como la Copa de África con ese zafarrancho en plan desaguisado entre Senegal y Marruecos y la peculiar manera de resguardar el trofeo para no perderlo el país descalificado. Ya van en el proceso respectivo ante las autoridades deportivas.