Clint Eastwood vuelve a la dirección y firma la banda sonora
Sábado 20 de diciembre de 2008
Ya se sabe que a Clint Eastwood le atraen los dramas enrevesados de mucha intensidad que, además, incluyan alguna denuncia social o política, y, en este caso, ha elegido unos hechos reales acaecidos entre los años 1928 y 1935 en la ciudad de Los Ángeles que, desde luego, superan a la más dura ficción que se pueda imaginar. Fue su guionista, el periodista J. Michael Straczynski, quien descubrió por casualidad los documentos oficiales que contenían las actas judiciales del caso de la señora Collins, archivados en los sótanos del ayuntamiento de Los Ángeles y a punto de ser destruidos. Straczynski quedó tremendamente sorprendido por unos hechos tan increíbles que pensó que no podían haber ocurrido en realidad.
Lo cierto es que las primeras décadas de historia de la mítica ciudad de Los Ángeles están repletas de sucesos escabrosos y sensacionales relatos de corrupción. Y precisamente en los años 20 y 30, la ciudad estaba en manos de una infraestructura política despótica a cuya cabeza se encontraba el alcalde, el jefe de policía y su grupo de pistoleros que aterrorizaban la ciudad. Contra ellos se enfrentó Christine Collins, una madre soltera cuyo hijo de nueve años desaparece un día sin dejar rastro. Meses después la policía anuncia que le ha encontrado y le entrega un niño al que ella no reconoce como su hijo. Lo increíble es que la policía se niega a aceptar su error y cuando ella osa enfrentarse a ese poder corrupto e inepto empieza a ser perseguida e incluso encerrada en un manicomio. Sin embargo, ella no cederá y su lucha, muy bien interpretada por Angelina Jolie en uno de los pocos papeles dramáticos que ha realizado en los últimos tiempos, se convertirá en símbolo del enfrentamiento contra el poder absoluto y déspota de quienes debían proteger al ciudadano.
La cinta está magníficamente ambientada. Eastwood recrea, con ese detalle que tan bien maneja, el drama personal que vive esta madre coraje y propone una visión muy negra del sistema, con momentos claramente emotivos, especialmente en la segunda parte, la más conseguida del filme. Junto a Angelina Jolie, papeles secundarios masculinos correctamente interpretados, entre los que destaca el siempre solvente John Malkovich, que en la cinta es el reverendo Briegleb, un hombre que defendía la justicia a través de sus sermones emitidos por la radio y que será el punto de apoyo de la mujer para enfrentarse a la mentira y la corrupción.
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