Científicos japoneses destacan la continuidad evolutiva entre las exhibiciones acústicas de los primates y la capacidad humana para la música: estudiaron a un chimpancé adulto en cautiverio que, tras arrancar tablones del suelo, los utilizaba como si tocara la batería.
En el trabajo que difunde Annals of the New York Academy of Sciences, un equipo de científicos de la Universidad de Kyoto detallan cómo, a lo largo de varios años, este ejemplar de chimpancé “retiraba tablones del suelo y los utilizaba como herramientas para crear música”.
Como si quisiera imitar a bateristas reconocidos mundialmente como John Bonham (Led Zeppelin) y Neil Peart (Rush), por su técnica, potencia y groove inigualables, el tamborileo del chimpancé Ayumu, junto con múltiples componentes rítmicos, es novedoso para los investigadores.
La investigación se inició en febrero de 2023, cuando un ejemplar del Centro para los Orígenes Evolutivos del Comportamiento Humano (EHUB) sorprendió con una actuación musical espontánea.
Ayumu, un chimpancé macho de 26 años, retiró tablones y los usó para percutir, mientras emitía sonidos complejos y estructurados similares a expresiones vocales.
Sin embargo, este tamborileo de Ayumu no es nada nuevo para los expertos. Los chimpancés son conocidos por sus comportamientos instrumentales y, en particular, por su habilidad para tocar la batería. Pero en esta ocasión, la combinación de tamborileo y vocalización -que exhibía múltiples componentes rítmicos- fue un caso completamente novedoso.
Tras grabar 89 actuaciones espontáneas de Ayumu entre febrero de 2023 y marzo de 2025, el equipo del EHUB comenzó a analizar los vídeos. Las grabaciones también aportaron pruebas del proceso mediante el cual retiraba tablones del suelo de la pasarela y los utilizaba como herramientas para crear música.
Investigaciones anteriores sugieren que la música, en particular la interpretación instrumental, pudo evolucionar como resultado de la exteriorización de la expresión emocional mediante la vocalización, combinada con el uso de herramientas.
Sin embargo, los instrumentos de percusión antiguos solían estar hechos de materiales perecederos como madera y pieles de animales, lo que dificulta su rastreo directo a través de evidencias arqueológicas.
Utilizando las actuaciones de Ayumu, este equipo de científicos, coordinados por Yuko Hattori, examinó la posibilidad de que la expresión vocal se transformara en sonido instrumental.
Comenzaron analizando su comportamiento y desglosándolo en elementos como golpear, arrastrar y lanzar. Luego, evaluaron las conexiones entre estos elementos mediante el análisis de transiciones, determinando cuáles se producían por casualidad y cuáles eran deliberados.
Finalmente, analizaron los intervalos entre los golpes y compararon la estabilidad rítmica del uso de herramientas con el ritmo de la percusión realizada con las manos o los pies.
Su análisis reveló que la secuencia de sonidos producidos por los instrumentos no era aleatoria y que los intervalos entre golpes eran isócronos; es decir, mantenían un ritmo constante, como un metrónomo. De hecho, el uso de herramientas para golpear producía un ritmo más estable que el uso exclusivo de las manos o los pies.
Como destacan los autores en su estudio, observaron expresiones faciales, incluyendo expresiones de juego y dientes al descubierto en silencio, lo que sugiere una implicación emocional y una posible señalización social.
Estos hallazgos indican que la expresión emocional, generalmente mediada por vocalizaciones, puede exteriorizarse a través del sonido instrumental.
Asimismo, en su opinión, este comportamiento podría proporcionar información importante sobre las vías evolutivas que conducen a la expresión musical humana. “Nuestros hallazgos -añaden- también respaldan la hipótesis de que la música pudo originarse a partir de la expresión vocal afectiva y evolucionar mediante la integración multimodal de comportamientos de producción de sonido”.
Las actuaciones de Ayumu demuestran que los primates no humanos también poseen la capacidad de exteriorizar expresiones vocales mediante instrumentos. Ahora estos investigadores trabajan en analizar las reacciones de los demás chimpancés del EHUB y el impacto que la exhibición de Ayumu tiene en este colectivo.