Se acerca el 11 de junio y en medio de las tribulaciones que nos aquejan cabe un recuento, un corte de caja a la organización del Mundial de fútbol 2026 y amerita hacerse porque, dada la complejidad de nuestro mundo, las cosas vienen junto con pegado. Y, además, el acontecimiento sigue dando mucha tela y ello lo catapulta como tema de permanente actualidad. El Mundial es válvula de escape.
La FIFA ha confirmado que Irán juegue en territorio yanqui. Se la pone difícil a todos, visitantes y anfitriones, público, medios masivos. EE.UU. no da garantías, ya lo ha dicho Trump; y los agredidos por EE.UU. tampoco están deseosos de jugar en ese país. Qué necesidad de complicarla. El negocio por delante. Sume que Arabia Saudita y Ghana echaron a sus directores técnicos. Eso suele pasar después del Mundial, no antes. La cosa promete. Como si no bastara el caos de Guinea Ecuatorial para no clasificar.
Para el caso mexicano, aquí consideramos que la apuesta sigue siendo a ser una sede confiable, acogedora, divertida y, desde luego, futbolera. ¿Lo conseguirá con los precios estratosféricos de los billetes para ingresar a los estadios? Hay severas dudas y sería fantástico ver muchos lugares vacíos ya que sería la advertencia a FIFA y a sus apoyadores en México, de que se ha tocado fondo en los precios abusivos. Pero ese es un sueño que corre más el riesgo de quedarse en eso. Y, ojo, quien acuda a los estadios, me resulta sensacional. Bien dice la frase: a quien Dios se la de, San Pedro se la bendiga.
No es que se note un ambientazo. No, en México. Las marcas, los productos ya empiezan a etiquetarse con logos y a bombardear con publicidad mundialista. El símbolo, las alusiones al encuentro futbolístico empiezan a pulular, pero no detecto que sean secundadas por el público y per se, dado que hay otras prioridades, preocupaciones y asuntos que abordar. No falta ya un sector reducido que clama por no celebrar nada. Ni el Mundial. Ya sabe, el tono lastimero en actitud María La Piadosa para parecer interesante, progre y solidario. A mí, me aburre. Llevo años oyéndolo según quién NO gobierna, según cuál bando hable y momento se trate. Así que ya estamos muchos curados de espanto. Sí es verdad que la disidente CNTE (Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación) amenaza con una frase lapidaria y sentenciosa: “si no hay solución, no rodará el balón”, si el gobierno Sheinbaum al que dio su voto, no le concede abrogar la ley de pensiones rateril aprobada por el PRI en 2007. La presidenta ha respondido que no hay dinero para asumir el costo económico de abrogarla y aquella, la CNTE, ya la amagó con bloqueos y marchas en plena Copa Mundial. Es jugar a las vencidas y a ver quién cede. Cruce apuestas con audacia como la mundialista.
Se ha dicho siempre que el crimen organizado se aplaca mientras duran estos certámenes. Da igual dónde ocurra. ¿Será el caso para México? Sabemos que con visitas papales se ha pactado estarse sosiegos. Vaya usted a saber si pase algo así. Yo no meto las manos por nadie, mas diría mi abuelita: ¡ya apláquense!
Amnistía Internacional se ha manifestado el 30 de marzo en un documento abordando, entre otros temas, que teme por la libertad de expresión y de reunión. Insinúa represión. Sin aportar datos, especulativos antes que puntuales –fuera de las deportaciones trumpistas– señala que Canadá relega migrantes o pordioseros y que México pudiera reprimir protestas como las que describí dos párrafos arriba y apunta: “Cuando sólo quedan algo más de 10 semanas hasta el inicio de la Copa Mundial, el compromiso de la FIFA respecto a un torneo en el que todo el mundo “se sienta seguro, incluido y libre de ejercer sus derechos” requiere acciones urgentes para garantizar que la belleza del juego no corre el riesgo de tener un feo resultado”. ¿Feo resultado? que ganara Trump. Ese sí que lo sería.
Sí, ya se sabe del boicot a EE.UU., aunque parece no ser extensivo a México y Canadá, mas no lo descarto. Ya dije que no meto las manos por nadie.
Por otra parte, completados los grupos, los ¡48! participantes, no perdamos de vista un mayor nivel de juego mostrado. Muchos partidos de repechaje quedaron en empates antes de ir a penales. Yo no apuesto por un favorito ganador. Todos los que se barajan tienen sus ruedas bajas y sus méritos, pero no minimicemos un Cabo Verde deseoso de triunfo, una Argelia y un Marruecos que dan caña o un Japón robusto como lo es. No hacerlo es negarse a ver que hay otros actores ya jugándola y buscándola. Lo de Italia es lamentable. Es un gran equipo que merecía estar. Echaré de menos equipos como Rumanía o Polonia.
La política de visados yanqui, no ayuda. Y el ICE amaga con que merodearán en los estadios. No, pues gracias y muy buenas. Por otro lado, el pasado 28 de marzo de reinauguró el estadio Ciudad de México –traen un desmadre con el nombre, que si Banorte o el otrora Azteca– con tardías tareas remodeladoras, pero ahí está, con los puntos finos que requieren atenderse –organizadores y gobierno– para que todo esté a punto el 11 de junio. Fue un excelente ensayo de logística para determinar acciones concretas necesarias. Y lo conseguirán y sin necesidad de politizar las cosas. Guadalajara y Monterrey han tenido sus propios partidos de repechaje y han tomado nota. Las aficiones, de primera. Los clasificados recientes muy sorprendidos por los estadios y el país, en general. Qué bien. Qué lástima que ciertos opositores políticos en México hasta hoy insisten en que FIFA retirará la sede (salivan, deseándolo) y aseguran que se cancelará el certamen. Su posverdad apesta y su irresponsabilidad desinformadora, igual.
En esa tesitura, recuerde que para el caso mexicano ni el gobierno pidió la sede ni les dio un solo peso mexicano a los organizadores. Lo que sí ha hecho es apoyar infraestructura, movilidad, seguridad y demás temas de carácter público. Lo que toca. Ello es importante, porque los errores en la remodelación del estadio aludido hay quien se los achaca a la Sheinbaum porque no votó por ella. Así de grande el extravío mañoso de algunos y su odio visceral e inútil al partido gobernante.
Estados Unidos y Canadá tienen sus cositas. El pleito de FIFA por el logo del estadio de Atlanta, inamovible como el de otros o el asunto del graderío extra en el estadio de Toronto, que pueda ser un elefante blanco y así. Polémicas no faltan. Y ya sabe: no crea que este Mundial supone que las relaciones en Norteamérica están a todo dar. Por el contrario y resulta imposible que sean buenas con Trump.
Vamos al protocolo. Sí, en el marco del diferendo México-España por solicitar el primero disculpas al segundo por la conquista del siglo XVI (2019) y las palabras del rey Felipe VI (2026) apuntado que hubo abusos (in situ) –a renglón seguido de haber puntualizado que la Corona buscó siempre legislación favorable a los indígenas, cosa cierta– se lo ha invitado la inauguración del Mundial. Muy bien. Sería estupenda su asistencia, no obstante que se antoja difícil replicar el gesto. México ha roto relaciones diplomáticas con Ecuador. Juntar a los jefes de Estado de EE.UU. e Irán parece una quimera y así un largo etcétera. ¿El fútbol une? sí, a veces. Y no perdamos de vista que la presidenta mexicana no estará en el estadio en el partido inaugural al ceder su sitio a una joven que no pueda pagar entrada. El rey y sus pares no la encontrarán. No sabemos cómo se sorteará el protocolo. Así están las cosas al respecto, hasta hoy. ¿Cambiarán? Lo único seguro es que este Mundial no dejará indiferente a nadie. Ya le contaré según se aproxime.
Oiga, dicen que este será el último Mundial porque Trump reventará el mundo con una guerra nuclear, así como va. Injustos agoreros. Nos falta 2030 y sí, España puede aprender mucho de organizar un Mundial tripartita. Lo dejo ahí.
Rinconete 1: el lanzamiento del Orión para circunvalar la Luna y tal sin alunizar, no deja de ser un prodigio. Qué lástima que la gresca impere en estos momentos impidiéndonos calibrar el alcance de tal hazaña, aunque esté revestida de codicia por posicionarse en la Luna y la apetencia de sus recursos. Da igual quién se la termine engullendo. Dice Trump que con tal suceso están ganando en todos los frentes. Lo dudo. Solo en ese específico, también se topa con China y así y así.