CaixaForum Madrid acoge una nueva exposición en colaboración con el British Museum que explora la antigua Asiria a través de la figura del poderoso rey Asurbanipal, gobernante del siglo VII a.C cuando su imperio era el más poderoso por extensión, organización y conocimiento.
A través de 158 piezas procedentes de la colección del museo británico, gran parte de ellas conservadas en sus fondos, el recorrido sitúa a los visitantes en la zona geográfica del actual Irak y parte de Irán hace 2.600 años. Relieves, esculturas y tablillas en escritura cuneiforme acercan la complejidad de una sociedad muy avanzada y de un rey de gran ambición militarista e intelectual.
La muestra da a conocer la dualidad de Asubanipal como feroz estratega militar y como gran erudito. Gobernante de Asiria durante 38 años, a él se debe el esplendor de Nínive, considerada en el siglo VI a.C como la mayor ciudad del mundo, según el comisario, Sebastien Rey, miembro del departamento de la Antigua Mesopotamia en Medio Oriente del British Museum.
Entre los hitos de su reinado figura haber promovido la creación de la biblioteca de Nínive, que atesoró aproximadamente 10.000 tablillas representativas de todo su imperio, lo que convirtió a este centro de saber como el primero de la Antigüedad con "vocación universal", según Rey.
"El conocimiento era también una forma de ejercer el poder", explica el comisario, que cree que esa es una de las claves de la exposición. "Asurbanipal fue un gran administrador, pero también un gran erudito, capaz de entender sumerio y acadio". De ello dio muestras en los relieves que fueron tallados en su honor, y que cubrieron las paredes de los suntuosos palacios que hizo levantar. Como el que da inicio a la muestra, en el que Asurbanipal es representado peleando contra un león - emblema del caos - con un estilete - herramienta para escribir- atado a su cintura.
Su ambición intelectual fue tal que, según el comisario experto en Mesopotamia, se cree que pasó sus últimos 10 años de reinado recluido en la biblioteca de Nínive, donde habían sido reunidos tratados de medicina, magia, textos adivinatorios, relatos mitológicos o La epopeya de Gilgamesh, la obra literaria mesopotámica más famosa y por la que el rey sentía fascinación.
El recorrido permite también conocer el sofisticado uso de la propaganda por parte de los asirios, la opulencia de sus palacios, que decoraban profusamente con relieves monumentales y esculturas de grandes dimensiones como los icónicos lamassus, y sus exuberantes jardines, una suerte de "microcosmos del imperio" porque contenían al menos un ejemplar de cada especie de árbol de su basta extensión.
Una guerra civil librada entre asirios, comandados por Asurbanipal, y babilonios, encabezados por su hermano, marco el principio del fin de Asiria. En el año 612 a.C, ya muerto el gran rey asirio, los babilonios atacaron Nínive, desmantelaron su ejército, destruyeron sus palacios y borraron las señales de poder de Asurbanipal de los relieves.
La caída de Asiria fue un acontecimiento excepcional, como así reflejó la Biblia y la literatura en la Grecia y la Roma antiguas. Si bien, su relato de corrupción y depravación vinculado a esta civilización fue revisado a partir de descubrimientos arqueológicos del siglo XIX, que sacaron a la luz la historia de las grandes ciudades que la poblaron y legendarios reyes que la habitaron.
A día de hoy, una red internacional de arqueólogos, entre ellos del British Museum y el Louvre, llevan a cabo campañas de excavación en Irak, así como labores de formación de personal local para preservar el legado de una de las civilizaciones más apasionantes del mundo antiguo. El reto es mayúsculo en una región muy tensionada, que ha sido testigo en el pasado de saqueos, vandalismo y atentados al patrimonio como la destrucción de yacimientos en Nimrud y Nínive o del museo de Mosul a manos del Daesh.