William Chislett | Sábado 20 de diciembre de 2008
Tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI) como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) llevan años insistiendo en la necesidad de reformas estructurales para España. Ni el Partido Popular ni los socialistas – durante los años del boom – hicieron caso de estas llamadas y ahora, con la economía en recesión, es aún más dudoso que el Gobierno acepte las tradicionales recetas de estas organizaciones. Según el último informe del FMI sobre España, el país corre el riesgo de tener una recesión en forma de “L” – el peor tipo – si no avanza en reformas estructurales, particularmente en el muy fragmentado mercado laboral.
Hay cuatro tipos de recesión: una en forma de "V" que dura unos seis meses; otra en forma de "W" con una duración también de seis meses, pero seguido por un breve periodo de crecimiento y luego otro de seis a nueve meses de declive; una tercera en forma de “U" que dura de 18 a 24 meses y, por último, la más grave, en forma de "L", la más parecida a una depresión.
Es muy llamativo que España esté destruyendo empleos al más alto ritmo en la UE después de haber creado puestos de trabajo más rápidamente que cualquier país europeo. Su tasa de desempleo ha aumentado casi en un 50% en un año - del 8,3% ha subido a más del 12%. El FMI comenta que “el mayor coste de esta crisis lo pagan los trabajadores, porque el mercado laboral no se está ajustando vía precios, sino con más paro.” A mi modo de ver, el problema fundamental no reside tanto en las rigideces del mercado laboral, aunque creo que los trabajadores con contratos fijos están demasiado protegidos y los que cuentan con contratos temporales (el 30% del total) demasiado poco (y muchos de ellos mileuristas), sino en un modelo económico fuertemente basado en el ladrillo y una fuerza laboral no suficientemente capacitada para cambiar a un modelo basado más en el conocimiento. ¿Cómo espera España crear tal economía cuando la proporción de alumnos de 15 años (la generación del futuro) que repiten curso por fracaso escolar en colegios públicos no hace más que incrementarse y ya uno de cada tres estudiantes no completa la enseñanza secundaria básica (ESO), doblando la cifra media de la Unión Europea?
El FMI dice que la reforma del mercado laboral debe pasar por la eliminación de las cláusulas de revisión salarial, una mayor flexibilidad en la relación entre empresarios y empleados, y la disminución de los costes de despido para evitar la dualidad entre contratos temporales y fijos. Nada de esto, sin embargo, ayudara mucho a que España cambie a un modelo económico más sostenible desde uno basado en arena. Las previsiones económicas hasta ahora han sido muy poco acertadas, aunque comprueben, ojala para siempre, que la industria de pronosticadores sirve para muy poco. José Luis Rodríguez Zapatero ha dicho que “todas las previsiones se equivocaron al predecir el ritmo de llegada de la crisis.” Tiene razón, pero el ni siquiera ha querido reconocer la crisis en su propio país hasta hace pocos meses. Así que no voy a caer en la tentación de pronosticar qué tipo de recesión va a tener España. De una cosa, sin embargo, estoy seguro y es que España pagará un alto precio por no haber empezado a crear las bases de otro tipo de economía en tiempos de vacas gordas.
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