Los Lunes de El Imparcial

Yasmina Reza: Casos reales

Novela

Domingo 12 de abril de 2026

Traducción de Regina López Muñoz. Alfaguara. Barcelona, 2026. 216 páginas. 20,90 €. Libro electrónico: 8,99 €.

Por Carmen R. Santos



“Siempre me han atraído las historias de crímenes reales”, ha declarado Yasmina Reza. Y así lo pone de manifiesto en su último libro, Casos reales, titulado en francés Récits de certains faits. Un libro tan singular como fascinante, que se presentó con enorme afluencia de público en la Fundación Telefónica de Madrid, donde la autora de piezas teatrales tan exitosas como Tres versiones de la vida, Arte, y Un dios salvaje, o novelas, como El trineo de Schopenhauer, Felices los felices, o Babilonia, entre otras, comparte con los lectores la experiencia de asistir durante más de quince años a juicios en toda Francia.

Una experiencia que forma una rica panorámica de casos y situaciones. Sus protagonistas, salvo uno, son seres anónimos, hombres y mujeres normales - “Más que los psicópatas, me interesan los crímenes de personas normales”, ha declarado Yasmina Reza-, que presas de la ira, la venganza, la avaricia, la impaciencia, la pasión… cometen un asesinato que, no pocas veces, a pesar de contundentes pruebas, se obstinan en negar.

Entre otros, encontramos a Olivier Cappelaere, que intenta envenenar, afortunadamente sin éxito, a Suzanne Bailly, tras comprarle un piso en nuda propiedad, a Cyril Berger, un burgués muy educado y de existencia aparentemente modélica -en cierta medida similar al Jean-Claude Romand de El adversario, de Emmanuel Carrère-, que mató a su suegra de quince puñaladas con una violencia extrema, y de paso, arremetió contra su cuñado, al hombre poco atractivo que contactaba por redes sociales con jóvenes, al marido maltratador, a Édith Scaravetti que pega a su esposo un tiro en la sien y luego denuncia su desaparición, al que atraca y asesina a un hombre atraído a su tumba por una chica-cebo

La excepción al anonimato es la del expresidente francés Nicolas Sarkozy cuando se sentó en el banquillo -figura que Reza había abordado en El alba la tarde o la noche-, acompañado por su abogado, Thierry Herzog, y el magistrado Gilbert Azibert, a quienes se juzgó por corrupción y tráfico de influencias. Escribe Reza: “En lo que a mí respecta, aunque seguramente me falte seriedad, durante esos ocho días de vista de la apelación me costó ver a los señores Azibert, Herzog y Sarkozy bajo otra forma que no fuera la de un pavo real, un vendehúmos y un hiperangustiado. El primero se envanece de serlo, el segundo lisonjea y aletarga al último, que solo quiere oír buenas noticias”.

Yasmina Reza es muy hábil en el manejo de la acidez, la ironía, el sarcasmo frente a sus personajes, que despliega en muchas de sus obras -recordemos, por ejemplo, a los matrimonios de Tres versiones de la vida y Un dios salvaje – pero aquí ante esos “personajes” que se va encontrando en los juicios, muestra, pero no se alza en un tribunal paralelo para juzgar, observándolos por lo general desde el fondo de la sala.

A pesar de la temática, hay espacio para la sonrisa, como en el caso ‘Desembrujar” o en ese apunte sobre Bianca, de noventa y ocho años, que deja de fumar porque es malo para el cutis. Y también para el recuerdo de colegas y amigos, fallecidos, como Imre Kertest, o la fotógrafa norteamericana Diane Arbus. Y para evocar escenas de la vida cotidiana de la propia Yasmina Reza, que, en Venecia, fotografía a parejas de ancianos de espaldas o se encuentra en su barrio con un sin techo, al que tras un crudo invierno, ya no vuelve a ver...

La naturaleza humana, en toda su crudeza, con todas sus miserias, aflora en Casos reales. Su autora ha confesado: “He visto en los tribunales lo que me obsesiona desde siempre: la imperfección de la vida”. Y, sin duda, se topó con el misterio del comportamiento humano.

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