Cultura

Determinan que el pecio subacuático Delta I fue un barco de navegación oceánica

(Foto: Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH)).

ARQUEOLOGÍA

EL IMPARCIAL | Martes 14 de abril de 2026

El Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH) ha informado de nuevos datos sobre la construcción de Delta I, el pecio arqueológico del siglo XVII hallado en el Puerto de Cádiz en 2011. Extraído del agua para su análisis arqueológico en 2024, fue devuelto al mar el pasado año, en las inmediaciones de la Punta de San Felipe.

Los avances en la investigación desarrollada por el Centro de Arqueología Subacuática (CAS), la unidad del IAPH especializada en patrimonio sumergido, confirman de forma fehaciente que su sistema de construcción fue “atlántica” y respondía para la navegación oceánica.

La embarcación es sólida en su estructura, pensada para soportar largas travesías, grandes cargas y condiciones de mar exigentes

También se ha reconstruido en detalle cómo fue elaborado el barco. Empezó a levantarse a partir de la quilla, la pieza principal sobre la que se organizaba toda la estructura, y a continuación se colocaron las cuadernas maestras, formadas por varias piezas de madera que daban forma y solidez al casco.

Después se fue añadiendo el resto de elementos estructurales, que se sujetaban de manera provisional mientras el armazón del barco iba tomando forma. A continuación, se colocó la primera tabla del forro exterior, concebida para facilitar el desagüe en la parte baja de la embarcación. Con posterioridad se dispuso el revestimiento interior del navío, fijado inicialmente con clavos de hierro. Finalmente, se procedió a colocar el resto del forro exterior del casco, que se ensambló desde fuera mediante cabillas de madera y pernos de hierro.

El hallazgo de semillas de frutos perecederos aporta indicios concretos de la dieta de la tripulación

Numerosas marcas localizadas en las piezas de madera han sido interpretadas como marcas de maestros carpinteros en un contexto de trabajo especializado, desarrollado en un astillero. Se relacionan con señales utilizadas para el control técnico de las piezas y organizar el proceso de fabricación. Su presencia humaniza, en cierto modo, la construcción del barco, pues permite entrever la mano de los carpinteros de ribera y la dimensión práctica de un saber altamente cualificado.

Nuevos datos arrojan información sobre la vida a bordo. Especialmente, el hallazgo de semillas de frutos perecederos -como melón, sandía y uva- resulta revelador porque aporta indicios concretos de la dieta de la tripulación y demuestra que hubo un tiempo de espera o estancia en el puerto -con abastecimiento de productos frescos desde la ciudad- antes del hundimiento. Si bien los estudios y análisis del pecio aún siguen abiertos, ya se puede avanzar el descubrimiento de estopa de origen animal y vegetal, a modo de sellado entre las juntas y uniones de las maderas, con el fin de impermeabilizar partes de la embarcación y asegurar la estanqueidad del barco.

TEMAS RELACIONADOS: