AL AIRE LIBRE

CON SÁNCHEZ, EL GASTO PÚBLICO SE HA DISPARADO EL 60%

Luis María ANSON | Martes 21 de abril de 2026
A españolas y españoles, el Gobierno les sangra hasta la hemorragia, a través de los impuestos...

A españolas y españoles, el Gobierno les sangra hasta la hemorragia, a través de los impuestos. Deben pagar sin rechistas el gasto público que ha crecido el 60% y que zarandea la economía española desde que Pedro Sánchez permanece sentado en su poltrona monclovita.

Aparte comisiones, mordidas y corruptelas, el dinero de los impuestos se derrocha para pagar a parientes, amiguetes y enchufados del sanchismo. La intensa crecida de los cargos públicos y de los funcionarios alarma a todos. Pero no termina ahí el despropósito de la gestión sanchista. Los impuestos se despilfarran también en la suntuosidad de las instalaciones, los asesores que se multiplican como la polilla en las viejas alfombras, los Falcon, la gama espectacular de grandes automóviles, los conductores, los escoltas, los viajes gratis total, los banquetes, las recepciones, la atención médica multiplicada... Pedro Sánchez actúa como un nuevo rico. “Que no me falte de nada”, ha dicho. Y no repara en gastos. La presidenta de México viajó en avión comercial desde América a Madrid y desde la capital de España a Barcelona en clase turista. A palo seco. Sin séquitos ni agradaores. Pedro Sánchez utiliza el carísimo Falcon hasta para estornudar. Pagan los españoles y él vive de palacio en palacio, disfrutando de la vida como corresponde a la espectacular “mayoría” parlamentaria de la que disfruta.

Víctor Recacha, en The Objective, excelente diario digital, ha investigado el gasto público que caracteriza la gestión de Pedro Sánchez. Y ha llegado hasta esa tremenda realidad, hasta ese despropósito que acongoja: el gasto público se ha disparado en un 59,38 por ciento.

Se podrían dar mil razones para establecer esa política de austeridad que el sanchismo predicó cuando estaba en la oposición. Pero es inútil hacerse ilusiones. Pedro Sánchez y sus cómplices están dispuesto a disfrutar de la vida y de los impuestos que pagan los españoles mientras les dure su estancia en el palacio de la Moncloa.