El Mercedes GLB se actualiza reforzando su papel como uno de los SUV compactos más prácticos del mercado. Más grande, más tecnológico y ahora también más eficiente, el modelo alemán apuesta por la electrificación sin renunciar a su seña de identidad: ser una de las pocas opciones premium con hasta siete plazas reales.
La marca de la estrella ha decidido reforzar una de sus fórmulas más versátiles. El Mercedes GLB evoluciona sin perder su esencia práctica, pero introduciendo mejoras clave en habitabilidad, tecnología y eficiencia que lo colocan un paso por delante en el competido segmento de los SUV compactos premium. En esta primera toma de contacto, el modelo deja claro que su prioridad sigue siendo la familia… sin renunciar a la innovación.
Más grande, más habitable, más lógicoA simple vista no hay revolución estética, pero sí una evolución inteligente. El GLB crece 6 centímetros en batalla y 10 en longitud, lo que se traduce directamente en una mejor habitabilidad interior. Es, de hecho, uno de los puntos donde más se percibe el salto generacional.
Las plazas traseras ganan protagonismo: ahora son reclinables y, sobre todo, desplazables hasta 14 centímetros, lo que permite jugar con el espacio entre pasajeros y carga. A esto se suma una configuración 40:20:40 que multiplica la versatilidad en el día a día.
El enfoque familiar sigue intacto, con la opción de siete plazas —que ya representa el 60% de las ventas— por 1.500 euros. En este sentido, pocos rivales pueden ofrecer una solución tan equilibrada en tamaño y funcionalidad.
El maletero también cumple con nota: 540 litros en configuración estándar y hasta 1.715 litros con los asientos abatidos. Incluso con las siete plazas en uso, mantiene 460 litros (145 litros con la tercera fila desplegada). Como novedad, se incorpora un frunk delantero de 127 litros, un detalle práctico que empieza a ser cada vez más habitual en modelos electrificados.
El interior es otro de los grandes protagonistas de esta actualización. El GLB estrena la cuarta generación del sistema MBUX Superscreen, acompañado por el nuevo sistema operativo MB.OS, que centraliza toda la experiencia digital del vehículo.
La interfaz es más fluida, más personalizable y, sobre todo, más inteligente. El asistente virtual con inteligencia artificial mejora la interacción con el conductor, anticipando necesidades y ofreciendo respuestas más naturales.
En el apartado de ayudas a la conducción, el modelo incorpora sistemas de nivel 2+, apoyados en un nuevo dispositivo de control inteligente (IDC) refrigerado por agua. Esto permite una gestión más precisa y constante de los sistemas de asistencia, especialmente en viajes largos.
Eficiencia y carga: el nuevo argumento claveUno de los datos más llamativos de esta nueva generación es su eficiencia: el GLB alcanza un 93% de aprovechamiento energético desde la batería hasta las ruedas, una cifra destacada dentro del segmento.
Homologa un consumo de 15,8 kWh/100 km y una autonomía que puede llegar hasta los 630 kilómetros, lo que lo posiciona como una opción muy competitiva para el uso diario y los viajes largos.
Además, apuesta por una arquitectura eléctrica de 800 voltios, lo que permite cargas ultrarrápidas de hasta 320 kW. En la práctica, esto se traduce en recuperar hasta 260 kilómetros de autonomía en apenas 10 minutos, una cifra que empieza a cambiar las reglas del juego en movilidad eléctrica.
El equipamiento de serie también se refuerza, con elementos como el techo panorámico con Sky Control incluido desde el inicio. A nivel dinámico, la suspensión adaptativa pasa a ser obligatoria cuando se equipa llanta de 20 pulgadas, garantizando un mejor equilibrio entre confort y comportamiento.
En paralelo, Mercedes ha trabajado en la reducción del impacto ambiental del modelo. El GLB logra disminuir en un 40% la huella de carbono en su proceso de fabricación e incorpora cuatro veces más materiales reciclados que su predecesor.
Un precio competitivo dentro de su segmentoEl nuevo GLB parte desde 55.925 euros, una cifra que, teniendo en cuenta el nivel tecnológico, la autonomía y la versatilidad que ofrece, resulta coherente dentro del segmento premium. Además, puede acogerse a los programas de ayudas como el Plan MOVES, lo que mejora aún más su posicionamiento.
Primeras sensacionesEn esta primera toma de contacto, el Mercedes GLB deja una impresión clara: no busca reinventarse, sino perfeccionar una fórmula que ya funcionaba. Más espacio, más inteligencia y una electrificación bien ejecutada son sus principales argumentos.
Un SUV pensado para quienes necesitan versatilidad real, pero no quieren renunciar al confort, la tecnología y el sello premium. Y en ese equilibrio, el GLB sigue siendo una de las propuestas más interesantes del mercado.