Las cifras son muy tozudas. Es imprescindible analizarlas de forma comparativa. De nada sirve afirmar que los salarios han subido un 15 por ciento si resulta que los precios crecieron un 20. A Pedro Sánchez le encanta esgrimir en el Congreso de los Diputados datos sobre la economía española que no resisten una crítica rigurosa. La economía española declina. Lo único que resiste la comparación con otras naciones europeas es la crecida de impuestos. En eso la España sanchista ocupa el primer lugar. Somos adalides en los años que Pedro Sánchez lleva gobernando.
Se ha publicado ahora la relación de los 15 países europeos con mayor PIB per cápita real de Europa. Y la flamante España de Pedro Sánchez no se encuentra entre ellos: Luxemburgo, Irlanda, Suiza, Dinamarca, Islandia, Países Bajos, Suecia, Austria, Bélgica, Alemania, Finlandia, Francia, Malta, Italia…
Impuestos crecientes, deuda pública abrumadora, gastos descomunales de las Administraciones, altos cargos y funcionarios cada vez más numerosos con una cifra de asesores que acongoja, suntuosidad desmedida en las instalaciones, viajes gratis total, derroche general despreocupado… Ya va siendo hora de que la oposición haga relación objetiva de la España que Pedro Sánchez coloca a la cabeza de Europa y cuando se hace la relación oficial de los 15 países con mayor PIB per cápita resulta que España brilla por su ausencia.
Españolas y españoles tienen conciencia de que la economía española se resquebraja. Por eso, las encuestas serias hunden a Pedro Sánchez, que trabaja ahora frenéticamente para alterar el censo con las concesiones de nacionalidad a inmigrantes y a hijos y nietos de los republicanos que se exiliaron en 1939. Se prepara, según algunos observadores, para transferir lo que ahora no es verdad a unas cifras electorales que permitan permanecer en el palacio de la Moncloa a Pedro Sánchez y el sanchismo.