Sociedad

El 'kraken' existió: fue un pulpo de 19 metros y dominó los mares durante el Cretácico

Representación artística de un pulpo gigante del Cretácico. (Foto: Yohei Utsuki / Universidad de Hokkaido).

INVESTIGACIÓN

E.I. | Jueves 23 de abril de 2026

Para los vikingos, el kraken era una enorme y colosal criatura marina descrita comúnmente como un tipo de pulpo, calamar gigante o medusa que, emergiendo de las profundidades, atacaba barcos y devoraba a los marineros.

Normalmente los científicos solían relacionar el mito con avistamientos de calamares gigantes o colosales reales, hoy ya bastantes conocidos. Sin embargo, una nueva investigación publicada en Science da un nuevo giro a la historia -o mejor dicho a la prehistoria- apuntando a que algunos de los primeros pulpos del Cretácico fueron auténticos “superdepredadores” de hasta 19 metros de longitud, que rivalizarían, o incluso depredarían, a grandes reptiles marinos y tiburones, hasta ahora considerados los reyes de los océanos en esa época.

El hallazgo se basa en el análisis de fósiles extremadamente raros: mandíbulas de antiguos pulpos. A diferencia de otros animales, estos cefalópodos tienen cuerpos blandos que rara vez se conservan, lo que ha dificultado reconstruir su historia evolutiva.

Mandíbulas fósiles que cuentan una historia inesperada

Un equipo liderado por investigadores de la Universidad de Hokkaido utilizó técnicas avanzadas de imagen y modelos de inteligencia artificial para examinar fósiles ocultos en rocas de entre 100 y 72 millones de años.

Las mandíbulas analizadas mostraban signos claros de desgaste: grietas, astillas y superficies pulidas, indicios de que estos animales mordían presas duras con gran fuerza.

Según los científicos, este patrón sugiere que los antiguos pulpos no solo eran cazadores activos, sino que probablemente trituraban conchas e incluso huesos, algo propio de depredadores de alto nivel.

Depredadores gigantes e inteligentes

Los ejemplares más grandes, pertenecientes a especies como Nanaimoteuthis haggarti, alcanzaban tamaños comparables —o incluso superiores— a los de algunos reptiles marinos de su época.

Además, los investigadores encontraron indicios de comportamiento complejo: el desgaste desigual de las mandíbulas sugiere que estos animales podrían haber tenido una “preferencia lateral”, un rasgo asociado con sistemas nerviosos avanzados.

Reescribiendo la historia de los océanos

El descubrimiento desafía una idea ampliamente aceptada: que los invertebrados ocupaban niveles bajos en la cadena alimentaria mientras los vertebrados dominaban como depredadores.

“Este estudio proporciona la primera evidencia directa de que los invertebrados podían convertirse en depredadores gigantes e inteligentes”, señalan los autores.

En consecuencia, los océanos del Cretácico podrían haber sido mucho más complejos de lo que se pensaba, con pulpos gigantes compitiendo con reptiles marinos por el control del ecosistema.

Nuevas puertas para la paleontología

El uso combinado de técnicas digitales y aprendizaje automático abre ahora la posibilidad de descubrir más fósiles ocultos y reconstruir ecosistemas antiguos con un nivel de detalle sin precedentes.

Este avance no solo arroja luz sobre el pasado, sino que también ayuda a entender cómo la inteligencia y la adaptación han influido en la evolución de los animales marinos.

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