Opinión

Pedro Sánchez: miento, luego existo

TRIBUNA

Jesús Carasa Moreno | Lunes 27 de abril de 2026

Después de Rajoy, una oleada de advenedizos irrumpió, groseramente, en el escenario político y fue capaz de llegar a pactos inimaginables, movidos por el ansia de alcanzar el poder. Y Sánchez al frente, como ejemplar político, que no como político ejemplar, señalado por la vocación, esa ramera caprichosa, que siembra su semilla, lo mismo en secano que en regadío.

Su irresistible afán solo me parece equiparable, entre los recientes, al de Adolfo Suarez. Claro que con la sideral diferencia de que Suarez anhelaba el poder para cumplir una gran misión y Sánchez lo quiere, solo, para gozar de él.

No hemos conocido a nadie que haya luchado, por conseguirlo, del cero al infinito, de forma más encarnizada, venciendo todo tipo de limitaciones, adversidades y fracasos.

Y además, completamente vacío de ideología, sin ningún objetivo social a conseguir y sin amigos o compañeros de viaje. Solo recogiendo, por el camino, politiquillos de usar y tirar, de los que olisquean a los que persiguen el poder, en busca de su mejor oportunidad. Un verdadero milagro.

Su sentido del mando es, únicamente, narcisista, consecuencia de sueños en los que se ve gozando del ceremonial del poder… y se gusta. Le es indiferente la forma de conseguirlo y retenerlo. Juega y arriesga todo en cada baza, aun poniendo en riesgo el triunfo en las siguientes, confiando, ciegamente, en su habilidad para acopiar nuevas cartas que le lleven, siempre, al triunfo.

Y es de tal dureza y habilidad que, sus analistas y adversarios, podrán imaginar su derrota, por el cambio abrumador de circunstancias; pero no por falta de temple y resistencia.

Carente de convicciones propias y de ideario partidario, pues el PSOE ya lo ha cumplido, haciendo de la sociedad, toda, una gran socialdemocracia, busca, a su alrededor, ideas o “ideales” en los que envolver este propósito de mando.

Utiliza lo políticamente correcto, que señorea el mundo occidental, y las técnicas iberoamericanas de erosión y asalto a los poderes democráticos, que le susurra, al oído, el incombustible Zapatero.

Y no se detiene ante nada. Nos escandaliza, ahora, el abuso de la mentira, pero el ser humano siempre ha sido muy tolerante con ella y la digiere bien. He aquí un ejemplo: en entrevistas de presentación de mi primer libro Miento, luego existo, me pedían algún ejemplo de mentira garrafal, que estuviera contenida en él. Yo les contaba la de David y Goliat, conocida por todos. David, diestro hondero, no tiene necesidad de acercarse a Goliat, poderoso espadón y lo derriba de un cantazo, antes de cortarle la cabeza. Amigos, en contra de la mentirosa moraleja, el fuerte es David y el débil Goliat. Sin embargo, la mentira permanece, aceptada, por todos, por los siglos.

Sánchez se orienta firmemente en la dirección al poder que le marca la veleta de su intuición y dirige un gobierno paralelo que no busca logros para el país sino su permanencia. Gobierno formado por una legión de expertos “comerciales” que diseñan el día a día con la técnica de los que venden un coche o unas vacaciones, elaborando, de noche, los eslóganes o discursos que, cada miembro del Gobierno, debe decir al día siguiente.

La arrogancia de la especie “ser humano” le ha hecho definirse, prematuramente, como racional. ¿Acaso no es comparable, todavía, la lucha por el poder, en nuestras sociedades modernas, con la del “macho dominante” en las tribus de nuestros simiescos parientes?

Sánchez, como sus antecesores, será quemado políticamente, en la plaza pública, siguiendo nuestro espíritu fallero que, trabaja un año, modelando, primorosamente, una Falla… y la quema en diez minutos.

Pero amigos, esta vez, quedará una situación mucho más inquietante. Todo el entramado del 78, muy averiado.